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El reconocimiento de un vino espumante Rosé a base de la variedad país de Chile como el Mejor del Mundo en la categoría Variedades No Clásicas, en el Concurso Internacional The Champagne and Sparkling Wine World Championships (CSWWC), surge la pregunta en el ambiente especializado de por qué los espumantes nacionales, a partir de cepas patrimoniales o autóctonas, no logran dar el salto para ser exportados y lograr el reconocimiento que se merecen.

En la ocasión que se comenta, influyentes críticos internacionales como Tom Stevenson, junto a un jurado de excepción, en el que destacan la Master of Wine Essi Avellan y el doctor Tony Jordan, entre otros, eligieron a un exponente nacional del Valle del Maule y validaron la nueva categoría de espumantes chilenos.

Sin embargo, pese al esfuerzo realizado en las regiones de Biobío y Maule para potenciar la vinificación de espumantes de alta calidad, todavía existen grandes brechas entre los antiguos viñedos del Valle del Itata y Maule con el consumidor nacional e internacional que consume este tipo de productos.

No basta obtener buenos comentarios en redes sociales y prensa internacional en torno a que los espumantes son buenos, si éstos no están disponibles en tiendas especializadas, ni menos poseen una producción suficiente como hacer un esfuerzo comercial para venderlos.

Víctor Vargas, enólogo consultor de Andes Wines, elaborador de varios espumantes del mercado y capacitado en la zona del Champagne, señala que “para lograr un espumante de alta calidad, las uvas deben ser manejadas para tal efecto. No sirve vinificar uvas que eran usadas para hacer pipeño o un tinto sin antes preparar el viñedo para lograr el máximo de potencial. Debe buscarse un equilibrio natural del viñedo, adecuado a las condiciones que necesita una uva para tal efecto. No es sólo ´adelantar´ la cosecha de un viñedo que antes iba destinado a vino tranquilo”.

Dice también que “la variedad país si es manejada de forma correcta, puede generar un interesante espumante debido a que es una cepa relativamente neutra, hablando de estilos brut clásicos. Posee leves notas a frambuesas y fruta roja ácida cosechada temprana, en donde manejado un viñedo con aptitud espumante, nos otorga un equilibrio entre azúcares, ácidos, y fenoles a cosecha”.

Para avanzar falta cambiar aspectos productivos, de vinificación apoyando el capital humano regional, branding, marketing de vinos, de comercialización y promoción, que si es realizado de forma integrada y asociativa se alcanzan logros. Si se sigue con la inercia de los últimos años, los vinos y espumantes seguirán esperando en las bodegas de los productores en los más recónditos sectores productivos de Coelemu, Guarilihue, Portezuelo, Nacimiento y Chillán, entre otros.

Un ejemplo claro es lo que se ha implementado en San Rosendo, una pequeña localidad de la Región del Biobío, donde a partir del hallazgo de la variedad Malbec de más de 140 años, se inició un proyecto de innovación social vitivinícola para atender los requerimientos de los productores que actualmente están vendiendo el kilo de uva a $800 pesos, debido a un trabajo focalizado en una estrategia de marketing de vinos integral.

Actualmente, están injertando Malbec sobre la variedad país para poder seguir creciendo en la producción de vinos de alta calidad, además de estar ofreciendo tours eno-turisticos por los viñedos de la zona, aspecto que suma un gran valor agregado al territorio.

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21/11/2016 / Columnista: Maximiliano MoralesFundador Andes Wines.

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