Qué hacer con los millennials parece ser una interrogante que se hacen todos los gerentes de Recursos Humanos del mundo. Principalmente, porque para esta nueva generación el paso exitoso por un empleo implica mucho más que lograr estabilidad laboral y un buen salario, dos aspectos que tanto apreciaban generaciones anteriores.

Hoy las empresas se enfrentan a trabajadores que valoran otras dinámicas en el trabajo. El estudio “Millennials: la vuelta al sentido común” realizado por el centro de estudios Ipsos confirma esta teoría, ya que revela que el 40% de los jóvenes encuestados prefieren trabajar en una empresa que sea innovadora y responsable con la sociedad y con el medioambiente.

Junto con esto, cifras del estudio Barómetro Edenred-Ipsos de 2016 indican que sólo un 30% de los millennials se muestra preocupado por mantener su trabajo, siendo el grupo etario que refleja menor inquietud por este ítem.

Está claro entonces que esta nueva fuerza de trabajo está gestionando un verdadero cambio paradigmático, por lo que lograr que la empresa sea atractiva para ellos es el reto al que se enfrentan todas las organizaciones.

Es en este punto, entonces, en el que radica la importancia de convertirse en compañías socialmente responsables, que abran sus puertas para el desarrollo de espacios de ayuda social, entregando así un sentido distinto y más profundo al trabajo que se realiza, más allá de los beneficios personales, profesionales y monetarios.

No olvidemos que para esta nueva generación alcanzar la felicidad en el trabajo es sumamente relevante, por lo que incluir programas de voluntariado corporativo y de mentorías a jóvenes en situación de vulnerabilidad dentro de la estrategia de responsabilidad social de la empresa, por ejemplo, son puntos clave para lograr que esta generación valore más la organización a la que pertenece.

El informe “Volunteer Match & United Heathcare USA” indica que el 82% de los trabajadores que hacen voluntariado se siente más comprometido que quienes no participan en estas actividades y que el 87% de los empleados que son parte de voluntariados corporativos mejora su percepción sobre la compañía en la que trabaja.

De acuerdo a datos sobre desarrollo de Capital Humano de Barclays, el 61% de los colaboradores que participa en este tipo de acciones mejora alguna competencia profesional, lo que también influye en su sentido de pertenencia.

Es decir, existen una serie de datos obtenidos por prestigiosas consultoras que validan esta relación beneficiosa entre ser una compañía responsable, aportar a la sociedad y generar colaboradores más felices en sus trabajos. Esto resulta especialmente revelador si consideramos el último informe de la Ocde, que muestra que Chile es el quinto país del mundo en el que se trabaja más horas, con 1.988 horas al año.

Por eso es que hoy nos enfrentamos a un nuevo paradigma socio-laboral, en el cual las acciones en beneficio de la comunidad que implementan las empresas terminan generando un doble beneficio: compañías socialmente comprometidas se transforman en organizaciones con empleados más comprometidos y por lo mismo, en entidades más productivas.

Si a esto agregamos que muchas personas que necesitan apoyo se benefician con estas acciones de RSE, estamos frente a una oportunidad de cambiar el paradigma laboral que debemos saber aprovechar.

22/07/2016 / Columnista:

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