Permitiría ofrecer un valor agregado a las materias primas:

Los grandes desafíos de la nanotecnología en Chile

10/12/2014 / Autor: Claudio Pereda

Cuando se manipula la materia a una escala minúscula de átomos y moléculas, demuestra fenómenos y propiedades totalmente nuevas. A esto se llama nanotecnología y es considerada como la tecnología del siglo XXI. Estados Unidos, China y la comunidad europea lideran su investigación, mientras en Chile aparecen sus primeros avances. Pero aún existen muchas tareas pendientes y campos por explotar.

Se estima que hay alrededor de 2.500 empresas involucradas con la nanotecnología a nivel mundial. Dentro de ese escenario, nuestro país principalmente ha enfocado sus desarrollos en el sector salud, energía, minería y materiales de construcción. Entre ellos, se cuentan nuevos materiales que aprovechan las propiedades biocidas del cobre, como el caso de la empresa Conversiones San José (CSJ), que acaba de desarrollar un BioGelCoat (recubrimiento plástico que se aplica en la fibra de vidrio) para proteger las ambulancias contra gérmenes, bacterias, virus y hongos.

Pese a ello, aún no se puede hablar de una industria potente manipulando materia a escala atómica. “Todavía es una tecnología emergente que está en vía de desarrollo. Hay buenas ideas, científicos y proyectos, pero debemos demostrar al mundo que tenemos estas soluciones nanotecnológicas ‘made in Chile’ y que ya están en los mercados”, dice Patricio Jarpa, gerente general de Nanotec Chile.

Esta capacidad de ordenar materia a escala de millonésimas de milímetros hará viable la creación de nuevas estructuras y productos que tendrían un gran impacto en distintos sectores y mercados. “La nanotecnología permite hacer uso de nanomateriales o nanopartículas como base para todas las ciencias. Entonces, hay modificaciones desde los fármacos en nanomedicina hasta los materiales en los circuitos electrónicos de un celular o de un avión. Por lo tanto, la nanotecnología se va a ver reflejada en todas las industrias”, añadió Jarpa.

Un claro ejemplo es lo científicos de la Universidad de Texas, de Estados Unidos, han logrado respecto a la detección y tratamiento del cáncer. Antes no existía la capacidad de descubrir esta enfermedad de forma temprana y quizá tampoco existían razones para buscarlo y diagnosticarlo porque no se habían presentado síntomas. Pero estos investigadores han desarrollado un filtro de silicio nanométrico capaz de diferenciar biomarcadores o moléculas biológicas que son las que identifican el cáncer. Ello permite detectar la enfermedad con un simple examen de sangre.

Pero alcanzar este nivel de desarrollo no es casualidad. Lograr avances en esta disciplina requiere de un esfuerzo del mundo público, aportando incentivos y financiamiento; la universidad, dando el soporte científico y académico de las investigaciones; y la empresa, transfiriendo los hallazgos y soluciones a la sociedad. Al respecto, y durante la realización de un seminario organizado por Fundación Copec-UC sobre la nanotecnología, Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica, señaló que «Chile ofrece un interesante potencial para el desarrollo en esta disciplina, ya que, actualmente, tenemos buenos científicos en las diferentes universidades del país que están dedicados a la investigación básica de la nano-ciencia. Sin embargo existen muchos desafíos que aún se deben enfrentar, como, por ejemplo, implementar una mayor infraestructura para hacer más competitiva la transferencia tecnológica«.

A este tema, se suma otro reto. “Se necesita que el Gobierno otorgue un mayor apoyo a iniciativas en el campo de la nano-ciencia, no solamente a través de mayores recursos para la I+D, sino también implementado políticas a nivel nacional para establecer un programa nacional de nanotecnología u otras medidas en esa línea”, precisó Sánchez.

Pero un punto clave es el foco que tendrá el desarrollo de la nanotecnología en Chile. Expertos coinciden en que el país debe invertir en esta área como una manera de darles valor agregado a las materias primas que exporta. Y Chile debe apresurar esa apuesta para evitar enviar hacia otros países cobre por unos pocos dólares la libra y recomprarlo cien veces más caro en forma de algún compuesto nanotecnológico.

«Me parece inteligente que Chile ponga el foco en la nanotecnología porque tiene reserva de litio, cobre, minerales y hay que añadirles valor; si no, otros van a tomar esa oportunidad», cuenta Javier García, co-fundador de Rive Technology. «Con el litio, por ejemplo, si solo lo vendes, sería quedarte al principio de una enorme cadena de valor», agrega.

La nanotecnología tiene el potencial para optimizar los procesos industriales, crear productos innovadores y aportar a la solución de problemáticas críticas para la sociedad. Chile puede aprovechar sus beneficios, pero su éxito dependerá de la coordinación de universidades, sector privado y gobierno. Solo unidos se podrán formular políticas y proyectos que permitan al país innovar y emprender en este mundo poco explorado.

 

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10/12/2014 / Autor: Claudio Pereda

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