Debido a la serie de eventos observados durante el último mes en nuestro país, ha quedado en evidencia la importancia de tener como prioridad la protección en el transporte de productos para evitar hechos negativos y/o delictuales, como saqueos y robos de camiones en la ruta de distribución de la carga, sin dejar de lado la seguridad de choferes y posibles pasajeros.

Lo anterior va en no solo por el hurto y lo traumático que podría ser una situación así, sino que además porque se trata de especies que serán comercializadas en el mercado negro, generando pérdidas sustanciales a las empresas de todos tamaños de la cadena logística, es decir, fabricantes, distribuidores y comerciantes minoristas.

Además, estos sucesos han generado distintos problemas a nivel de procesos de abastecimiento de las personas, ya sea por la cantidad de locales destruidos, cerrados, con horario reducido o con menos productos y por los robos, asaltos, incendios o destrucción de los camiones de reparto, impidiendo el “flujo continuo” de productos. Estas situaciones han afectado a distintos actores, por un lado al comercio (y sus empleados) que no ha podido satisfacer la demanda y por otro, a la dinámica vial de la ciudad con flujos de personas y/o consumidores, más allá de lo necesario, para poder obtener lo que no pudieron en la zona donde normalmente se abastecen.

Otro punto importante es el de los alimentos refrigerados o congelados, que muy probablemente han interrumpido su cadena de frío pudiendo generar problemas de salud a quienes los consuman. Es aquí cuando las tecnologías de rastreo y protección anti delitos juegan un rol fundamental, por ejemplo, con soluciones de chapas electrónicas de apertura remota o bloqueos de “la quinta rueda”, también llamados bloqueos de desenganche, evitando por una parte que puedan abrir las puertas de la zona de carga o también, que se roben la rampla completa.

Como miembros de la sociedad, como actores en la logística nacional y especialmente como proveedores de tecnología para el transporte, tenemos una obligación de apoyar a proveedores y consumidores, a contribuir al desarrollo normal de los procesos de transporte, distribución y abastecimiento y especialmente entregar herramientas que ayuden a la reactivación de un comercio que ha sido fuertemente afectado por todo lo ocurrido, con miles de empleos perdidos, acumulación de deudas con proveedores, productos destruidos y pequeños comercios que aún no pueden reabrir sus puertas.

En estos momentos es muy importante contribuir a la seguridad e integridad de todos los trabajadores, más aún de quienes se ven expuestos a largos viajes con la responsabilidad de transportar grandes cargas en horarios establecidos.

Sin comentarios Deja tu comentario