Chile está muy rezagado en materia de protección a la propiedad intelectual (PI) cuestión que frena la innovación, así como la transferencia y difusión de la tecnología. Además, las entidades de investigación y los investigadores, que hacen estos desarrollos, ven limitadas sus posibilidades de recuperar o rentabilizar los recursos que se han invertido en I + D (Investigación y Desarrollo).

Por estas razones, es clave apoyar a las entidades de investigación agroalimentaria para que capturen el valor de las innovaciones a partir del uso efectivo de la gestión de la propiedad intelectual a nivel nacional.

Si bien existen instituciones especializadas como el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INAPI), entidad encargada del registro, gestión y promoción de la propiedad industrial, los investigadores deben conocer cuál es el proceso que deben seguir para obtener una patente y deben informarse y asesorarse sobre la forma en que se pueden valorizar sus resultados, de modo que este conocimiento genere valor en el mercado y pueda ser usado por las empresas.

Las cifras de patentamiento en Chile son muy bajas respecto de las que exhiben, por ejemplo, los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En el sector agroalimentario, la brecha se profundiza: en 2009 éste representó sólo 5% (promedio de los últimos 10 años) de las patentes que se presentan al INAPI. De ellas, sólo 4% correspondieron a desarrollos locales.

Para abordar esta deficiencia, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura, suscribió un acuerdo de colaboración con The Public Intellectual Property Resources for Agriculture (PIPRA), una iniciativa global, coordinada por la Universidad de California-Davis, que reúne a 50 universidades, fundaciones e instituciones vinculadas al sector agropecuario. Su objetivo es impulsar la innovación, fomentar la transferencia tecnológica y promover la colaboración para facilitar la administración y acceso a tecnologías e innovaciones agropecuarias.

En este contexto, se elaboró un diagnóstico que determinó aspectos que deberían ser abordados para mejorar la producción y protección del conocimiento generado en los centros de I+D en el país. Entre éstos destacan: Escasos incentivos a la investigación aplicada y a la relación con el sector privado. Ausencia de metodologías adecuadas para la valorización de activos y para el desarrollo de estrategias comerciales.

Este trabajo dio origen al Programa FIA-PIPRA, cuya finalidad es promover la innovación en el sector agroalimentario chileno a través de un apoyo focalizado de la gestión de propiedad intelectual en investigación, transferencia y comercialización de la tecnología.

Entre sus actividades destacan servicios de asesoría en acceso a información de propiedad intelectual (PI); intermediación en acceso a paquetes tecnológicos y material biológico para investigación; apoyo en la gestión pre comercial y gestión en la búsqueda de fondos para el fortalecimiento de actividades de PI.

Además, este año publicó dos guías de buenas prácticas. La primera, Guía de buenas prácticas para resguardar el conocimiento y la innovación en el cuaderno de laboratorio, propone un modelo de registro de datos y material biológico que permite salvaguardar la información obtenida durante el desarrollo de una investigación.

La segunda, Guía de buenas prácticas para la búsqueda de información en patentes, es una herramienta destinada a apoyar el trabajo de investigadores, inventores, gestores tecnológicos, empresarios y profesionales en general.

Estas publicaciones, así como otras, actualmente en preparación, buscan crear valor y mejorar la competitividad del sector agroalimentario y forestal.

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