Producción nacional se convierte en la primera película interactiva de YouTube y debuta esta semana

15/04/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Lo Siento Laura cuenta con más de 450 escenas filmadas y 23 posibles finales, además de una versión “tradicional” que se estrena hoy en el Cine Arte Normandie. Conversamos con su productora para hablar sobre lo freak de esta pieza, cómo Black Mirror se les adelantó y qué depara al gremio actoral ante las nuevas tecnologías, plataformas y formatos.

Esta película tendrá doble estreno y con YouTube como protagonista. La popular plataforma de Google, de seguro la más utilizada para reproducir videos por cualquiera que lea esto, vivirá un hito en sus 14 años de historia gracias a una producción nacional. Un paso más en la manera de contar historias en internet. Pronto tendremos la primera película interactiva en este sistema. Y es chilena.

El lema de Lo Siento Laura (2016, dirigida por Jorrit Smink) cobra sentido al enterarse de qué trata todo esto. “Una película muy freak”, donde su protagonista (“Laura”, Camila Outon) es una argentina que acaba de terminar con su pololo chileno al ver, in situ, una infidelidad. Junto a su amiga Lili (Andreína Chataing), venezolana, asisten a un carrete para pasar las penas con la particularidad de que las chilenas no son admitidas.

Sin embargo, a pocos segundos de llegar a la fiesta, ambas sufren una metamorfosis que las lleva a lo peor en ese momento. Ser chilenas: que afloren los “cachai”, “po” y esa manera tan rápida y mala de hablar que nos distingue en Latinoamérica. Catalina Vera personifica a una de las extranjeras, ahora chilenas, además de ser productora de este film.

Estamos en una pequeña cafetería de Vitacura donde su voz rebota por todos lados gracias a su volumen. Esto no es incómodo porque se nota que es un recurso para hacerse, al igual que sus gestos, movimientos, mini personificaciones y más de alguna parada de la silla. Es simpática incluso para decir que Lo Siento Laura ha sido un verdadero parto de hace tres años, cuando la pieza estaba lista pero por problemas con la licencia oficial de la música, su estreno tuvo que quedar para este 2019.

Lo Siento Laura

“Siempre la idea fue ser la primera película interactiva de la historia, donde hubiese más de un final y varias escenas, pero nos terminó ganando Black Mirror”, ríe mientras revuelve el humeante té verde que le acaban de servir.

Black Mirror: Bandersnatch (2018) es una película británica de los mismos realizadores que las temporadas de Netflix. Narra la historia de un joven que cumple su sueño de trabajar en una empresa de videojuegos, donde su labor es adaptar una novela de ciencia ficción donde su protagonista elige lo que pasa a futuro. El ejercicio le llama poderosamente la atención, entre otras cosas, porque es lo mismo que le empieza a ocurrir.

Entre risas Vera dice que claro, ambas películas no son parecidas en la trama. Sí, en la capacidad de dar decisiones al espectador sobre el contenido que quiere consumir. En el caso de Lo Siento Laura, se utilizan hipervínculos establecidos por YouTube para seleccionar la siguiente escena y que eso te lleve a otra interfaz que continúa la historia.

Esta historia fue reconocida internacionalmente como “Mejor película de ficción” en 12 Month Films Festival, como también a “Mención Especial del jurado” en el Festival de Cine Latinoamericano. Algo que llama la atención a la productora pero que termina entendiendo luego de la producción de Netflix. No poder estrenarla en Chile, me dice ahora con unas galletas bajo suyo, fue una tarea pendiente que hoy esperan por fin cumplir al “estrenarla” tradicionalmente en el Cine Arte Normandie, a las 20:00 horas.

Lo Siento Laura es una comedia freak porque, de partida, cómo alguien se cambiaría de nacionalidad. ¿Por qué de repente serás chilena y te enfrentas a todo un mundo en contra? Sin embargo, eso mismo termina siendo Black Mirror. ¿Por qué querrías que un gallo se tire por un precipicio? Objetivamente, es porque todo el mundo quiere que pase algo en las películas y con esto se dan las oportunidades, a diferencia de otras donde pasa una sola cosa y muchas veces no es lo que uno desea”.

–Entonces, ¿la tecnología da espacio para contar las cosas de otra forma?

No lo tengo claro, pero pasa algo extraño. Uno, casi por sentido común, no pensaría que la gente pueda apelar a lo raro en lo que ve, pero también piensa cómo está YouTube.  Es una página donde alguien entierra un pajarito y se vuelve famoso. ¿Qué tiene de intelectual eso? ¿En qué aporta como pieza audiovisual? Nada, pero resulta viral y ese niño pronto hará una película.

–Es cierto. Aunque no sea su intención, YouTube termina siendo una plataforma bastante democrática. 

Y nuestra película se burla un poco de eso, haciendo una historia absurda de lo absurdo que estamos. De verdad, podríamos hablar del calentamiento global, de la Tercera Guerra Mundial que será por el agua, pero todos terminamos hablando del video viral.

–¿Cómo ha cambiado el trabajo de ustedes, como actores, ante esta u otras plataformas?

No sé si ha cambiado más allá de la masificación de los contenidos, pero lo que sí encuentro relevante es que demuestra que a los jóvenes no les importa lo de antes. El otro día vi los Giga Awards, ¿los viste?

–Sí.

Fue como ‘les ganaron a los viejos’, ¿o no? La televisión no se reinventa, sigue la misma gente y no dan oportunidades a los jóvenes con buenas ideas. Antes era muy precaria nuestra manera de acceder al contenido. Con suerte, canales de televisión abierta y eso que había cable en mis tiempos, pero no me dejaban verlo. En cambio, hoy internet es lo más importante para los jóvenes. No se ponen a ver una teleserie que dure tanto rato, a una hora determinada y donde siempre aparece primero el capítulo anterior como para quedar al día.

–Intuyo que ese es el público de Lo Siento Laura.

 Sí, milennials. Eso sí, hubo una transformación porque el estreno en el Cine Arte Normandie es de una hora y media, que fue lo presentado en los festivales. La película interactiva, en cambio, tiene más de 500 escenas y muchos finales posibles, por lo que es otro mundo.

–¿Y crees que será una tendencia en el trabajo actoral con respecto a internet? ¿Nuevos formatos?
Sí, tengo miedo de que nos vayamos extinguiendo. Imagínate que Roma es protagonizada por una mujer que no es actriz, que estudiaba para ser profesora y estuvo a punto de ganar un Oscar. Creo que aún se necesita al actor para las múltiples plataformas, pero quizás después se requieran YouTubers o influencers. O también, que después nadie más vaya al cine y se pueda entregar mucho contenido de una sola cosa, como esta película con muchos finales.

–¿Pero eso cambia los parámetros de los intérpretes? Porque pueden evolucionar las cámaras, el sonido, la imagen, pero los que van quedando igual son los actores.

El actor ha evolucionado tanto, desde el principio de los tiempos donde no había micrófono y se debía ocupar un vozarrón increíble. Después, vinieron las salas más chicas para grabar, los equipos de sonido, luego el cine, la televisión, internet, Netflix y uno no se da cuenta de todo el avance que significa. En mi gremio provocó una migración a productoras audiovisuales, haciendo web series o videos cortos que se ajustan bien a los horarios de la audiencia para verlos y no como en la televisión, que se quedó en los 80 ó 90.

–Al final, es un cambio de mentalidad potente.

Sí, todo viene de pensar al consumidor de esto en los cabros chicos. Los jóvenes son los importantes y ese es el cambio de paradigma, porque eso no se pensaba antes. En YouTube hay menos restricciones que en la tele. Capaz que en el futuro no haya ni que ir al cine, sino que bastará con ponerse esos lentes de realidad virtual y ahí elegir qué ver, luego qué escena, qué actor te gusta más para el rol protagónico, un extra más, etc.


Imagen prinicpal cortesía Avel Chuklanov / Unsplash

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15/04/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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