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La tecnología hoy es omnipresente y configura un nuevo escenario de interacción social, en el que la educación escolar no puede estar ausente.

¿Qué tan provechoso es usar tecnología en la sala de clases? ¿Cómo aprenden los niños y adolescentes en un ambiente digital? ¿Cómo debemos preparar a profesores para que las incorporen de forma efectiva en la enseñanza?

Mientras surgen estas preguntas en nuestro país un grupo de parlamentarios impulsa una ley que busca restringir el uso de teléfonos celulares en la sala de clases de Educación Básica y Media, aludiendo a constantes quejas de profesores por un supuesto uso indiscriminado de estos aparatos.

Se trata de una medida que pareciera seguir el cuestionado camino de Francia, que prohibió definitivamente el uso del celular en todo el colegio. Medida que resulta radical y un claro retroceso.

Desde que decidí crear Pixtoome -aplicación móvil que funciona como red de comunicación entre profesores, apoderados y alumnos- son más de tres años ya viendo grandes beneficios al incluir el uso responsable del celular en la educación, principalmente por la amplia gama de oportunidades que presenta en la formación de los estudiantes.

Nos urge contar con políticas públicas en educación con miras hacia la formación de habilidades digitales en los niños y jóvenes. Políticas que sean redactadas desde la experiencia tecnológica educativa y no desde la queja de la tercera edad, con el fin de estar a la altura de los cambios que está experimentando nuestra sociedad.

Las nuevas generaciones son nativas digitales, por lo tanto el celular es un instrumento que usan en su vida cotidiana. Importantes estudios han comprobado que la tecnología puede mejorar la enseñanza al interior de los colegios, así como estimular las ganas de aprender.

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