Con frecuencia, somos sorprendidos positivamente con noticias que nos muestran importantes hallazgos y avances logrados por investigadores y científicos nacionales en las más diversas áreas del conocimiento. Pero además del papel que le asignemos a la ciencia, la tecnología y la innovación en nuestro quehacer cotidiano, vale la pena ir más allá y preguntarse, ¿Qué esperamos los chilenos de la ciencia y tecnología (C&T) que se desarrolla en el país?

A través de los años, Chile ha venido fortaleciendo un sistema de investigación científica y tecnológica cuyas aplicaciones contribuyen cada día más a fortalecer y potenciar sectores estratégicos de nuestra economía y de nuestra sociedad. El desarrollo de áreas como la astronomía, acuicultura, biomedicina, genómica, investigación antártica, entre otras, obtiene reconocimiento a nivel mundial. Por otra parte, los resultados de la C&T desarrollada en nuestras universidades y centros científicos, comienzan a hacerse presentes y a impactar positivamente la calidad de vida de los chilenos. En este sentido, , al mejorar procesos y proveer nuevos productos e innovaciones, podemos afirmar que la ciencia nos cambia la vida.

Para formar a los profesionales e investigadores que requiere esta etapa de nuestra inserción en la sociedad del conocimiento y para fortalecer del desarrollo de su base científico-tecnológica, el país cuenta con CONICYT, una institución que durante más de cuatro décadas ha estado apoyando proyectos e iniciativas en todas las áreas.

Fondef de CONICYT. Por su parte, el Programa Fondef de CONICYT se ha convertido en el instrumento más importante para el apoyo de la investigación aplicada en nuestro país.

Durante las dos últimas décadas, nuestro Fondo ha buscado promover una vinculación profunda y una activa asociatividad entre universidades o centros de investigación y la empresa chilena, con el objetivo de desarrollar proyectos de investigación aplicada y desarrollo tecnológico, cuyos resultados apuntan tanto a generar impactos productivos y comerciales como a beneficios de interés público para nuestros ciudadanos. A lo largo del tiempo, hemos podido financiar más de mil iniciativas, con una inversión acumulada cercana a los $200.000 millones.

Quisiera detenerme en la consolidación de los resultados altamente positivos del Concurso Anual de Proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D). Esta iniciativa se ha propuesto alcanzar mayor conocimiento científico y capacidades tecnológicas, para traducirlos en negocios tecnológicos que beneficien a las instituciones proponentes y en instancias productivas que aumenten la competitividad de las empresas en definitiva, contribuyan a entregar soluciones a los problemas y desafíos de nuestra vida.

Para ello, entregamos apoyo financiero a proyectos destinados a obtener nuevos productos, procesos y servicios, o mejorar los existentes. Se considera también una transferencia tecnológica efectiva de los resultados, desde quienes realizan la investigación hacia los productores y comercializadores.

Sólo en su última convocatoria -la número dieciocho- este concurso destinará más de $14.000 millones para apoyar 54 proyectos de I+D, que van desde las ciencias de la salud hasta la industria acuícola, o bien desde la elaboración de un mapa genético de los chilenos hasta el desarrollo de una plataforma de información para prevenir los efectos de los terremotos sobre la población y la infraestructura del país.

Nuestro objetivo es que todos los proyectos adjudicados tengan un impacto directo y decisivo en los ámbitos en los que serán ejecutados, entregando respuestas a importantes desafíos que involucran al país en su conjunto.

El rol central del conocimiento y la innovación en el crecimiento económico, social y cultural es ampliamente conocido en los países desarrollados. Por su parte, nuestro país puede avanzar decididamente hacia una sociedad y una economía del conocimiento si pone en marcha políticas apropiadas y eficientes de vinculación entre las universidades y centros que realizan investigación en Chile, con las entidades o empresas productoras.

Desde el Estado, nuestro rol es acompañar y facilitar esos vínculos, para el bienestar de todos los chilenos.

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