Varinka Farren: “No podemos avanzar si no hay una señal clara de inversión en I+D”

17/12/2018 / Autor: Innovacion.cl

A tres semanas de asumir como CEO de APTA, Hub que genera negocios tecnológicos basados en investigaciones universitarias, admite que la principal dificultad de unir a la academia con el mercado son los tiempos y la capacidad para resolver los problemas. Estos vínculos directos, para Farren, diversifican la economía al generar más empleo y aumentan la productividad gracias a sus soluciones pensadas a la medida de la empresa en cuestión. Sobre este y otros temas, como la inversión en I+D de Chile o la generación Millennials, se refirió quien busca una oportunidad en los dolores del otro a partir de la investigación de muchos.   

Con cuidado deja su café en la mesa y responde que sí. Un problema recurrente en la transferencia tecnológica es que muchos investigadores no se preocupan de las demandas del mercado, que trabajan “sin salir a la calle”. En Estados Unidos, argumenta, entre el 60% a 80% de las investigaciones provienen de este primer contacto de la industria.

“Acá en Chile, en cambio, se da en forma más lenta. La industria es más reactiva a tomar soluciones, invierte menos”, dice la CEO del Hub APTA, Varinka Farren. Esta es una plataforma financiada por Corfo en el marco del proyecto “Hub de transferencia tecnológica”, buscando generar negocios tecnológicos en Chile basados en investigación y desarrollo por parte de universidades y centros de investigación del país.

Su trabajo, explica en una oficina de reuniones de este moderno edificio de Las Condes, consta de distintas entrevistas a empresas. ¿El motivo? Saber qué necesitan, cuáles son sus dolores. “El modelo que se trabaja ahora es que las universidades investigan y llegan al mercado ofreciendo la innovación para el problema. Nosotros, ahora, estamos planteando qué problemas existen y qué solución proponer para hacer algo más a medida”, dice.

Con un actual equipo de seis personas, funcionan de forma sectorial con agentes de innovación que ven tecnologías del portafolio de las distintas instituciones educacionales. La conversación entre ambos actores, para Farren, responde a la tercera misión de la universidad; la transferencia de conocimiento.

“Antes existía pero se quedaba en la academia. Ahora se transfiere, es cierto, pero se ha generado sin considerar tanto al mercado. Las empresas no querían ligarse tanto con universidades por burocráticas, donde era complejo firmar papeles que podían demorar un año. Por eso surgen, en el fondo, los Hubs. “Corporaciones que tienen más libertades en documentación y con mayor acceso a los negocios”, explica antes de una interrupción que la lleva afuera por breves minutos.

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¿Cómo hacer concordar una investigación universitaria, que puede tomar varios años, con la realidad de una empresa? Son dos mundos distintos y, por ende, sus tiempos también deben serlo.

Todo depende de las soluciones, porque las empresas tienen problemas a corto, mediano y largo plazo. Lo más importante es que cuando uno presenta un proyecto, desde el punto de vista investigativo, debe tener en claro los posibles resultados cada cierto tiempo, con las platas involucradas. No es lo mismo presentar un proyecto a tres años, con tal resultado final y el costo de 150 millones de pesos, a otro de 50 millones y con un protocolo donde demuestro lo que se vendrá en las siguientes dos etapas. Con eso das cuenta que tu solución tiene puntos de inflexión que entregan mayor valor. Al final, es tener la claridad de que lo que hacen con mi plata genera soluciones que servirán.

¿Y es necesario ver resultados inmediatos en esos protocolos?

No, sí que exista un plan estructurado. Yo trabajé en una farmacéutica y lo que nos pasó, siete años atrás, es que llegaban investigaciones donde al año tres se obtendría esto y al seis esto otro, con toda la plata ya dispuesta. Ese proceso no era claro en cómo se iba agregando valor a investigaciones largas. Es distinto a si presentas algo estructurado, con resultados a los 12 ó 24 meses. Hay investigaciones que sabes que serán a largo plazo pero donde tienes claro qué resultados habrá y cuánto cuestan.

¿Sucede que una empresa trabaje con varios centros de investigación que ustedes faciliten?

La idea es integrar las capacidades de nuestros socios. Muchas veces las investigaciones se hacen en silos dentro de las mismas universidades. Por ejemplo, una solución que pueda hacer la Facultad de Medicina y que deba interactuar con la de Ingeniería termina administrándola sólo la primera. Ese es otro desafío, comenzar a integrar. Estamos realizando un levantamiento de capacidades para nuestros socios y así, en el fondo, dejarlo dispuesto en el mercado. Nosotros hacemos el match pero no basados en una universidad, sino en las capacidades de nuestras distintas instituciones.

Pero en el caso de que una empresa requiera una solución y una universidad se la entregue, ¿quién posee propiedad sobre esa investigación o producto final?

También depende, porque los temas de negociación de propiedad intelectual son caso a caso. Muchas veces viene una empresa pidiendo una solución y, para darla, el investigador tiene conocimiento previo. Propiedad intelectual anterior. Dispone de eso para llegar a la solución, pero lo que terminan realizando es en conjunto, de los dos, entrando a negociar. Ahora, hay empresas que no están interesadas en eso pero sí en la comercialización. Que tengan la primera opción de licenciamiento y que puedan llevar esa solución al mercado. Al final, lo que les importa es explotarla.

¿Qué dificultades aparecen en esta interacción entre la academia y el mercado?

Primero, que las empresas son mucho más ágiles y quieren soluciones más rápido. Luego, encontrar investigadores que dispuestos a hablar con el mercado, porque nosotros buscamos a los que puedan responder rápidamente a las necesidades de la industria aceptando que su solución no es la perfecta.

¿Cómo así?

Aceptando que deben entregar un producto hecho a medida para la empresa, no necesariamente con la creencia de que lo suyo está bien. Para ello se requiere gente más moldeable, que tome esto y lo lleve a otro lado.

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¿Cuál es la más requerida de sus 5 áreas de tecnología?

Sobre todo minería, aunque depende de la vocación de las universidades. En el norte tenemos las de Antofagasta y la Católica del Norte, pero la verdad es que tomamos 180 tecnologías y llegamos a 50 rankeadas. Es un tema interesante porque dentro de las lecciones que hemos aprendido es que los socios necesitan diferentes propuestas de valor. Como atienden a distintas industrias, hay que hacer una propuesta diferenciada para cada uno.

¿De qué forma este contacto aumentaría la productividad y diversificar la tecnología?

Porque las soluciones generan más trabajo. Un ejemplo es el gráfico de PIB entre Corea y Paraguay en los 70. Siendo prácticamente el mismo, cuando los asiáticos comenzaron la industrialización y entregaron soluciones tecnológicas, el número aumentó casi 30 veces más. El otro quedó igual. Las tecnologías tienen ese fin: aumentar potencialmente el Producto Interno Bruto.

Veo esa situación relevante para la actual generación Millennials, donde se explica que las actuales ofertas laborales no la satisfacen. ¿Resulta relevante el contexto actual para el encuentro que ustedes proponen?

Sí, es lo que se denomina Cuarta Revolución Industrial. Efectivamente, tenemos que estar preparados para saber cómo viene el futuro. Los jóvenes tienen más acceso a cosas que antes ni siquiera existían, lo que cambia muchos asuntos y, entre ellos, la cultura. Antes una entraba en un trabajo y moría ahí. Era la forma. Ahora no, la juventud es más libre, ejerce sus derechos, lo que fomenta esa cultura de emprender, conocer y acceder la información.

Además de que los dos actores con que trabajan proyectan hacia el futuro. Una empresa, con su negocio, la universidad con sus investigaciones.

Y son temas de los que tenemos que estar constantemente adquiriendo conocimiento, como con  Open Source, que tiene modelos de negocios muy específicos y desconocidos en Chile. ¿Cómo haces un negocio así? Aquí te preocupas de la patente, que llegue para licenciarla. Esos son temas que estamos levantando, como también la inteligencia artificial.

¿Qué le parece la inversión a nivel país de I+D? Dentro de la OCDE somos los últimos de la lista de las inversiones en el tema.

Es un tema que se instaló en Chile y que hacemos bien, hay calidad, pero debe ir acompañada de un aumento de presupuesto. Es como el tema del Ministerio de Ciencias y Tecnología, que quedó ahí. No son situaciones adecuadas, especialmente con todo el esfuerzo que se ha hecho para instalarnos como polo de investigación. Bajarle el presupuesto o incluso tener esos índices es una vergüenza. No sé cómo decirlo de una manera suave pero no es posible. No podemos avanzar si no hay una señal clara de inversión en estos temas.


Escrito por Marcelo Salazar. Imagen interior cortesía rawpixel y Helloquence / Unsplash.

 

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17/12/2018 / Autor: Innovacion.cl

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