Verónica Cortés: “Todas las empresas deberían trabajar bajo un formato colaborativo”

08/01/2020 / Autor: Marcelo Salazar

En 2010 comenzó una carrera laboral como coach de emprendedores, año en que llevar tu propio negocio no era tan bien visto como ahora. Sin saberlo, reconoce en esta entrevista, las clases que realizaba también le sirvieron para iniciar su propio negocio, ya que cada consejo lo fue incorporado en un plan que siete años después le permitió fundar The Key Properties, una corredora de propiedades conformada exclusivamente por mujeres. Esta no es la única distinción, ya que también ofrecen un servicio personalizado que intenta alejarse de las prácticas tradicionales —en muchas ocasiones, desinformativas para los clientes— de los otros actores del mercado.

Antes de incorporar a su socia, antes de tener a más de 10 personas en su equipo de trabajo, antes de vender propiedades, antes de eso y de otras cosas más, Verónica Cortés era una coach especializada en emprendedores. Esto lo recuerda un viernes caluroso de diciembre, un día de su agenda que también considera reuniones y visitas a terreno, aunque también un espacio para contarme que ella nunca supo que se dedicaría a eso. Que primero estudió diseño y que luego tuvo incursiones en psicopedagogía y sociología, donde adquirió un enérgico interés por el desarrollo humano consciente. Uno de los fundamentos de quienes se dedican al coaching.

“Aunque nunca me sentí con el poder de decir sí, soy coach”, dice tras el rec de la grabadora.

“Me sentía muy chica de edad —sonríe, con sus 35 años—, me faltaba experiencia como para llegar y coachear a alguien, a decirle cómo debía hacer lo suyo, aunque un coach nunca hará eso sino que elaborar un discurso para uno pueda responder sus propias preguntas”.

Era 2010 y el ecosistema de emprendimiento no tenía el eco de ahora. Para qué decir sobre los casos de éxito, esos de que te enteras y dices sí, quiero hacerlo. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado de esos tiempos: el momento de atreverse y dar el salto. Ella se fijó en esa etapa, transversal a cualquier tipo de negocio, para acaparar a los primeros interesados en sus servicios. Pasaba el tiempo y se iban sumando más personas, pero siempre desde un nicho que le permitió distinguir dos grupos característicos.

“Lo nuestro era para quienes llevaban años trabajando en una empresa y querían iniciar su propio negocio, o también para quienes debían hacerlo por necesidad, ya que se encontraban sin trabajo o sin saber qué hacer a futuro. El apoyo era la creación de un relato donde la persona tuviera una relación sana con su historia, que ese carbón se volviera un diamante en el sentido de que el fracaso fuese el caballo de batalla para salir adelante. Como dice David Bowie, del éxito no hay nada que aprender”.

Fueron pasando los años y cada vez le llegaban más inquietas e inquietos por lanzar su emprendimiento. Sin embargo, en 2014, tuvo que disolver esta iniciativa ya que culminó una relación de pareja con quien era también su socio. Pese a que siguieron trabajando algunos meses, prefirieron separar las aguas y dejar esto. Una decisión que, entre otras cosas, hoy nos tiene reunidos en sus oficinas ubicadas en Las Condes.

“Durante ese tiempo de coachear a distintos emprendedores, me di cuenta que siempre estuve preparándome para mi propio negocio. Recuerdo que me pregunté: ¿qué es lo más caro que una persona puede comprar? Claramente, era una casa. Como en el taller enseñábamos a vender y a venderse, si todo era compra y venta en esta vida, si todo era un mercado, pensé en lo más caro. Fue por eso que me decidí e hice los cursos de la Asociación Nacional de Corredoras de Propiedades”.

Al llegar a esta etapa su voz cambia de ritmo. Es un poco más rápida, con mayor entusiasmo por los énfasis en sus palabras y por los folletos que hay sobre la mesa. Son de The Key Properties, su actual corredora de propiedades, donde ella aparece de pie junto a su socia y con todo su equipo de trabajo, uno compuesto íntegramente por mujeres. En la foto son 10, aunque ella dice que son doce porque tienen dos recientes incorporaciones. Esto lo aclara mientras me va presentando a cada una con sus nombres, con lo que las destaca y con la historia de que llegaron aquí.

Luego de su formación en los cursos, estuvo dos años trabajando sola, primero exhibiendo propiedades de conocidos y luego de gente que la contactaba. Esto último le permitió crecer en el rubro e incorporar dos integrantes más a su equipo. Su gemela, María Gloría, y Carola Zegers, ambas relacionadoras públicas que recibieron sus primeros clientes. Luego llegó el minuto de conocer a Valentina Ortigosa, su socia que aparece de pie junto a ella, con quien formalizaron The Key Properties en 2017.

“En ese minuto entendí lo importante que era contar con un equipo. A veces pienso que esto de trabajar de forma colaborativa lo traigo desde siempre, técnicamente desde la guata de mi mamá. Así entendí lo importante que es tener alguien a tu lado cuando llevas un negocio, porque así puedes compartir las alegrías, los fracasos, los problemas. Si no puedes hacerlo, termina siendo triste”.

Así, las cuatro empezaron un trabajo en conjunto, donde cada una tenía funciones específicas y distintas, al mismo tiempo que todas eran vendedoras o brokers. Cortés, en particular, se encargó de las fotos, algo que sigue haciendo hasta el día de hoy porque “no venderé algo que no conozco”. Incluso, me dice acercándose como quien está a punto de contar un secreto, es capaz de reorganizar los rincones de la propiedad, moviendo muebles y cosas de lado, con tal de obtener mejores imágenes.

The Key Properties cuenta con más de 450 propiedades, distribuidas en Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, Providencia, Santiago centro y otras comunas de Santiago. También tienen presencia en regiones y en el extranjero, específicamente en Miami, con una oficina especial en Estados Unidos. Esto hace que su trabajo sea siempre en terreno, con muchos mensajes de WhatsApp y correos electrónicos, como los que me muestra desde su celular, donde veo globos de alerta, fotos, documentos, contratos, incluso stickers. Una oficina virtual que pocos podríamos tener.

—¿The Key Properties se puede hacer cargo de cualquier tipo de propiedad?

Sí, tenemos de todo. Sucede que muchos de nuestros antiguos clientes prefieren pasarnos propiedades que tienen, llegando a galpones industriales, locales comerciales y oficinas. Nuestro nicho es el sector oriente, porque es por donde todas nos movemos. Para qué te voy a decir que iré, por decir una comuna lugar, a Buin, sabiendo que me demoraré no sé cuánto tiempo en ir, volver, gestionar el proceso, etc. En ese caso, prefiero publicar tu propiedad en mi página y no te cobro.

—¿En serio? ¿Es algo para diferenciarse?

Sí. Algo que también sigue esa lógica es que, una vez que compramos, hacemos todo ante notario. Es una manera de profesionalizar y dar seguridad a nuestros clientes. Hay muchas corredoras que te dicen: “firme el cierre de negocio, déjeme el cheque porque lo guardaremos en la oficina”. Cada vez que tengo un cliente les digo que, sea con nosotras o en otra corredora, nada de cheques en la oficina. Todo ante notario, porque puede ocurrir un siniestro o robo perjudicial para tu compra o venta.

—¿En qué otras cosas quieren destacar? Digámoslo, en un rubro casi siempre estresante y dificultoso para varias partes. 

En que siempre vamos a todas las visitas. Nunca dejaremos a un cliente que vaya a ver algo solo. Intentamos estar en todo el proceso, hasta la entrega. También tratamos que, dentro de todo lo complejo, de toda la incertidumbre y el desgaste emocional y económico, esto sea lo más tranquilo que se pueda. A los clientes no les pediremos ningún título, excepto de la escritura de compra venta que firmó. Si no la tienen, nosotras la sacamos. Pero todo lo otro es parte de nuestro trabajo. De hecho, me he encontrado con algunos que me dijeron que en otros lugares les pidieron todo eso para poder vender.

—¿Y qué les decías en ese momento?

Que no lo podía creer porque la base de nuestro trabajo es que nosotras saquemos los títulos. Es parte de nuestra comisión.

—¿Qué falla en ese momento? Porque como consumidor puedo tener la necesidad de querer una vivienda, pero no necesariamente debo saber todos los procesos. De hecho, por eso se contrata un servicio así. 

Lo que falla es la comunicación, algo que es esencial. Nosotras dejamos muy claros todos los pasos de nuestro servicio. Decimos que esto es lo que viene ahora, si nos va bien deberemos hacer esto otro y luego, terminar esta etapa. La mayoría firma cosas sin tener idea de qué se trata. Otra cosa que falla y que nosotras intentamos realizar de mejor forma es la colaboración.

—¿En qué sentido?

En muchas corredoras, entre las mismas ejecutivas no pueden vender las propiedades de otra. ¿Y por qué no? Si el foco es el cliente y le restas posibilidades de poder encontrar un comprador o de poder vender su propiedad lo más rápido posible. Por eso que si una de nosotras no puede asistir a una visita o está de vacaciones, otra puede tomar su lugar para no dejar jamás a un cliente sin atender. Todas ganan porque se comparten los porcentajes por trabajo realizado, porque creo que todas las empresas deberían trabajar bajo un formato colaborativo.

—¿Qué recepción causa el hecho de que estén conformadas solo por mujeres?

Una vez, en redes sociales y con un tono que no era mala onda, nos preguntaban si eso no era discriminación. Aparte de eso, nunca hemos recibido una crítica. La verdad es que causa buena recepción porque tanto hombres como mujeres reconocen que hay un espacio para nosotras y que nos representa, en un rubro mayoritariamente masculino. Tomamos eso como nuestro fundamento a transmitir. Cuando nos llegan currículums de quienes están interesadas en trabajar con nosotras, casi siempre nos destacan que nunca tuvieron la oportunidad de postular a una corredora así. Creo que eso nos permite romper estigmas, como que mujeres significa peleas, discusiones, cahuines. Te puedo decir que eso no tiene que ver con el género. No pasa que nosotras no queremos hombres, sí que cuando somos solo mujeres se genera algo potente, íntimo y de bienestar ante, por ejemplo, hablar cosas que solo se dan en un espacio entre mujeres.

—Me imagino que entre esos temas está el cumplir un doble rol, algo que ocurre con muchas mujeres y con pocos hombres. Signos del patriarcado. 

Claro. Por ejemplo, nos damos el permiso de llorar en una reunión porque una está superada por el papá de su hijo, que no paga pensión. O que otra se siente muy mal por sus problemas de pareja y que encuentran en el trabajo un espacio de contención y desahogo. Suponte, algo que también nos pasa es que los clientes quedan sorprendidos por las fotos de nuestras propiedades. “Qué buen fotógrafo”, nos dicen. Siempre hombre, nunca fotógrafa, cuando las que tomamos las fotos somos nosotras. Les decimos eso y quedan sorprendidos.


Imagen cortesía Maria Ziegler / Unsplash

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08/01/2020 / Autor: Marcelo Salazar

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