Vesna Mandakovic: “No hay forma de crecer como emprendedor si no logras internacionalizar tus productos”

06/02/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Como Directora del Instituto de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo ve esta actividad como una vía de escape a la actual rigidez laboral, influyendo en la economía y en cómo serán las nuevas generaciones. “Que el trabajo no se ajuste a mis necesidades no significa que sea más flojo”, dice en esta conversación sobre el actual empleo formal. Sobre la diferencia entre emprender por motivación o por necesidad, nuestras características como chilenos en esta área y de qué forma el problema del financiamiento puede ser una oportunidad para ser mejor, se refirió Mandakovic. La académica que cree que saber retirarse, tener listo el plan de salida del proyecto es una característica fundamental de cualquier emprendedor.

Más allá de su labor docente, reconoce, valora el emprendimiento por la multiplicidad de temas que surgen a partir del mismo. “¿Estudiamos al emprendedor como individuo o en su entorno? ¿Qué impacto genera esta actividad en el desarrollo económico de los países?”, se pregunta para argumentar por qué existe tanta literatura sobre educación, incertidumbres o futuras políticas públicas relacionadas al tema.

Vesna Mandakovic es Directora del Instituto de Emprendimiento de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo. Asumió este cargo hace pocos meses pues antes se desempeñaba como Directora Académica de GEM en Chile, proyecto a nivel mundial que tiene como objetivo medir la actividad emprendedora y sus condicionantes.

De hablar pausado y ameno explica que sus minutos de retraso se deben a una reunión que se alargó, por eso el computador bajo el brazo. Estamos en el edificio de postgrados de esta universidad, donde a su izquierda se ven amplias escaleras que llevan a un comedor que cualquiera confundiría con un restaurant. Sillas, mesas y cubiertos perfectamente ordenados, predomina un color negro bastante discordante con la amplia sonrisa de Mandakovic para referirse a su definición de emprendedor.

“Es el individuo capaz de identificar una oportunidad y explotarla. Dentro de su proceso agrega valor a la economía. En el emprendimiento hay distinciones, como los que son de etapas iniciales, nacientes o empresarios consolidados. También hay otros que son sociales y dinámicos. Siempre trato de dejar que el emprendimiento es un fenómeno heterogéneo”.

Para la Doctora en Economía es importante diferenciar temas como la motivación, necesidad u oportunidad que tienen para luego construir próximas políticas públicas para emprendedores.

“En general esto es una bolsa de muchas cosas. Hay quienes se nombran emprendedores, pero no lo son. Sí, este tema da para mucho, pero debemos poner la clave en los apellidos que les demos y el tipo de emprendimiento desarrollado”.

Según el último reporte del GEM en Chile, los emprendedores por oportunidad tienen mayor presencia en la población, con un 18,6%.

Es importante ese indicador pero, como es autoreportado, el individuo consultado sobre si emprendió porque vio la oportunidad obvio dirá que sí. ¿Pero qué tipo de emprendimiento es? Capaz que lo desarrolló porque no hubo otra alternativa formal en el mercado laboral.

–¿Qué diferenciaría uno de otro?

La génesis de esa pregunta es la motivación. ¿Qué lo motivó a emprender? Una opción es la por necesidad, de no encontrar otra alternativa en el mercado tradicional. No encontrar pega. Eso es autoempleo y su impacto como duración es mucho más corto. Otro motivo es la oportunidad, donde se identificó y explotó. Es la definición tradicional del emprendimiento que se estudia en las escuelas de negocios y existe un tremendo espectro. ¿Hay expectativas de crecimiento? Hay quienes dicen que lo suyo fue una oportunidad pero que también no esperan contratar a nadie por los próximos cinco años. Ese tipo de emprendimientos son un poco más precarios. Hay otros que tienen expectativas de crecimiento, que pretenden contratar a más personas y profesionalizarse. Aparecen con más potencial, sobre todo en mercados como el nuestro que son tan chicos.

–Y de marcada presencia de pequeñas y medianas empresas.

Algo interesante que apareció en el GEM destinado a mujeres fue que ellas interpretan emprender por necesidad de manera distinta a los hombres. En la parte cualitativa, mencionan que no encontraron pega en el mercado formal porque no hay trabajos que se ajusten a sus necesidades. Distinto al hombre que dice que no encontró trabajo no más. No, ellas argumentan que no hay uno que cumpla con lo que necesitan, por ejemplo, libertad de tiempo.

–¿Y a qué refiere esa necesidad?

No dicen que trabajan menos horas, sino que tengan flexibilidad. Eso habla, a través del emprendimiento, contra la rigidez del mercado laboral. El emprendimiento es una vía o válvula que encuentra distintos agentes de la economía para explotar su potencial. En las economías existe una mayor posibilidad de emprender ajustable a todo lo que puedes imaginar.

–¿Como a qué? 

Por género, por nivel educacional, por lo que sea. Las distintas cosas que te pueden explicar por qué una persona emprende.

–Considero importante lo que mencionaste sobre la distinta valoración del empleo, como algo cambiante. No puede ser lo mismo trabajar hoy que en la época de nuestros padres. ¿Hay una mirada distinta de acuerdo con las nuevas generaciones?

Sí, es una pregunta que también hacemos en el GEM a toda la población adulta. Seas o no emprendedor, es la legitimidad que tiene un emprendimiento en la sociedad. Si acaso es una opción de carrera deseable, que en Chile alcanza el 70%. Si esa misma pregunta la hacías 20 años atrás te aseguro que no era tan alta. Antes ibas a una escuela de ingeniería y si le preguntabas a los estudiantes dónde querían trabajar te decían una empresa multinacional. Hoy te dicen que emprender. Cambiaron las generaciones y las motivaciones son distintas.

–También hay una crítica a la actual generación.

Que el trabajo no se ajuste a mis necesidades no significa que sea más flojo. Tiene que ver con el impacto de los emprendimientos en todo lo social. Ahora, lo que sí se observa en empresas consolidadas es que en economías más desarrolladas las tasas de intraemprendimiento, dentro de las organizaciones, es mucho más alta en los países en desarrollo. Uno pensaría que los cerebros de las grandes empresas se irán para generar sus propias cosas, pero cómo logras fomentar eso dentro de sus propias organizaciones. Al final, son empresas grandes que tienen más espaldas para este tipo de innovación.

–¿Y eso no se da en nuestro país?

No todavía porque tiene que ver con la etapa de desarrollo de los países. Con empresas consolidadas donde se reconozca la creatividad. Donde las culturas creativas sean relevantes

–¿Qué caracteriza a un emprendedor chileno?

Somos de los ecosistemas de emprendimiento e innovación más desarrollados junto a Colombia y Perú. Hay una cultura de legitimación del emprendimiento. Tenemos altas tasas con un mercado chico, observándose siempre ligados a actividades que la gente realiza en su vida cotidiana o en lo que sabe hacer. Los emprendedores y sus asociaciones están bien valoradas, no así los empresarios.

–¿Por qué? ¿Son distintos?

Hay un fenómeno interesante en asociarse más a uno que con otro. Hay separaciones estadísticas que después de los 3,5 años eres empresario establecido. Ahora, después de esos años, ¿dejas de ser emprendedor? No, pero así es el emprendimiento en etapas iniciales.

–Algo que siempre escucho, por el hecho en sí, es que emprender tiene mucho de exigencia y sufrimiento. ¿Debe ser así?

Nosotros vemos la imagen de los emprendedores y tienes el de Silicon Valley que se encerró y creó algo. Si les digo eso a todos mis alumnos, que lo lograrán y será la forma de ser feliz, es una falacia. Habrá generaciones frustradas. En definitiva, en el emprendimiento no todos lo lograrán y una persona puede fracasar muchas veces en el camino, siendo un proceso de aprendizaje. Esto involucra tomar riesgos propios y por eso es doloroso aunque, en definitiva, es donde te aprieta el zapato.

–¿Cuál es el principal problema al que se enfrentan esas personas?

El financiamiento. En Chile se observa que está bien valorado el financiamiento de entidades públicas, siendo menos en el sector privado. Se recurre a la familia o los ahorros. Hay que poner todo en la balanza, porque puede no haber oferta de fondos pero también hay que ver la demanda y calidad de los proyectos postulantes. Si no pueden medir el impacto que tiene al final ni ese mismo emprendedor se prestaría plata. Si estás buscando financiamiento y no lo encuentras es un problema de ambos. Una moneda de dos caras.

–¿Es una buena medida pensar en internacionalizar el negocio?

Lo hablábamos antes. El mercado chileno es tan chico que si no piensas en hacerlo ya te limitas.

–¿Pero considerarlo como primer paso?

Hay distintas maneras. Partir aquí, piloteando internamente o nacer con una visión así de global. Son distintas estrategias, pero van en el mismo sentido. No hay forma de crecer como emprendedor si no logras internacionalizar tus productos. Si vives en Brasil puede ser distinto, pero aquí el mercado es mucho más chico. Otro asunto que los chilenos no tienen incorporado y es una característica es que cuando armas el proyecto debes tener lista tu salida.

–¿El plan B?

No, tu salida. ¿Cómo saldré de esto? Tienes que ver cuál es tu estrategia de salida. Quiero vender, seguir con participación o parte de la propiedad. No digo que una sea mejor o peor que la otra, pero pensarla.

–¿Por qué no se da? ¿Por temor a ponerse límites?

No. Creo que entran en un loop y se enceguecen. No se dan cuenta, aunque ahora creo que existe más conciencia. De hecho eso se enseña del emprendimiento. Parte del plan de negocio está en esa parte. Cómo generas valor, a qué le agregas, pero también tiene de estrategia. Uno de los errores que cometen los emprendedores, en general, es enceguecer y enamorarse de sus proyectos. Al final, quedan ciegos y no toman decisiones con las antenas encendidas. Es algo cultural, bien latinoamericano de empresas familiares.


Imágenes: Fernando @cferdoOlav Ahrens Røtne / Unsplash

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06/02/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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