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¿Existe alguien que no sienta empatía, una especial admiración o respeto para las personas que tienen que vivir con algún tipo de discapacidad física?  La fuerza, el coraje, el espíritu de superación entre tantos otros, nos hacen pensar que ningún elogio resultaría suficiente.  El hecho de lograr comprender los tremendos esfuerzos que algunos deben realizar para lograr valerse por sí mismos, y teniendo presente que para las personas supuestamente normales estos esfuerzos no son considerados,  porque les resultan triviales y simples, nos debiera provocar al menos un  sentimiento de vergüenza. Cuando algo no funciona como deseamos tendemos a lamentarnos y a bajar los brazos con inusitada facilidad. ¿Hemos mirado o imaginado como debe luchar un niño tratando de caminar con sus nuevas prótesis? ¿Qué golpe necesitamos para reaccionar?

La innovación tiene mucho que ver y mucho que hacer para con la discapacidad. Claramente todos los actores que de alguna manera estamos involucrados en procesos creativos o innovadores, estamos en deuda… Son tantos los avances tecnológicos que el ser humano ha logrado hasta hoy y que sin duda continuará ostentando, que debemos asumir la tarea no solo de preocuparnos del tema de la discapacidad, nuestra voluntad debe apuntar en la dirección de ocuparnos y con el firme propósito de plantear alternativas y soluciones, que puedan ayudar a mejorar la calidad de vida de quienes lo requieren con urgencia.

Afortunadamente y en todo el mundo, existen muchas instancias trabajando y logrando grandes e importantes avances. Nuestro País no está ajeno a esta realidad y los Inventores chilenos también tratamos de aportar. Si nuestras ideas se llegaran a transformar en soluciones reales, que aporten y permitan ampliar y facilitar nuevos horizontes, sería una gran alegría para todos.

Conocer las necesidades de las personas con discapacidad, no resulta suficiente para lograr comprometerse y comprender los tremendo desafíos que enfrentan a diario. No basta ponerse los zapatos del otro para comprenderlo, hay que usarlos todo un día y por muchos días. Cuando logramos realmente comprender, es cuando logramos sentir y hacer propias sus necesidades. En ese momento y si se tiene la capacidad, se transforma en una obligación moral plantear soluciones y alternativas creativas, que apunten en dirección a desarrollar formas y mejoras que faciliten las tareas cotidianas.

Para el entorno de la Propiedad Intelectual y la innovación, el sensible tema de la discapacidad se podría presentar como una tremenda oportunidad. Nos regala a los creadores e inventores un propósito, un porqué y va más allá nos identifica con un para quien… Crear con propósito y para alguien en particular, se transforma en un percibir y abrazar una motivación adicional. Hay mucho y tal vez demasiado por hacer. Las necesidades son tantas como las ideas para satisfacerlas. La innovación al servicio de la discapacidad no solo amplía el horizonte del concepto, que para muchos es puramente comercial, nos reencuentra con nuestra razón y sentido básico más importante… Humanidad.

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