El camino de Steve Jobs para ser el gran innovador tecnológico del siglo XXI

23/09/2019 / Autor: Raquel Lop

Mucho se ha escrito y documentado sobre Steve Jobs. Reseñas, videos, reportajes, biografías, documentales, películas. La lista es larga y meritoria, al ser reconocido como el innovador de nuestro siglo con respecto a las tecnologías de la información. Creativo e inconformista, este emprendedor tuvo visión de futuro cuando muchos le dijeron que no, que no lo lograría, llevándolo a ser uno de los grandes revolucionarios de nuestra época con productos que hoy podemos ver fácilmente en las manos de muchas personas.

“Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A los alborotadores. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. A los que ven las cosas de forma diferente. A ellos no les gustan las reglas, y no sienten ningún respeto por el estatus quo. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Son los que hacen avanzar al género humano. Y aunque algunos los vean como a locos, nosotros les vemos su genio. Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo…son quienes lo cambian”, expresa el periodista y escritor Walter Isaacson en la biografía que escribió sobre Steve Jobs acerca del pensamiento desafiante e innovador del emprendedor.

Cambiar el mundo. Eso es lo que buscaba Jobs. Por ello su objetivo fue lograr que la tecnología de la información fuese parte de la vida cotidiana, y “logró revolucionar seis industrias diferentes: ordenadores personales, películas de animación, la música, la telefonía, las tabletas electrónicas y la edición digital. Además abrió el camino para un nuevo mercado de contenido digital basado en las aplicaciones móviles”, de acuerdo con Isaacson.

“Steve Jobs fue el empresario emprendedor por excelencia de principios del siglo XXI, tal como hace aproximadamente cien años lo fueron Bell y Ford. Todos ellos nadaron contra la corriente y sintetizaron propiedades inusuales de visión, creatividad y liderazgo generando innovaciones que trajeron grandes beneficios a la humanidad”, comentó el exembajador de Chile en Brasil, Álvaro Díaz, en una columna de opinión en El Mostrador.

Computadores Apple

Hablar de la historia como emprendedor de Steve Jobs es hablar de Apple, una idea que comenzó en su garaje —confundado junto con Steve Wozniak— se convirtió en la empresa Apple Computer Company.

Wozniak diseñó en 1976 el Apple I, pero fue Jobs quien lo comercializó y creó la estrategia de difusión para un público general al que no estaban dedicados estos computadores en aquella época, ya que el dominio de la tecnología de la información estaba reservado a los especialistas.

Sin embargo, el equipo seguía siendo demasiado complicado para el público general. “El Apple I no se puede llamar ordenador personal porque había que ser técnico para instalarlo. Había que conectar los cables de acuerdo a los diagramas que imprimimos en una hoja de papel. Después, conectarlo a un monitor de tv y averiguar qué transformadores comprar para obtener los voltajes adecuados para el ordenador”, explicaba Steve Wozniak en un documental sobre la historia de Apple.

Con ese antecedente, Steve Jobs trató de crear un ordenador más accesible, surgiendo en 1977 el nacimiento del Apple II y al mismo tiempo el éxito de la empresa.  Era la primera computadora personal diseñada con una carcasa de plástico y que incluía gráficos en color. El innovador se centró en el diseño, en hacerlo apto para el consumo masivo, llevando la tecnología a la vida cotidiana.

Crítico y exigente con su equipo de trabajo para realizar innovación incremental a sus productos, Jobs “fue capaz, junto con sus compañeros de Apple, de pensar diferente: no se conformaron con desarrollar modestos avances en productos de categorías ya existentes, sino aparatos y servicios completamente nuevos que los consumidores ni siquiera eran conscientes de necesitar”, comenta Isaccson en la biografía del emprendedor.

Así, a principios de los años 80, Steve Jobs se convirtió en un icono de la innovación, apareciendo en las revistas y publicaciones más importantes del rubro, donde se lo calificó de “gurú de Silicon Valley”, ya que cambió las necesidades de los clientes, obligándoles a entrar en nuevas tendencias con la usabilidad y el diseño como punto central. Las ventas del Apple II alcanzaron, a principios de esta década, más de 30.000 unidades en EEUU y, a finales de los 80, Apple ya cotizaba en bolsa, subiendo sus acciones un 32% el primer día.

Pero Jobs no se conformó con esto. Calificado en ocasiones de megalómano, trató de controlar el mercado de la tecnología —y en concreto a IBM, quien dominaba el mercado en 1981 y tras la salida de IBM PC, un dispositivo que el equipo de Apple consideraba inferior y que aún así consiguió grandes ventas—, por lo que se embarcó en un gran proyecto, forzando incluso a sus propios trabajadores a trabajar en esto, en detrimento del Apple II.

Así es como llega la primera gran innovación de este emprendedor: el primer computador personal de la historia: el Macintosh. En enero de 1984 contrató a Ridley Scott para rodar un anuncio, aprovechando el libro de George Orwell y su historia, presentando a IBM como el “Gran Hermano” y a Apple como el salvador. Tal era la preocupación por el detalle de Jobs que incluso mostró por primera vez el equipo de este anuncio (el Mac) en uno de sus eventos calculado minuciosamente.

Jobs tenía una preocupación por el detalle y la sencillez que lo llevaban a montar al milímetro sus presentaciones, o a evaluar la disposición de las tiendas para otorgar la mejor experiencia posible al usuario.

“Para Jobs, el concepto de sencillez encerraba profundas significaciones. Sencillez significaba facilidad de uso. Jobs tenía la idea de que muchos de los usuarios se veían intimidados frente a la tecnología. Sencillez significaba también que el usuario pudiera recurrir a su intuición al momento de usar un producto Apple”, cuenta en su biografía Walter Isaacson.

¿Cuál fue la gran innovación del Macintosh? La calidad de su sistema operativo, que iba muy por delante de los competidores en ese momento. Revolucionó el mercado por la presencia novedosa de un ratón, por la aparición de iconos, menús y diferentes pantallas. En resumen, un diseño cuidadosamente hecho para el usuario general.

NeXT e innovación en la animación

La necesidad de control de Jobs en detalles técnicos ocasionó problemas con sus socios de Apple, por lo que John Sculley —el propio CEO que Jobs había contratado para su campaña de comunicación (era el Director Ejecutivo de Pepsi Cola)—, lo despidió de la empresa en 1985.

Aún con este duro golpe, Steve Jobs no se rindió y gracias a su espíritu emprendedor creó la empresa de tecnología de la información NeXT Computer Inc., que pretendía como la sucesión de Apple. Así, se convirtió en una especie de laboratorio de ideas para mejorar la experiencia del usuario, con importantes logros como: grandes cantidades de Memoria RAM, mejor calidad de pantalla, un procesador muy veloz, en cuanto a hardware; y en software desarrollaron NeXTSTEP, un sistema operativo adelantado a su tiempo, caracterizado por ser el primero en hospedar un servidor web y en ejecutar el primer browser.

Lo último sería crucial ya que, más adelante, esta empresa se encontraría al borde de la quiebra (en 1995), y Jobs la vendería en 1996 a Apple —cuando lo contrataron de nuevo— para actualizar el sistema operativo de Macintosh.

En la época de la empresa NeXT, Jobs también compró Estudios Pixar, en ese momento una pequeña empresa de animación que luego revolucionó la escena con películas como Toy Story o Los Increíbles.

“El impacto de Pixar también se ve reflejado en la parte tecnológica de las películas, siendo los prioneros en largometrajes CGI e innovando y perfeccionando en cada nueva producción los resultados y procesos técnicos”, comenta Jose Carlos García de Letona, Vicepresidente Ejecutivo de Ánima Estudios, en un reportaje en Entrepeneur.

Durante estos años en los que Steve Jobs deja Apple, la empresa cayó en picado, en parte por el lanzamiento de Microsoft y el sistema operativo de Windows que creó Bill Gates —bajo la inspiración del Mac, ya que Gates había trabajado en Apple—.

En 1996, Apple despide a John Sculley y vuelven a contratar a Steve Jobs, quien planteó como medidas para rescatar a la empresa un acuerdo de unión con Microsoft, que le da financiamiento y sistemas tecnológicos a cambio de parar el litigio por plagio que Jobs había interpuesto contra Gates.

Lo que Steve Jobs quería era rescatar a la marca con innovación y calidad en sus productos —para lo que necesitaba sistemas operativos y financiamiento—, lanzando así el iMac, que se convierte en un éxito en ventas.

Mercado musical y telefonía digital: las nuevas innovaciones en Apple

La capacidad de innovación de Steve Jobs no acabó ahí. En 2001, y presentando una gran visión de futuro, entró de lleno en el cambio del entretenimiento con un nuevo producto que revolucionaría a las masas y que uniría la tecnología y la música: el iPod.

Este reproductor se convirtió en la segunda gran revolución de este emprendedor junto con el Macintosh, cambiando la industria y desbandando el aparatoso Walkman y luego al MP3, ofreciendo mayor calidad y una forma legal de adquirir música.

Junto a esto, en 2003 lanzó iTunes, la tienda online de música que consiguió vender más de 10.000 millones de canciones en siete años. La cifra va más allá de la ganancia económica —Apple se quedaba con parte del dinero, pero la mayoría iba a parar a los músicos—, ya que no eran las discográficas quienes ponían el precio, sino que la compañía de la manzana era  la que ponía el precio que cuesta descargar una canción y el disco completo.

Incluso envuelto en un cáncer de páncreas que anunció en 2004 —y que causaría su muerte en 2011— Jobs continuó con su espíritu creativo y revolucionó la industria telefónica creando el primer smartphone de la historia y el primero con una pantalla táctil. Así, en exclusiva para el mercado estadounidense, Jobs lanzó en 2007 el iPhone, una combinación de teléfono e internet, iniciando una nueva era de la tecnología de la información.

Y aún va más allá, porque en enero de 2010 comercializó el iPad, un híbrido entre teléfono móvil y ordenador. Un producto de estas características había aparecido con anterioridad en Apple y tuvo escaso éxito, por lo que había bastantes escépticos que no creían que su idea funcionara. Pero en aquella época no contaban con Jobs para su lanzamiento, así que el resultado es conocido: fue un tremendo éxito.

Es por toda su historia de superación, de emprendimiento, de avance, que Steve Jobs adquiere la etiqueta de innovador, pues marcó el camino de la tecnología del siglo XXI.


Imagen principal cortesía de Wikimedia Commons. Interior: The GuardianTime MagazineWikimedia Commons.

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23/09/2019 / Autor: Raquel Lop

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