Catherina Montes: “Es importante ofrecer un verdadero acompañamiento en cada una de las etapas de un emprendimiento”

11/01/2020 / Autor: Marcelo Salazar

Conversamos con la fundadora de Gloss Crystal, una joyería nacional que en menos de un año ya cuenta con más de 150 distribuidoras socias de sus productos, bajo el amparo de Mujeres Brillantes. Una comunidad que empodera mujeres con ventas de sus joyas, fomentando el emprendimiento y el autoestima para muchas de ellas.

Catherina Montes comenzó haciendo collares de mostacilla a los ocho años. Siempre tuvo un gusto por las manualidades y disfrutaba haciendo accesorios que le regalaba a sus amigas en el colegio. Luego, en su adolescencia, pasó por un periodo difícil y decidió vender collares y aros en las playas de la Región de Valparaíso para ayudar con los gastos básicos. Una época dura en la que esta hija única encontró sus primeros acercamientos al emprendimiento.

En la época universitaria continuó con este oficio y asistió a distintas ferias de diseño donde podía mostrar sus productos. En esos espacios también desarrolló un gusto por la relación entre emprendedores, sobre todo con mujeres que podían sacar lo mejor de sí a través de las joyas.

Hace un año renunció a una carrera de 10 años en la administración pública para dedicarse a su joyería, Gloss Crystal. Su emprendimiento que actualmente diseña y confecciona sus piezas en Chile, utilizando cristales Swarovski, gracias a un contrato con la marca austriaca. Gracias a ese vínculo, pudo incorporar un gran número de socias distribuidoras para su negocio, las que pertenecen a Mujeres Brillantes. Una comunidad dedicada a vender los productos en todo Chile al mismo tiempo de querer ser un motor de emprendimiento y autoestima para muchas de ellas.

—¿Cómo fue este año dedicado a Gloss Crystal y a Mujeres Brillantes? 

Fue gratificante y pude darme cuenta de todo lo que podía hacer, ya que si bien me atreví a renunciar a mi trabajo, no tenía la certeza de que esto fuera a resultar, y menos de cómo iba a ser. Así que ha sido un año satisfactorio, un poco estresante y muy trabajado, pero muy lindo porque hago lo que realmente amo y creo que eso es lo más valioso.

—¿Cómo es la industria de la joyería en Chile?

Es una industria competitiva, porque nosotros recién nos estamos metiendo en el mundo de la joyería. Gloss antes era bisutería, accesorios o fantasía, pero el año 2019 nos pegamos el salto y nos convertimos en joyería al tener metales más nobles como plata, enchapes de oro y ,por supuesto, los cristales Swarovski. La industria es súper grande, hay mucha competencia y es difícil también. Lo bueno es que las mujeres siempre usan joyas, por lo que hay mucho mercado.

—¿Hay mucha competencia?

Marcas que tengan contrato con Swarovski en Chile son solo seis, por lo que tenemos cinco competidores más. De esas empresas, algunas los venden como insumos, otras son joyerías pero no fabrican en Chile, no tienen diseño propio. Por lo que si bien competimos con ellas, no es algo tan directo. Las joyas de Gloss son únicas porque son diseños propios. Que nos hayan copiado diseños, colores, nombres de colecciones, nombres de productos, tampoco me complica porque de alguna forma demuestra que estamos siendo referentes en la industria. Al principio me daba mucha pena, rabia, impotencia, pero ahora ya me digo: “bueno si nos copian tanto es porque somos buenas”.

—¿Realizan ventas en Chile o también al extranjero?

Hoy solo en Chile, de Arica a Punta Arenas. Vendemos a través de una red de 150 distribuidoras. Algunas de ellas tienen negocios: islas de joyas en los malls, spa, peluquerías, etc. Otras no tienen ningún tipo de negocio y revenden de forma particular a sus amigas. Además, estamos en el retail a través de Paris, Falabella y Ripley, además de Dafiti. Sin embargo nuestro principal canal de venta es nuestra web. Otras ventas las hacemos directamente en nuestra tienda ubicada en Manquehue Norte, donde tenemos venta directa a público. En el extranjero aún no vendemos, pero PROCHILE nos está formando para comenzar a exportar. Una primicia es que uno de los primeros lugares a los que vamos a ir es Australia, y eso es una de las cosas que me tiene hoy más contenta.

—¿Cómo se dio la creación de Mujeres Brillantes? ¿Siempre lo pensaste así, se dio en el camino?

Fue una casualidad. Primero Gloss era ropa y accesorios. Luego tuve una tienda en el Mall Apumanque, ahí me fue mal ya que me estafaron. Entre medio conocí los cristales Swarovski y mi marido me alentó para comprarlos directamente. Empecé a tocar puertas en Austria y pasé por un proceso de selección súper difícil, ya que Swarovski te elija como su partner es muy complejo. Siempre vendimos al detalle, pero la gente me empezó a pedir venta al por mayor. Al principio yo no estaba segura, pero también siempre he tenido muy marcado mi rol social. En ese momento aún trabaja dependiente y unas compañeras me empezaron a pedir ayuda en emprendimiento y comencé a ayudar a una de ellas. Esa colega se convirtió en la primera distribuidora de Gloss y de ahí se empezaron a sumar más mujeres. El boom se dio el año 2019, pues muchas mujeres conectaban con mi historia de vida y quisieron formar su propio negocio.

—¿Cuáles son los pasos para incorporarse a ese equipo?

Mujeres Brillantes es una comunidad, no somos venta por catálogo, ni multinivel. Incorporarse al equipo es fácil, pero se debe pasar por un filtro inicial. Luego, se firma un acuerdo comercial que dice que van a cuidar nuestra marca, que no van a meter otros productos en nuestro packaging y no pueden entregar nuestra información. Esto lo hicimos porque algunas empresas se hicieron pasar por distribuidoras y nos copiaron todo. Incorporarse en fácil, las mujeres acceden comprando las joyas. Ellas invierten un mínimo de $100.000 para comprar y revender, donde terminan ganando casi el 100% de la inversión, por lo que es conveniente.

—Más allá de las ventas, ¿qué impacto positivo piensan generar con esta comunidad llamada Mujeres Brillantes?

Es gigante porque estamos empoderando a las mujeres, enseñándoles a confiar en ellas. Pongo como ejemplo mi caso personal, porque yo tenía un trabajo formal y me di cuenta que si podía emprender y tener mi propio negocio. Entonces veo que muchas mujeres viven de esto, algunas obtienen más ingresos vendiendo joyas que con un trabajo formal. Para nosotras, más que la venta de joyas es hacer estos cambios positivos de autoestima, que las distribuidoras se den cuenta de que si pueden hacer cosas, que no dependen económicamente de otras personas. Además, nosotras siempre estamos preocupadas de cada una, ya que es importante ofrecer un verdadero acompañamiento en cada una de las etapas de un emprendimiento. De hecho, ahora con el estallido social se sumaron muchas mujeres que quedaron sin trabajo o cuyas parejas se quedaron cesantes y ven en este negocio una oportunidad para aportar a su hogar.

—¿Qué enseñanzas te dejó tu paso por el empleo “formal”, ahora que te dedicas 100% a tu emprendimiento?

Mi extrabajo me dio una base, pero sinceramente no creo que haya sido la carrera o el trabajo formal anterior lo que más me ayudó a emprender, porque jamás trabajé con ventas en mi exempleo. La principal enseñanza que me dejó mi trabajo formal fue justamente que no necesito un trabajo formal para poder vivir y ser feliz, porque yo podía sola.


Imagen cortesía Tyler Nix / Unsplash

TAGS: Catherina Montes / Emprendimiento / Gloss Crystal / joyas / mujeres / Mujeres Brillantes / Swarovski

11/01/2020 / Autor: Marcelo Salazar

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