¿Hasta cuando seguiremos hablando de innovación como que estuviera constituido sólo por un proceso? Es típico creer que está compuesto únicamente por desafíos, ideas, prototipos, canvas, etc. De hecho, al buscar Design Thinking en Google aparecen 25MM de resultados, en menos de 1 segundo, y en Youtube 4 MM; y eso que Design thinking es sólo una forma de llamar al proceso de innovación.

Si entendemos la innovación como la generación de nuevos negocios o nuevas formas de operar (mejorar productividad y costos), ¿cuál es -entonces- la clave? Simple: relevar que la innovación en valor está compuesta de tres cosas: mentalidad, organización/ cultura y proceso (que lo hemos dejado al final no por casualidad, sino porque juzgamos que es de lo que más sabemos, lo más estándar y, por ende, lo menos riesgoso).

¿Imaginan las diferencias de innovar en empresas más bien formales y conocidas que en otras menos reconocidas? Ambos tipos de empresas han innovado de forma exitosa, utilizando procesos similares, pero han tenido énfasis distintos en dos aspectos esenciales

Uno, en la mentalidad de quienes componen los equipos de innovación; y dos, en la organización y la cultura de la empresa. Esa mirada holística es el arte de la verdadera transformación en valor de la que se debe hacer cargo la innovación.

innovacionnoprocesos

Mentalidad

El primer gran olvidado para que la innovación en valor ocurra es la mentalidad de quienes participan, porque entendemos que no innova el proceso ni la corporación como entidad, sino que las personas que la componen y aquellos que son capaces de integrar (red de valor).

Así, juzgamos que es clave trabajar con los equipos en formación y desarrollo, extendiendo espacios de apertura hacia la Actitud y Acción, la generación de nuevos paradigmas o lentes y la búsqueda distinta de soluciones.

Organización y Cultura

El segundi gran olvidado es la Organización y la Cultura. Estos dos elementos juegan un rol clave como habilitadores para que las personas puedan innovar. Organización significa definir en forma clara roles e interacciones entre estos roles, además implica determinar en qué área y cercanía a la gerencia general está la innovación.

Y cultura se refiere a dar permiso para el error y la libre interacción. Debe apuntar a que existan espacios sagrados, protegidos y de creatividad, como diría el filósofo, Joseph Campbell.

Proceso

Hemos dicho que el proceso es de lo que más sabemos. Y en ello, no debemos olvidar que la innovación puede ser poética, filosófica, transformacional, pero lamentablemente no es nada si no la transformamos en valor. Y ese valor se materializa siguiendo un proceso para generar proyectos que terminan en el mercado o en mejoras de productividad.

Finalmente, no olvidar que habrán detractores. En innovación hablamos de la “ley de los tres tercios”. Un tercio “prende con agua”, otro tercio “está expectante” y un tercer tercio “es detractor”.

La clave está en generar valor rápido, apuntando hacia una transformación que se haga cargo de la mentalidad, la organización y la cultura; además de utilizar el proceso adecuado que debe seguir tu empresa. Y, por cierto, no el Design Thinking público del que todos hablan…

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