¿Hijos digitales? Experta entrega consejos para los padres de niños “nativos digitales”

10/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Dos horas como máximo para el uso de dispositivos e intentar volver a la caja de cartón con lápices. Estas son algunas recomendaciones que Maribel Corcuera, psicóloga infantil creadora de un entrenamiento para que los papás liberen el máximo potencial de sus hijos, tiene para los que buscan orientación en este acompañamiento en tiempos de dispositivos, pantallas, mensajería instantánea y conectividad. “La responsabilidad parte de los papás, de que entiendan que entregarle un teléfono a un menor es que tenga libertad absoluta. ¿Eso significa que encerraré al niño para que nunca salga a la calle? No. Significa que lo acompañaré, guiaré y enseñaré todo lo que pueda”.

 El Estado Mundial de la Infancia 2017 – Niños en un mundo digital” es el último informe elaborado por UNICEF sobre la relación de las nuevas tecnologías en las vidas de los niños y sus oportunidades. En sus páginas aparecen estudios, comparaciones y reflexiones sobre el futuro de una población nativa en este ecosistema, es decir, nacida en el contexto de dispositivos, conectividad e interacción en línea. “Para bien o para mal, la tecnología digital se encuentra ya en medio de nuestras vidas. Irreversiblemente”, afirma en el documento Anthony Lake, Director Ejecutivo de esta organización mundial.

Sobre este último punto coincide la psicóloga infantil, Maribel Corcuera. Como Directora de Papaciencia, método de entrenamiento para padres y madres que permite descubrir y liberar el máximo potencial de sus hijos, asume que gran parte de las consultas tienen que ver sobre cómo regular el uso de la tecnología en los menores de edad.

“Los adultos, generalmente los que son padres, me preguntan sin tomar conciencia del nivel de tecnología que ellos mismos usan, que de por sí es alto. Este es un tema que debe ser parte de nuestra vida, más que considerarlo un enemigo o aliado. Es un componente más de nuestro día a día, por el que hay que tener beneficios y resguardos”, asegura.

Volviendo al informe, los números de UNICEF son esclarecedores. Los menores de 18 años, niños y adolescentes, representan aproximadamente uno de cada tres usuarios de internet en todo el mundo. Eso trae tanto resultados positivos como también brechas casi similares a las de los adultos. Dos que llaman la atención son las de género, ya que “un 12% más de hombres que de mujeres utilizó internet en 2017”. En concreto,  “en la India, menos de un tercio de los usuarios son mujeres”. Además también se encuentran la brecha geográfica, donde se establece que “los jóvenes africanos son los menos conectados. Alrededor del 60% no están en línea, en comparación con solo el 4% en Europa”.

Sin embargo, el estudio también cuenta con espacio para lo positivo que significa esta conectividad en los infantes, sobre todo en los más marginados. Nuestro actual contexto digital ayudaría desarrollar su potencial y “a romper los ciclos intergeneracionales de la pobreza. Las tecnologías digitales brindan oportunidades de aprendizaje y educación a los niños, especialmente en regiones remotas y durante crisis humanitarias”. Otro aspecto importante es que “se pueden brindar oportunidades económicas al proporcionar a los jóvenes servicios de capacitación y búsqueda de empleo, y al crear nuevos tipos de trabajos”.

Maribel Corcuera menciona la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, estableciendo que un niño no debería estar expuesto a pantallas antes de los dos años. “Lo veo poco probable, muy difícil, porque sería como que en una casa nadie viera televisión y no tuviera smartphone. Eso generalmente no ocurrirá, pero efectivamente hay que retrasar su uso lo más que se pueda e ir dejándolo por tiempos cortos. De a poco rato”.

De acuerdo a lo que has visto en tus consultas y Papaciencia, ¿existe un prejuicio sobre los posibles efectos de la tecnología en los niños?

 Efectivamente, puede haber efectos negativos pero también positivos. Los papás tienden a asustarse mucho con la tecnología. Le tienen terror, no solo por lo que pase con sus hijos sino que también a ser enjuiciados por otros adultos al ver que los chicos están “enchufados”. Los que somos padres debemos entender que el mundo en el que nacieron nuestros hijos es distinto al nuestro. Desde ahí, debe venir un aprendizaje de que el tema es parte de nuestra vida y que hay que relacionarse bajo ese contexto.

¿Y por qué existe ese terror que mencionas?

 Primero, porque es cierto que hay un riesgo que no se puede dejar de lado. Hoy un teléfono o cualquier dispositivo con internet libre es casi equivalente a dejar a un niño solo en la calle. Siempre les explico a los papás que, tal como a una antes le decían que no recibiera dulces de extraños, que no me subiera al auto de nadie que no conozca, que no le abriera la puerta a nadie, hoy debemos tomar esos mismos resguardos pero con internet.

¿De qué manera?

Por ejemplo, no contestar números que no conoces, no dar información a través de WhatsApp, etc. La responsabilidad parte de los papás, de que entiendan que entregarle un teléfono a un menor es que tenga libertad absoluta. ¿Eso significa que encerraré al niño para que nunca salga a la calle? No. Significa que lo acompañaré, guiaré y enseñaré todo lo que pueda.

¿A qué se debe ese sentimiento que mencionabas de los padres, de enjuiciamiento por parte de otros?

A que hoy, como hay redes sociales, es más fácil definir lo que es bueno o malo. Como que esto sí y esto no, pero en realidad eso no existe. Hay que definir las cosas por su justo equilibrio y hoy sabemos que si uno está eternamente enchufado no es bueno, pero también hay que considerar que algunos colegios están eliminando cuadernos y utilizando notebooks. Me pasa que llegan los papás pidiéndome que no los rete porque su hijo usa tablet, teléfono y no sé qué otra cosa. Yo no creo que eso sea un problema, sino que hay que enseñarles cómo utilizarlos.

Sabiendo que el actual contexto de esos niños es completamente distinto al que nos vimos enfrentados tú o yo durante nuestra infancia. Partiendo por el acceso a la información.

 Sí, yo creo que son dos cosas. Una es la mencionas, el acceso a la información, que por un lado es muy bueno pero por otro no tanto. En general, los niños no saben buscar en internet, tampoco escriben de la mejor manera para encontrar lo que quieren. El otro asunto es que la manera de relacionarnos es distinta.

¿En qué sentido?

 Yo, por ejemplo, para juntarme con amigas debía ir a la plaza. Hoy van a Fornite. Todos los niños se encuentran en ese juego pero a los papás les cuesta entender que están todos juntos ahí, en esa plataforma. El otro día vi un comercial donde se mostraba eso. Unos chiquillos viendo un teléfono como diciendo que no estaban haciendo nada, pero luego aparecía un paralelo con todo lo que ocurría en sus pantallas. Porque es cierto, pasan cosas en esos mundos pese a que veamos que no.

¿Qué efectos puede generar en la personalidad de un niño tales niveles de uso y “disponibilidad”? Porque estar en Fornite, en WhatsApp, en Instagram, es de inmediato pertenecer a un mundo conectado digitalmente.

 Son varios efectos. Hay que entender que lo digital no reemplazará a lo analógico, porque uno puede hablar con los papás por videollamada pero eso nunca será lo mismo que tenerlos presentes. Hay que entender que el desarrollo de los niños es muy rápido y que en cierta cantidad de años pasan muchas cosas. El desarrollo cognitivo, la capacidad cerebral, la física como la motricidad gruesa y la fina, también el desarrollo social y emocional. Para lo anterior, debes relacionarte con gente, frente a frente, utilizando el cuerpo. Hoy a los niños les cuesta escribir porque lo hacen menos, primero aprender a usar un teléfono que un lápiz. El aprender, el estar frente a frente, el jugar también puede ser sin pilas y eso es muy importante.

Como profesional, ¿qué opinas de entregarle un dispositivo a un niño? En el sentido de la propiedad y de la capacidad de manejarlo a su antojo.

 No estoy de acuerdo, es muy alto el riesgo de entregarle una herramienta cuando aún no tienen la capacidad de madurez cerebral para medir las consecuencias. Es como tenerlos muertos de hambre diciéndoles que no se pueden comer la torta que tienen al frente. En todo caso, hay que ver caso a caso. Suponte, ojalá no ocurriera que un niño de 10 años deba estar solo un par de horas. En ese sentido, es importante que tenga un teléfono para comunicarse, pero podría ser uno con acceso restringido a internet. Como te decía, hay muchos colegios que piden dispositivos para las clases, pero estos también podrían tener una aplicación que exponga los ratos de conexión de tu hijo. Antes de los 13 o 14 años no debería ocurrir esto de entregarle un dispositivo, dependiendo de la situación que debemos siempre revisar.

¿Qué recomiendas a los padres en ese aspecto?

 Creo que es bueno mostrar la tecnología análoga. El mejor ejemplo y que sale en todos lados es que no hay mejor regalo para un niño que una caja de cartón y lápices. Hoy está presente que una manera de castigo es no quitarles el teléfono, siendo que todo lo otro también es parte de la vida. ¿Qué debemos hacer los papás? Tener claro que el mundo ha cambiado y que el ser humano, tengamos una guagua o un niño, aún tiene las mismas necesidades que hace cinco mil años atrás. Cuidado, protección, cariño, tiempo de ocio, creatividad. Poder conocer el mundo y vivir con eso. Somos seres sociales y todo en un niño se aprende a través de la familia y el juego. Hay que desarrollar ese aspecto y dar la opción a cosas que no son tecnológicas, porque para los papás también es fácil prender el televisor o pasar el dispositivo para que se entretengan. En el sentido de que es mucho más cómodo.

¿Aconsejas una cantidad de tiempo por el que los menores debieran hacer uso de dispositivos tecnológicos?

 Tiene harto que ver con el horario y el contexto en que esté el niño. Idealmente, no deberían ser más de dos horas diarias, sin considerar lo que puedan hacer en el colegio. Si en promedio están a las cuatro de la tarde en la casa y deberían estar durmiendo a las ocho o nueve de la noche, lo máximo debería ser este tiempo que te digo. Dos horas diarias, ojalá menos.

–Otro aspecto que es relevante en esta relación de los niños y el mundo digital es su futuro laboral. Sonará obvio pero serán los adultos del mañana, en tiempos donde expertos e incluso el Foro Económico Mundial analizan empleos susceptibles a desaparecer por la automatización. Bajo este contexto tecnológico, ¿qué camino deberían tomar los padres a la hora de aconsejar a sus hijos sobre su futuro?

 Hay que tener muy claro el hijo que tengo, no el que esperé tener. Es típico que los papás piensen en el colegio incluso antes de que nazca su hijo, y a lo mejor eso no calza para el niño. Lo mismo pasa para los trabajos, porque hay familias que tienen tradiciones de médicos, abogados, periodistas, psicólogos, etc. Con lo anterior, me refiero a que hay que sacarse la idea generalizada de necesariamente ir a la universidad, sobre todo por la tecnología que habrá. Existirán un montón de carreras o trabajos en que te deberás especializar sin pasar por la academia, por lo que hay que perderle el miedo a eso. La clave es conocer a tu hijo, realmente guiarlo con nuestro contexto digital y apoyarlo en lo que quiera hacer de ahora en adelante.


Imagen cortesía Annie Spratt / Unsplash

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10/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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