Moda sostenible y cómo el mundo fashion se suma al movimiento ecofriendly

26/12/2019 / Autor: Raquel Lop

Grandes marcas de moda, pequeños emprendimientos, competencias e influencers de todo el mundo están tratando de concienciar sobre la necesidad de un cambio de mentalidad en el mundo de la moda, tanto a la hora de los diseños y confecciones como a la hora de comprar uno u otro producto, haciendo también un llamado a retornar a una “moda más lenta” donde predomine la calidad y no la cantidad de ropa.

La moda es la segunda industria más contaminante del mundo. Es la aseveración que resulta de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que también declaró que “el rubro del vestido utiliza cada año 93.000 millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas, y que también cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo”.

La “moda rápida” o “fast fashion” ha sido una industria bastante criticada en el último tiempo, pues aunque provee de ropa muy barata, genera un consumismo que lleva a desecharala una y otra vez, en cifras mucho mayores que anteriormente. Según el informe McKainsey sobre el Estado de la Moda de 2019, en la actualidad, una persona compra en promedio 60 centavos (dólar) más en ropa que hace 15 años, y se desecha en la mitad de tiempo.

Este modelo de moda crea rápidamente unas prácticas sociales y ambientales destructivas. Con la intención de frenar esta tendencia y proteger los ecosistemas, diez agencias de la ONU lanzaron la Alianza de la ONU para una Moda Sostenible. “Elisa Tonda, jefa de la Unidad de Consumo y Producción del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), uno de los diez organismos de la ONU que forman parte de la Alianza, explicó que la producción mundial de ropa y calzado genera el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. “Y con esas manufacturas concentradas en Asia, la industria depende principalmente del carbón y el gas natural para generar la electricidad y el calor que necesita”, se da a conocer en un artículo de Naciones Unidas.

Durante el lanzamiento de esta Alianza, la famosa británica Elle L comentó que la moda rápida es el mayor obstáculo para la sostenibilidad. “Hay una presión real para comprar y no hay un freno para disminuir la producción y el consumo excesivos. Precisamos mejores etiquetados para que la gente sepa lo que compra, necesitamos un impuesto o una prohibición de las fibras sintéticas que causan daños ambientales graves y que contribuyen a la crisis de los microplásticos. Y necesitamos un cambio de mentalidad sobre la producción y el consumo excesivos”.

Moda ecofriendly

No obstante, en los últimos tiempos, gracias a la preocupación mundial por el medioambiente, junto a la preocupación por los animales y cómo nos alimentamos, vestimos, cultivamos y transportamos, entre otros, se ha experimentado un cambio, tanto en el consumidor como en los productores, incluso en grandes marcas de moda, así como en pequeños emprendimientos que buscan innovar a través de las buenas prácticas.

En contraposición al “fast fashion”, en 2007 surgió el término “slow fashion”, de acuerdo con la Escuela de Moda ESME, también conocido como moda sustentable o moda lenta. Fue acuñado por Kate Fletcher, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el Centre for Sustainable Fashion en Londres.

Este slow fashion se opone a la moda producida en cantidades supra industriales; se decanta por productos artesanales, locales y de comercio justo; fomenta el reciclado de prendas mediante la compra de ropa de segunda mano; elige ropa fabricada con materiales sustentables; propone incorporar la compra de prendas clásicas que duren más tiempo; también crear nuestras propias prendas reparando, personalizando y alterándolas para alargarlas en el tiempo; y sobre todo la disminución del consumo.

“La ropa realizada con criterios ambientales y/o sociales es de mayor calidad porque está pensada para su perdurabilidad y, además, no trae consigo químicos perjudiciales para la salud”, explicó Clara Mallart, diseñadora y docente del BA (Hons) en Fashion Marketing and Communication del IED Barcelona, siendo recogido por Vanitatis. “Esta tipología de ropa que a menudo se desarrolla dentro de comunidades locales o a escalas más cercanas a la sociedad tiene un impacto directo en la economía local que genera puestos de trabajo y aumenta la calidad de vida de las personas”, añadió.

Para promover esta moda slow, se celebran numerosos concursos cada año. Destacamos los Green Carpet Talent Competition, organizados por La Camera Nazionale della Moda Italiana en colaboración con la consultora Eco-Age de Livia Firth, cuyo objetivo es impulsar marcas y diseñadores emergentes (made in Italy) que tienen valores de sustentabilidad.

Grandes marcas de moda

De hecho, incluso grandes personalidades a nivel mundial han optado por incluir prácticas más sustentables en sus trabajos. Una de las primeras en eliminar el uso de pieles de animales en su colección fue Stella McCartney, la hija del exintegrante de The Beatles, promoviendo de esta forma el respeto animal. Su marca presentó en la colección primavera-verano 2018 una seda vegana en colaboración con Bolt Thread, y también en ese año participó en la creación de un material biológico similar al cuero.

Su marca lanzó la plataforma “Stella McCartney Cares Green”, que busca hacer un cambio en la industria de la moda. “Hablamos del océano, de la deforestación, pero no hablamos de lo que hacemos con los suelos y cómo estamos acabando con la agricultura”, comentó McCartney sobre el impacto de las producciones masivas de algodón.

Promoviendo el respeto animal, también se encuentran grandes marcas como la de Vivienne Westwood, Hugo Boss, Tommy Hilfiger o Gucci, entre otros. Concretamente, en diseñadores chilenos, podemos encontrar esta preferencia en el trabajo de Lupe Gajardo y en Machaca (de Begoña Fernández, Claudia Poblete, Paola Srur y Micaela Larraín).

Emprendimientos, upcycling e influencers

Además de empresas que busquen acabar con el maltrato animal, también existen otras formas en que la moda puede ayudar al medio ambiente, como emprendimientos que crean vestimentas con materiales reciclados del plástico, como la española Ecoalf, por ejemplo. En Santiago encontramos varias empresas como Lime, Retrovisión, Espacio Colaborativo Nalca o Local 9F, entre otros. Sin embargo, también podemos encontrar más experiencias en otros países.

Asimismo existe el concepto de upcyling, que se basa en el reciclaje de las mismas ropas para crear otras diferentes, es decir, más allá de reciclar, este concepto busca reutilizar para aprovechar lo existente, como una de las características de la moda slow que comentábamos con anterioridad, y que varias empresas están implementando. Un ejemplo de este concepto es el que realiza la diseñadora alemana afincada en Chile Couture Trouvé.

Uno de los ejemplos más conocidos a nivel mundial es People Tree, una firma que crea prendas libres de sustancias contaminantes para “promover el uso de fibras naturales y del reciclaje de los materiales, entre otros. Sus creaciones han sido apoyadas por celebridades como Emma Watson, que incluso creó una colección cápsula para la marca”, comenta Vanitatis.

De esta forma, tanto grandes marcas de moda como pequeños emprendimientos están intentando crear prácticas más sustentables en todos sus niveles, desde el diseño y confección de la ropa, hasta el transporte, los materiales que se utilizan y mucho más.

Pero no es solamente a nivel de los diseñadores que se está preocupando éticamente por la moda. Numerosas influencers tratan de concienciar a través de sus redes sociales sobre esta moda más sustentable, colaborando a través de su gran visibilidad en las nuevas generaciones a instaurar el concepto de la moda sustentable, la moda slow y la moda ética, todo con el objetivo de disminuir las consecuencias negativas del consumismo en este campo, y así crear conciencia de lo perjudicial para el medio ambiente que son las prácticas actuales.


Imagen principal cortesía de Artificial Photography / Unsplash. Interior: Unsplash

TAGS:

26/12/2019 / Autor: Raquel Lop

OCULTAR COMENTARIOS