LEOTOYS tiene un sueño y es por la lucha libre

17/08/2019 / Autor: Marcelo Salazar

¿Cómo se puede vivir de la venta de juguetes y merchandising? ¿De qué manera algunos de los mejores luchadores del momento lograron recomendar su emprendimiento? ¿Podrá tener el visto bueno de alguna de las dos marcas más importantes de la industria, para ser su tienda oficial en Latinoamérica? ¿Por qué es tan importante Hugo Savinovich, histórico exrelator de los golpes sobre el ring, en toda su historia? ¿Cómo un emprendedor, sin estudio de mercado alguno, mantiene cautiva a su clientela? ¿Se puede vender, como dice él, a pura intuición? Y algo muy importante: ¿qué sucedió para que un chileno pasara de no tener qué comer, con una depresión de por medio, a motivarse y hoy pensar en una tienda en Estados Unidos? En las próximas líneas se desarrollará la historia de Leandro Pedemonte, un chileno que inició un negocio a partir de su propio fanatismo por la lucha libre.

Dos hombres sobre un ring intercambian una certera patada en la nuca al mismo tiempo. Las paredes del Barclays Centerparecen ya romperse por los gritos de un público que eleva el volumen al igual que sus brazos, puños, índices y, por supuesto, niveles de sintonía. Los únicos somníferos, tumbados como lápida de cementerio antiguo tras esa doble derecha, son los protagonistas de esta lucha Maint Event definidora del próximo campeón de la empresa. Johnny Gargano y Adam Cole —“¡BAYBAY!”, gritarían sus fanáticos en este momento—, con quien se queda la transmisión televisiva mientras Leandro Pedemonte deja de mirar la pelea y saca su celular.

“En esos tiempos no había juguetes de Adam Cole, pero después llegó a WWE y se vendieron al tiro”, dice mientras, varios píxeles menos, ese mismo luchador permanece quieto hasta que aprieta play.

El video es de hace dos años. El estadounidense aparece frontal a la cámara, con gorro y sosteniendo una polera que reza un gran LEOTOYS de letras rojas.

Sonriente, algo raro porque lo hace poco, mira la pantalla como un niño lo hace con su primera bicicleta. Se mantiene así hasta que Cole dice palabras que todavía no logra traducir, lo que es igualmente gratificante porque “debe ser algo bueno”. Ese día también tuvo palabras de Christopher Daniels, “El Ángel Caído”. Un luchador calvo que este año peleó en Chile y que en su pantalla se muestra con un gran cinturón sobre su pectoral, mientras la grabación le corta su oreja derecha.

Les quiero dejar un especial agradecimiento y cariño a todos mis fanáticos de LEOTOYS en Chile. Aprecio mucho el apoyo desde su país —ahora el lado derecho de su cara está cortado—, y por favor apoyen a LEOTOYS”.

Como este, Leandro atesora varios momentos en que destacados luchadores del mundo se refieren a su tienda. Bobby Lashley, Blue Meanie, Bobby Fish. Marty Scurll, The Young Bucks, Austin Aries. El mejor luchador del mundo, Kenny Omega, también aparece vistiendo una de sus poleras. Exhibe conversaciones con Billy Gunn y con el histórico exrelator en español, Hugo Savinovich. Esto es, haciendo un símil con el fútbol, como que una estrella de ligas europeas recomiende tu emprendimiento de zapatos, camisetas y balones.

En el computador la transmisión sigue y un golpe de Gargano resulta esquivado por su rival, el que ya está detrás suyo apretándole el estómago. Mantiene la maniobra por algunos segundos para después golpearlo, pero “Johnny Wrestling” es más rápido y alcanza a noquearlo con el codo. Cole gira del dolor y su oponente lo salta, en una extraña maniobra, dejándolo nuevamente desprotegido. No puede venir algo malo, sabemos que ese y la gran mayoría de los movimientos están conversados de antes. Recibe una nueva y sonora patada en la nuca que lo hace rebotar en las cuerdas blancas. Terreno despejado para un suplexalemán que inicia la cuenta.

Uno, dos; el árbitro deja de golpear la lona porque el afectado reaccionó y la pelea sigue.

LEOTOYS —confirma que es así, en mayúsculas—, tiene dos lemas. “Lo mejor en juguetes”, junto a “si lo quieres lo tienes”. Ambos, como tomando posición en su respectiva esquina, definen su trabajo: importar productos originales desde Estados Unidos. Una actividad que le toma gran parte del día, pero que complementa con el reciclaje de plástico. Un negocio que palpita su fanatismo por el cine, los superhéroes, las historias fantásticas y por supuesto, la lucha libre.

De madre chilena y padre dominicano, este emprendedor solo vivió su primer mes de vida en Chile. Era 1975, la situación no era alentadora y la familia Pedemonte Spadaro viajó a Venezuela en busca de nuevos horizontes. En esas tierras su abuelo paterno hizo carrera diplomática, lo que provocó que su niñez estuviera colmada de recuerdos con el béisbol y las altas temperaturas. No con el fútbol y el frío que tanto aún le molesta.

Se define nervioso desde que tiene uso de razón: de esos tímidos hasta con los amigos. Su tartamudez no combina con su contextura, muy parecida a la de sus ídolos de infancia. Esos que en los 90 se daban golpes, saltos y empujones mientras él ya llevaba horas frente al televisor. Puede que, en esos tiempos, nunca hubiese imaginado que sus movimientos serían gran parte de su actual negocio.

El corazón de su tienda son los productos de la lucha libre. Figuras, poleras, cinturones, pañoletas, gorros. Más que merchandising, su catálogo es una oportunidad para sentir propio al que admiras por televisión. Una manera de volver aún más cercano a alguien que ya lo hace arriesgando su cuerpo. Él sabe que trabaja con ese sentimiento.

Busca nuevamente el video de Adam Cole. La sonrisa vuelve, sin permiso.

Damas y caballeros.El tres veces Campeón Mundial de Ring of Honor, Adam Cole ‘BAYBAY’, miembro del Bullet Club, te lo dice. LEOTOYS. Búscalos, tenemos que apoyarlos, tenemos que quererlos. Te lo digo por amor a esto”.

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Su estatura da para preguntar cómo entra y logra manejar su auto, un citycar plomo con dos imágenes religiosas bajo el manubrio. Tal como un luchador profesional, Leandro Pedemonte es alto, corpulento y de facciones marcadas. Tiene la mirada desviada y no hay día en que no ocupe una camiseta estilo polo, que varía entre colores y diseños. De hecho, de las pocas veces que esto no se cumple es en WhatsApp, donde viste una de cuello circular mientras lo abraza una foca.

De pocos amigos, uno muy cercano es Felipe Gutiérrez, fundador y conductor de Suplex. Este es un programa que analiza la actualidad de la lucha libre hace nueve años. Se conocieron en 2016 durante

Mysteriomania, evento organizado por Hugo Savinovich, el exrelator ecuatoriano de WWE y dueño de recordadas frases como “atángana”, “ataca matraca”, “fuego, fuego, Chuchi llama a los bomberos” y “por poquito”, un clásico que alargaba hasta quedar sin aire. Desarrollado en el Teatro Caupolicán, el gran atractivo de esa tarde fue Rey Mysterio, un mexicano que utiliza una máscara, saltos y vuelos por los aires para derrotar a su rival.

En esa ocasión, y tal como ocurre cada vez que viene un exponente de renombre, Pedemonte vendió todo lo que encargó de ese luchador. Incluso, recuerda entre risas, un juguete roto por el que le dieron cinco mil pesos.

El éxito de esa jornada también se complementó con las buenas migas que hizo con Gutiérrez, lo que hoy significa una relación de amistad y el patrocinio de LEOTOYS a su programa de los miércoles.

“Si bien cada día estamos más conectados, los ñoños no lo piensan tan así. El que ve una película no se queda en eso, quiere más. Con Jurassic Park, por ejemplo, quizás lo único que quisiste tras verla eran los juguetes de los dinosaurios, pero no había lucas. Éramos chicos. Esa barrera generacional se rompió ahora que contamos con mejores condiciones económicas que cuando teníamos 12 años, con la posibilidad de tener nuestros juguetes. Ahí entra el Leo”, dice el conductor.

Leandro establece su clientela, sin estudio de mercado alguno, como “todos viejos, arriba de 30. Mi público siempre es de 30 a 40 o incluso de 20 a 40, sin contar a un cabro que tiene como 18 años y que me compra un millón de pesos, mensualmente, en figuras. Hace poco me encargó un cinturón de 230 lucas”.

Gutiérrez cree saber por qué.

“El Leo ha armado su negocio con buenos contactos y la gente correcta. Es un tipo serio que sabe lo que quiere su cliente. Empezó a ver, también como fanático, la necesidad del cuarentón. Ese al que hoy no le va mal y que lo único que quiso cuando chico era esa, la figura del luchador que le encantaba. De alguna manera, cumple ese rol y sueño de traer lo que está afuera, porque traer cualquier cosa de Estados Unidos es un hueveo. Por eso también es de los importadores relevantes del país”, menciona.

Pedemonte asocia ese conocimiento a algo, “un sexto sentido” con el que las ventas nunca caen, como lo demuestran los números de su Cuenta Rut. Desde este año cuenta con una máquina Transbank, que la guarda en el mismo bolso donde tiene las boletas. Estas últimas aseguran “Ventas al por menor por Internet, por correo y vía telefónica”, como también “ventas al por mayor de plásticos y sus derivados”.

“Como sé de lucha libre, veo a mis clientes y los cacho al tiro. Este se viste así, tiene esta onda, le gustará un Drew McIntyre o tal vez Marty Scurll. Todo va en la mente, acierto en un 99%. Una tienda puede vender todo cuando realmente conoce a su público”.

Otro que conoce de cerca la realidad de LEOTOYS es Eduardo Aravena. Amigo de Felipe Gutiérrez, lo ayudó cuando este último comenzó a trabajar ya como productor para los eventos que Hugo Savinovich trajo a nuestro país. Algunos, con las grandes estrellas del momento, como The Hardy Boys y The Young Bucks. Quizás dos de las parejas más importantes del mundo y que aún recuerdan su paso por nuestro país. Aravena muchas veces ayudó como un improvisado chófer y guía turístico de los exponentes. Los mismos que después se tomaron una foto, hablaron frente a una cámara o firmaron los productos de Pedemonte.

“El esfuerzo del Leo se ve desde que llega a los eventos y baja sus cajas plásticas del auto, donde lleva las figuras. Como que lo miras y dices ‘este cabro lo hace en serio’. Otros vendedores son temporales y aprovechadores del boom, pero él ha sido constante en profesionalizar su negocio. Verlo con su puesto es una manera de decir que tal show es bueno, de calidad. Ves sus pendones, sus figuras y te convences”, dice Aravena.

Sin embargo, el fuerte de este negocio no son solo los eventos, ya que también utiliza plataformas digitales como canales de venta. Redes sociales como Facebook e Instagram, también MercadoLibre, que llaman la atención al no primar buena redacción ni resolución en las imágenes. Es así como vemos juguetes afectados por la luz y no solo de lucha libre, pues también cuenta con líneas de Tortugas Ninja, Marvel, He-Man, Star Wars, Funko Pop, entre otros.

Aravena ríe un poco y reconoce que sí, que entre amigos le han insistido en esa parte.

“Siempre lo molestamos con las fotos que sube, de mala calidad. Le hemos dicho oye, cómprate una cámara para mostrar mejor las figuras. Él nos mira y pregunta para qué. Si igual se las compran”.

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La lucha libre profesional es una disciplina que combina movimientos de combate y expresiones escénicas que simulan una verdadera pelea cuerpo a cuerpo, asimilable a una coreografía. Sus exponentes saben qué hacer sobre el ring mientras demuestran que no, que todo es repentino, inesperado y muy poderoso.

La World Wrestling Entertainment (WWE) es vista semana a semana en más de 150 países, constituyendo un porcentaje significativo de todo el contenido audiovisual a nivel mundial. Sus dueños son la familia McMahon, liderada por Vince y Linda, su esposa. Él es un antiguo fisicoculturista e hijo de un antiguo promotor de luchas federales estadounidenses que en 1980 decidió formar una compañía que abarcara todo el país. En poco tiempo comenzó a adquirir parte de las otras promociones y eso llevó a que su retoño diera comienzo a una prometedora carrera de presentador.

Hoy “Mr. McMahon”, como se lo apoda, tiene 73 años, las mayores acciones de la compañía y un puesto asegurado entre los grandes magnates del mundo. Shane y Stephanie, sus hijos, también cuentan con cargos y porcentajes de la empresa, al igual que el esposo de ella. El luchador Triple H, conocido como “El Juego”.

Este poder adquirido, sin embargo, también ha recibido críticas por parte de los mismos protagonistas. Ryback, un enorme contendor que al parecer no tiene cuello, declaró que muchos son obligados a consumir drogas para responder a la alta exigencia.

“La compañía está llenando al talento completamente de Cortisona, Toradol y otras drogas para mantenerlos luchando, semana a semana, de cuatro a cinco veces a un alto nivel. Hay una forma mejor que su modelo actual y se debe encontrar”, dijo en mayo de este año.

A lo anterior se suma el bullado caso de CM Punk, luchador que avizoraba como una posible leyenda pero que tuvo un controvertido retiro de WWE. El estadounidense criticó los servicios médicos de la empresa, luego que se le obligara a luchar pese a sus molestias físicas.

Este caso llegó a la justicia de Estados Unidos porque Chris Amman, médico y principal involucrado, interpuso una demanda por difamación que terminó perdiendo por falta de pruebas. Pese a estar retirado, Punk hoy se encuentra en medio de rumores que lo ligan con All Elite Wrestling (AEW), un nuevo competidor en la industria de los golpes y con el que Pedemonte ya tiene conversaciones.

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Preguntarle por sus raíces, por su familia de aquí, es complicado. Nunca responde y una vez puso un “sin comentarios” por WhatsApp, frase rara porque no sabes si de verdad no hay palabras. Como sea, el dueño de LEOTOYS alcanzó a vivir muy poco aquí y puede que su madre fuese su único vínculo con Chile. Eso, hasta 1985 y la decisión de los Pedemonte Spadaro de volver.

Tenía 10, “¿U 11? No me acuerdo, soy malo para las fechas”, cuando ya se encontraban de vuelta en Santiago. Su papá, comerciante de toda la vida, abrió una empresa de aceites lubricantes en avenida El Salto. Se llamaba LubriVen.

“Fue fuerte venir desde Caracas a Santiago. Salí de clases en diciembre del 85 y llegué acá en marzo del 86. Aquí comencé a usar corbata, porque allá se va al colegio como me ves. Jeans y una polera, imposible usar chaqueta con el calor que hace”.

¿Lo pasaste mal? La adolescencia suele ser difícil de por sí.

—Bastante. Mis compañeros me molestaban mucho por el acento.

Ahora no se te nota.

—Ya no, pero antes tenía marcado el “coño”, como de teleseries venezolanas. Como no me sabía el nombre de mis compañeros, les decía “oye chico” y más me molestaban. Aguanté dos o tres años en ese colegio, el San Pedro Nolasco, hasta que me fui al Lo Castillo. Fue peor. Repetí tercero medio, así que me cambié al Anunnciation School de Vitacura y saqué el cuarto.

¿Hiciste amigos?

—No, todos mis amigos son de Venezuela. De hecho, hay varios acá por las razones que todos sabemos. Siempre he sido solitario, me gusta estar tranquilo y enfocado en lo mío.

Estas y el resto de las preguntas sobre su vida fueron realizadas en la estación de servicio de una reconocida “gasolinera”, como dice, en el sector oriente de Santiago. Una serie de entrevistas donde, además de su historia y de cómo surge LEOTOYS, quedó claro su fanatismo por las bebidas sabor cola. La misma marca, la misma botella, de la misma etiqueta.

Una vez cumplidos 18 años, ingresó a estudiar Derecho en la Universidad Santo Tomás, abandonando la carrera en segundo año. Además de que se le cruzaba la historia venezolana con la chilena, aún se sentía muy chico para esas decisiones de adultos. “De hecho, aún me siento un niño en cuerpo de grande”, dijo alguna vez mientras cerraba con fuerza la tapa de la bebida.

Fanático de Tim Burton y de los mundos de fantasía, asegura haber suplido su soledad juvenil con películas y juegos del Blockbuster, donde luego buscó trabajo tras dejar los estudios. Una vez mencionó, en medio de un largo sorbo, que en esos tiempos era feliz. No como después.

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El principal producto de WWE son sus eventos en vivo. Llenos absolutos por parte de un público que muestra pancartas escritas a mano, que corea nombres y frases de aliento. Muchos de estos son transmitidos por televisión y streaming mientras que otros, los denominados House Shows,son exhibiciones locales con menor aparataje. Casi siempre son giras por Europa, Asia y Latinoamérica, que el próximo 5 de septiembre ratificarán cuatro años seguidos de visitas en nuestro país.

Una gran fuente de ingresos se obtiene desde los Pay Per View (PPV) de los principales eventos, donde usualmente los cinturones de campeonato cambian de dueño. Se adquieren por los cableoperadores locales o por WWE Network, un verdadero Netflix de la empresa. El más importante de todos es WrestleMania, “la vitrina de los inmortales”, desarrollada ininterrumpidamente desde 1985. Espectáculo homologable al Super Bowldel fútbol americano al establecer el año calendario.

Leandro Pedemonte pudo asistir a la versión 33 de este evento en Orlando, Florida. Fue en 2017, una experiencia de cinco horas, “había que llevar plumón”, en la que pudo ver a su luchador favorito, Randy Orton. “El asesino de leyendas”, hijo del histórico Bob Orton Jr, entra al ring con una canción en la que asegura escuchar voces en su cabeza.

La revista Forbes catalogó esa edición como una de las marcas de espectáculos deportivos más valiosas de la historia. Su estimación rondaba los 195 millones de dólares, particular análisis considerando que fue uno de los 16 PPVde ese año, sin contar los cuatro de NXT. La división de ascenso, la que fomenta a las futuras estrellas de la compañía. La misma del enfrentamiento Gargano vs Cole al comienzo de este reportaje.

“Dependiendo de la ciudad en que esté, WrestleMania determina la semana de la lucha libre. Una de las intervenciones son las convenciones de fanáticos. WrestlerCon, que es la de los luchadores independientes —donde obtuvo los saludos de Cole y Daniels—, estaba en la misma cuadra que Axxess, el de la WWE”.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de WrestleMania? Haciendo un símil religioso, para cualquier fanático es como ir a La Meca.

—Que había un montón de gente, de todos los lados que te imagines. Que vendían un montón de cosas, además de comida y cerveza. Posters, poleras, fotos, vasos con caras de luchadores, pero nadie tenía figuras.

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Al igual que con su familia materna, nunca quiso ahondar en lo que ocurrió en el 2000. Muchas veces esquivó el tema, pero en un momento lo definió como “el peor año de mi vida”. Varios intentos más lo relajaron y mencionó la estafa a LubriVen, el negocio de su padre. Situación catastrófica que dejaba todo en cero y no solo el dinero, ya que asegura que muchas veces no tenían para comer.

Lo que más le duele de todo ese recuerdo fueron los cuadros depresivos que pasaron junto a su papá. Una nube negra que influyó en dejar Blockbuster, ya que debía encontrar algo que permitiera dinero constantemente, lo que significaba trabajar en todo momento. A veces usando horas de sueño.

No quiso comentar qué tuvo que hacer para salir adelante económicamente. Sí que la salida de los problemas estuvo relativamente cerca de dónde estaba LubriVen. Llegando a avenida México, en Recoleta, había un letrero que aseguraba comprar papel en distintos tamaños. Él no tenía idea de que se trataba de alguien, “un viejito” que pagaba bien por grandes cantidades. Hablamos de kilos de papel blanco, cartón, diarios, guías de teléfono. Le fue tan bien esa primera vez que luego repitió, repitió y repitió, transformándose en un reciclador de base.

Una trayectoria de más de una década, de dónde salió el capital para empezar LEOTOYS, en 2014.

“Sigo reciclando, pero en ese tiempo era puro papel. Lo que pasa es que en Chile existe un monopolio, donde la papelera determina los precios de todo. Además de eso, todos son familiares o amigos. Es por eso que hoy me dedico al plástico. Sin estudios ni nada puedo diferenciar un PET, un polietileno, un PVC, etc”.

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Desde la primera hasta la última de las conversaciones en esa estación de servicio, Leandro Pedemonte mencionaFanatic2019 como la gran prueba de su negocio. Esta es una convención de fanáticos que cada año se realiza en Concepción y que para esta versión contó con la presencia de Hugo Savinovich, el exrelator de WWE que se quedaba sin aire cuando gritaba “por poquito”. El ecuatoriano narró peleas en vivo y dio una charla sobre cómo su vida dio un giro gracias a Dios.

Además de estar ligado al ring, Savinovich es un conocido pastor evangelista que predica “la palabra del Señor” en cada lugar que va. Pese a no ser religioso, es un punto importante para el dueño de LEOTOYS. El narrador fue un punto de inflexión cuando todo se veía mal.

“Una vez le escribí contándole de mi historia y de la depresión que tenía. A las semanas me respondió, yo pensando que no iba a hacerlo”. El mensaje, que muestra desde tu teléfono, asegura que el actual promotor de lucha libre estaba orando por él y le dice que lo contactase en su próxima visita a Chile. Eso ocurrió en Atángana, donde Leandro ya tenía un espacio para vender. “No perdía nada con intentarlo, pero lo que pasó fue increíble”.

El encuentro de ambos fue en un lugar oscuro, a un costado de los camarines de la Cúpula del Parque O’Higgins, donde se desarrolló ese evento. Pensó que era eso, un saludo y una bendición, pero el ecuatoriano lo llevó hacia un grupo de luchadores que lo esperaban. La memoria es frágil, pero recuerda que estaban Mister Fantastic, Scooty to Hooty, Bobby Lashley y Chavo Guerrero. Lo que sí tiene claro es que hubo un momento de oración donde todos pidieron por él.

“Estuvimos abrazados en círculo, antes de salir al show. Don Hugo dijo algo que ellos entendieron y luego me metieron al medio. Me emocioné, me corrieron lágrimas y después me quedé un rato adentro, solo, pensando. Savinovich tiene algo, una energía. Esa vez fui a vender con un ayudante que lo saludó y me dijo que también sintió algo, una sensación extraña. Tú la sentirás cuando le des la mano”.

Savinovich, durante una pausa en Fanatic 2019, no solo da la mano, sino que también recuerda ese momento. Se asombra al enterarse de que Pedemonte lo atribuye al comienzo del éxito de su tienda.

“Sí, así fue. Creo en el poder de la oración, hecha bajo el nombre de Jesús y que se hace con fe. Leo es prácticamente de la familia porque está metido en la industria y es un hombre que ama la lucha. Para que veas el esfuerzo de un ser humano, podría haberse tirado a llorar su tristeza y pérdida, pero él dijo que no. Tengo que encaminar mi futuro y lo hizo. Eso también es una muy buena enseñanza”, afirma el ecuatoriano.

Hugo Savinovich durante su paso por Fanatic 2019. Foto Cortesía: Herman Cordero.

Con un terno azul rey, un enorme reloj en su mano izquierda y una cabeza calva que brilla hasta con el sol, el exrelator valora la honestidad del chileno. “Él podría tener cosas que no son legales, copiadas, pero te vende lo genuino. Para mí LEOTOYS significa ese compromiso. De ser genuino en darle lo mejor a la gente”.

No es algo de buena crianza, ya que estas palabras son confirmadas en un video alojado en el Instagram de la tienda.

“Cuando se dice LEOTOYS se dice mercancía exclusiva, con licencia. Esto es original, aquí tú no ves nada que sea falsificado. Si eres un verdadero fanático de la lucha, LEOTOYS es tu sitio. Esperamos que lo respaldes porque él respalda todo lo que tiene que ver con la lucha libre”.

Savinovich aprovecha la grabación para dar aviso de su libro.

“Si quieres ordenar Atángana: Ring de Tentaciones (2018), lo haces a través de LEOTOYS. Los que ya traje se acabaron ayer, hoy quedaron unos pocos que ya se fueron. Pero este es el hombre”, finaliza.

Este es un texto particular, editado por su esposa, donde el ecuatoriano repasa su vida bajo muchos aspectos. Antes de Dios y los micrófonos, fue un reconocido luchador de la escena independiente. Peleó en Puerto Rico, República Dominicana y Estados Unidos.

“Ser luchador profesional no es solamente luchar en un ring. Tu vida cambia según tu personaje. Si tu personaje es de villano, la gente te va a odiar y si eres el héroe te van a amar. Al escribir este libro puedo recordar casi con lujo de detalles que todo lo que viví en esa época porque para mí, lo bueno y aún lo malo de mi vida, pasa por mi mente como si fuera una pantalla gigantesca de cine”, se lee en sus páginas.

La Pantera Asesina, La Pantera Ecuatoriana, Baby Face Savinovich. Sobre el ring tuvo muchos nombres y también logros, como ser dos veces campeón mundial en suelo dominicano, venciendo en ambas ocasiones a un rival llamado Jack Veneno. En el libro también hay espacio para su trayectoria en WWE, donde comenta su relación con grandes superestrellas como Hulk Hogan, Ric Flair, Triple H, Stone Cold, The Rock y con el jefe, Vince McMahon.

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Diana Mesa es Doctora en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Politécnica de Cataluña, España. Durante su carrera profesional ha desempeñado cargos de nivel directivo en empresas del sector público y privado, siempre desde el marketing y estrategias para la innovación de los negocios. Hoy es académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, jurado de los premios Avonni y una de las pocas personas con acceso a la historia de Leandro Pedemonte, previo a la publicación de este reportaje.

Tras escuchar y poner más de una cara de asombro, reconoce no saber mucho de esta industria pero sí de este tipo de emprendedores.

“Pese a que su emprendimiento está orientado a gustos de antaño, como es la lucha libre, la principal motivación para empezar su negocio fue la necesidad. Gran parte de los emprendimientos surgen así, en contextos donde se requiere salir adelante asociado a un gusto particular. En este caso, las figuras lo llevaron a ver una oportunidad en un nicho determinado”.

Para Mesa, que Pedemonte pueda vivir de su negocio responde a dos logros. Entender las motivaciones de su clientela y las maneras de llamar la atención en el mercado. “No solo se quedó vendiendo figuras sino que entendió como potenciar su negocio desde diferentes ámbitos, combinándolo con plataformas y distintos proveedores de primera línea, no con el tercero o cuarto de Estados Unidos. Tampoco tuvo que recurrir a Amazon para traer cosas, sino que él se buscó la vía para llegar a la empresa directa”.

Algo que no comparte es esa errada visión que se tiene de un vendedor. Es frecuente pensar en el ideal como alguien extrovertido, entrador, que mantenga la seguridad a flote para que no existan espacios para las dudas. Ella insiste: es un concepto errado. Un estigma difícil de sacar.

“El típico vendedor común es aquel que ‘vende humo’ o habla más de la cuenta. Leandro Pedemonte puede tener las características personales que quiera, pero si algo sabe es conectar con quien le compra. Porque lo hace desde el gusto. De lo icónico de cada figura, más allá de decir más palabras de las que se requieren. Sabe vender porque reconoce lo que interesa en su mercado, qué productos traer y cuáles se venden más. Al final, termina dando lo que su consumidor quiere. Solo con sus actos, habilita una mayor posibilidad de recompra”.

¿Qué te parece cómo trabaja con sus plataformas digitales? Principalmente, por la redacción y las fotos de baja calidad.

—Lo que pasa es que tiene una ventaja: es casi el único que vende estas figuras. Mientras esto se mantenga, tiene una especie de monopolio donde no importa la foto. La gente, con cualquier imagen, sabe que tiene el producto. Obviamente, lo ideal es tener algo más wow, con mejor resolución, pero finalmente a lo que va o apunta es a lo que sirve para sus clientes, los que además están cautivos y seguramente influenciados por el boca a boca. Él lo dice: es lo menos relevante para él porque igual le compran. Sabe que no tiene punto de comparación mientras no llegue un segundo personaje a hacer competencia.

Algo particular, porque su emprendimiento proviene de otro negocio. Uno más grande a nivel mundial, como es la industria de la lucha libre.

—Lo que siempre hay que ver y analizar es dónde está mi oportunidad en lo que ya existe y se vende. Él vio esa oportunidad ya que nadie vendía aquí ese tipo de figuras. Él debe haber partido con una simple exportación, entre comillas, que lo hizo interiorizarse más en la WWE y el resto de la industria. Es por lo anterior que, insisto, el tema es la oportunidad de mercado correspondiente. De dónde puedo abrir mi huequito en esta relación marca-consumidor para establecer mi propio negocio y conseguir la plata para vivir. Justo encontró un montón de gente que le parecía interesante gastarse sus lucas en un gusto, una pasión, un hobbycomo este.

¿Y qué valor tienen los videos donde distintos luchadores recomiendan su tienda?

—Hoy el mundo se mueve, literalmente, por la influencia. Los influencers son ellos, las caras de la industria, por lo que terminan siendo importantes a la hora de la decisión de compra. Una tienda en la que sus propios protagonistas la avalan, de alguna manera, da confianza y respaldo.

LEOTOYS no vende productos de primera necesidad, pese a lo valorado que es por sus clientes. Es innegable que hay algo que satisface pero, desde tu mirada, ¿qué es?

—El gusto, el deseo, un elemento que está más allá de las necesidades. Soluciona la autorrealización. Hay un concepto que es la pirámide de necesidades de Maslow donde su punta es justamente la autorrealización. Cuando tengo cubierto todo lo básico, respondo a mis gustos. Los luchadores son tan famosos porque trasladan lo que muchos quieren ser, como un espejo virtual donde ese protagonista es alguien importante para mí. Este emprendimiento manifiesta una perfecta conexión porque entendió esa autorrealización, esas motivaciones de hacer algo más de lo que comúnmente ocurre en tu día a día. Es exitoso porque no entrega la figura sola, inerte, sino que la conecta con todo un mundo maravilloso.

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Leandro Pedemonte ya imagina su tienda en Estados Unidos. Sí, eso es lo que quiere, ojalá en un barrio céntrico de alguna ciudad y con un gran LEOTOYS afuera. Tendría secciones de «lucha libre», «Star Wars», «Marvel», «He-Man» y el resto de cosas que vende en Chile. Sabe que es mucho papeleo, trámites de visa y negocios, pero no hace mucho escribió un prometedor mensaje por WhatsApp. “Este miércoles empiezan reuniones para cumplir mi sueño americano”.

Lo anterior significa comenzar a zanjar qué hacer con WWE o AEW. Si acaso existe la posibilidad que planea hace mucho: ser la tienda oficial en Latinoamérica para alguna de estas dos marcas. Es por ello que asistirá a Tampa, Florida, para la versión 36 de WrestleMania. Cree saber qué hacer y con quién hablar.

El año pasado fue invitado a una reunión previa al evento de WWE en Chile. A su lado estaban productores, comunicadores, luchadores nacionales y algunos emprendedores como él, escuchando a distintos altos cargos de la compañía. Era una exposición de los logros e incidencias en los países y cómo Chile asomaba como epicentro de Latinoamérica. “Estaba más nervioso que la cresta”, recuerda.

“¿Conoces a XL, el primer chileno que llegó a WWE? Él estaba ahí, me lo topé entrando al Movistar Arena y me dijo que me relajara. Que disfrutara el momento. Llegaron otros luchadores y lo mismo. Eso me motivó a hablar con unos mexicanos para ser la WWE Shop de acá”.

Leandro Pedemonte en la reunión de WWE previa al evento en Chile, junto a los luchadores Dolph Ziggler y Mickey James.

Pedemonte asume contactos a partir de la tarjeta de Joaquín del Rivero – Yaniz, Vicepresidente para Latinoamérica de WWE. Destacado ejecutivo azteca que ha sido parte de grandes multinacionales como General Electric, Hasbro, NFL México y Netshoes. Desde esa vez que le ha escrito correos: ninguno ha sido respondido.

¿De qué sirve tener saludos y recomendaciones de luchadores si, en la práctica, la compañía principal de todo esto no te responde tus mensajes? Solo levantó los hombros cuando se le preguntó. Pasado el tiempo, envió otro mensaje. “Con un pie en AEW”. A diferencia de WWE, hay pruebas más concretas de que pueda ser así.

Hugo Savinovich, el artífice de la oración con los luchadores y del “por poquito”, fue confirmado como el relator oficial en español de esta nueva compañía. A esto le podemos sumar el contacto con Christopher Daniels, el calvo luchador que el video le cortaba la cara mientras mostraba su cinturón.

Hace poco el estadounidense, actual cazatalentos de All Elite Wrestling, vino a Chile para una pelea de exhibición enTerritorio Hostil, de Legión Nueva Era. Una agrupación chilena que en sus filas tiene a un luchador vestido con terno, un boy scout y un superhéroe que aprieta un pollo de hule.

Christopher Daniels durante su paso por nuestro país. Foto Cortesía: Legión Nueva Era.

Pedemonte, en dicha ocasión, pudo compartir con “El Ángel Caído” durante en el Meet and Greet previo al espectáculo. “No, no se acordaba del video”, dijo segundos antes de comenzado el espectáculo.

A esos dos contactos, asume el visto bueno de Pro Wrestling Tees, la distribuidora oficial de All Elite Wrestling y otras marcas independientes. Afirma que antes nunca pudo importar esos productos, pero con la llegada de esta nueva compañía todo resultó más fácil. AEW tiene su estreno por cable en octubre, pero eso a Leandro no le importa mucho. Él piensa en la gran oportunidad que tiene para su negocio. Quiere transformarse en la tienda oficial de AEW en Latinoamérica, desde Estados Unidos.

Pese a tener claro un completo manejo del sistema, por sus cinco años de trayectoria como importador, ve trabas grandes para este sueño. Para que Pro Wrestling Tees le dé un visto bueno y pueda ser epicentro de las figuras de lucha libre, requiere un mínimo de 10 mil seguidores en cada una de sus redes sociales. Hoy no supera los cuatro mil, entre su Facebook e Instagram. A su favor se encuentran todos sus antecedentes comerciales al día, lo que habría sido aprobado por AEW al traer las primeras poleras oficiales de Double or Nothing, el primer PPV de esta empresa.

Pedemonte junto al luchador y cazatalentos de AEW, Christopher Daniels. Foto cortesía: Felipe Gutiérrez.

El viaje a Tampa para WrestleMania 36, más que como fanático, lo tendrá en reuniones con esta compañía y WWE. Como volviendo a los inicios, también comenta que regresará a WrestlerCon, la convención de lucha independiente donde grabó a Adam Cole y que dio comienzo a toda esta historia.

Su sueño americano sería solitario: no contrataría a nadie como ayudante de su tienda. Su vida sería en la recepción, donde se imagina atendiendo en un escritorio mientras envía productos a Chile. Aceptaría todo lo que pueda exigirle AEW, WWE o la empres que sea, pero también pediría permisos para viajar. “Por lo menos una vez al mes, para ver a mi familia”. Lo único que le dolería de todo esto sería no ver crecer a sus sobrinos, de dos y tres años. Uno es su ahijado y lo lleva de fondo de pantalla en el teléfono.

“No sé si AEW o WWE se pelearían por mí, pero espero una propuesta. He conocido a varios luchadores de AEW y me han tratado muy bien. Si Hugo Savinovich me dice que sí, que me puede ayudar en todo esto. O si Daniels se convence, preparo mis maletas y me voy al tiro”.

¿Solo? ¿No irías con nadie?

—Sí. Solo. Planeo hacer el resto de mi vida allá. Yo quiero esto.

¿Y realmente depende de lo que te diga AEW, WWE, Hugo Savinovich o los luchadores que has conocido?

—No necesariamente, porque lo haré igual y no importa si nunca responden.

¿En serio? ¿Y si lo hacen? Suponte, que aceptan todas tus exigencias y te quieren allá.

—Estaré saltando en una pata.

¿Y por qué deberían escogerte? ¿Cómo crees que valoran lo que haces?

—No sé. Nunca he hablado a ese nivel con ellos.

***

En uno de los programas de Suplex aparece un gigante pero no es un luchador. Parte de llegar a esos 10 mil seguidores estaría en romper sus miedos y hacer algo que al comienzo se negó. Aparecer en los programas.

El conductor, su amigo Felipe Gutiérrez, está de cumpleaños. Tras algunos saludos, incluyendo el de Hugo Savinovich, pide un regalo particular. Quiere a Pedemonte sentado en el estudio. El dueño de LEOTOYS, al lado del controlador, duda y se niega, pero algo pasa que se termina convenciendo.

“La gente va a conocer a LEOTOYS —dice Gutiérrez apretando sus puños en señal de victoria—. Señoras y señores, el hombre detrás de las figuras. El hombre detrás de los billullos. El hombre detrás de los negocios. Leandro Pedemonte: ¿quién es Leandro Pedemonte? ¡Es LEOTOYS!”, grita mientras el gigante entra en escena, como siempre.

Mirada perdida, timidez militante, su estatura no pasa desapercibida para la imagen del streaming. Tampoco sus jeans y su polera estilo polo. Se presenta con dificultad y luego, ya más relajado, da a conocer todas las marcas que importa desde Estados Unidos. WWE, AEW, ROH y Pro Wrestling Tees.

Ya avanzado este improvisado regalo, el conductor le pide presentar una entrevista realizada a Billy Gunn, exluchador y actual productor de AEW. Un rubio musculoso que en un momento fue conocido como Mr.Ass. Al igual que con Daniels, el exponente fue invitado a una pelea de exhibición en Contienda, también de Legión Nueva Era.

Pedemonte, muy a su estilo, pone cara de miedo y dice que no sabe cómo presentarlo. Se arrepiente a los pocos segundos, porque comienza la presentación. “Ahora con ustedes, la entrevista de Billy Gunn”, dice para que su amigo lance un grito de celebración.

A los pocos días, por WhatsApp, se ríe de la situación y evita el tema porque tiene una noticia más importante. Gunn se habría sorprendido tanto de su negocio que le pidió una factura para comprobar que vendía productos originales. Algo que le habrían advertido de nuestro país al primar la piratería. Una nueva señal de que AEW miraría con buenos ojos al chileno.

“No, no me ha respondido. Esta semana le vuelvo a escribir”, escribe en el chat.

TAGS: AEW / Emprendimiento / Hugo Savinovich / Leandro Pedemonte / Leotoys / Lucha Libre / WWE

17/08/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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