Sabores y emociones: Proyecto Once y la búsqueda por preservar la once en nuestro país

30/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Es una cuenta de Instagram pero en realidad se trata de una plataforma colaborativa entre ellas y su audiencia. ¿El objetivo? Valorizar la once como la comida oficial de nuestro país. Una idea que surgió hace dos años, con más dudas que certezas, pero que hoy ya es una comunidad de más de cuatro mil seguidores, además de ser parte de una destacada revista nacional. Renata Tesser, una de sus fundadoras, comentó los inicios de este proyecto, cómo fue ganando adeptos y por qué hoy tenemos más de 700 fotos, de 700 onces distintas, sobre este momento de la tarde. Uno que próximamente quieren plasmar en un libro.

Hay fotos que son distintas hasta que se agrupan. Puede ser en la pared o en tu teléfono, de manera intencionda o al azar: algo significan las imágenes en grupo. Esta cuenta de Instagram se nutre de eso y no solo como un catálogo de sensaciones, sino también como tradición cultural que parece no tener fin.

La diseñadora Renata Tesser y la periodista Kalu Downey son las creadores de Proyecto Once, una plataforma colaborativa que rescata este momento de la tarde por medio de fotos enviadas por sus seguidores. Una interfaz nutrida de texturas, sabores y aromas que no están precisamente al frente pero que generan el mismo efecto en nuestra mente, ya que todos sabemos lo que significa tomar once.

Esta idea surgió cuando ambas trabajaban en una agencia de comunicaciones. Muchas de sus jornadas estuvieron dedicadas al rescate patrimonial, donde se interiorizaron aún más en las tradiciones de nuestro país. Es probable que, en esos tiempos, nunca hablaran de un proyecto, pero cuando ambas dejaron ese trabajo fue lo primero que hicieron.

“Le propuse a Kalu algo con la once. Ella me dijo que sí y fue quien tuvo la idea del Instagram, más que nada para ver si otros se interesaba en compartir fotos de su mesa”, recuerda Tesser. “Pensamos en el valor de esta comida para los chilenos y, si lo analizamos desde la antropología, todas las onces son distintas. Una mesa, por más pequeña que sea, puede tener muchas características y significados de sobre quién eres”, dice al teléfono.

Sus comienzos aparecieron como difíciles pero decidieron probar, de todas formas. Eso hizo que su primera idea, de 100 fotos en 100 días para ver la reacción de la audiencia, hoy sea una plataforma de dos años y con más de 700 fotos compartidas por sus seguidores. Mucha información que hoy las tiene pensando en grande.

“Siempre hemos tenido la inquietud de hacer el libro de la once chilena, el que no tendría solamente fotos sino la historia de las cosas puestas en esa mesa. En esa línea, empezamos a reportear algunos casos que nos parecieron interesantes y los propusimos a Paula, revista donde hay 12 reportajes visuales a partir de los testimonios en nuestro Instagram”.

–Imagino que están sorprendidas con lo que ha generado Proyecto Once.

Sí, porque fue algo que prendió solo. De a poco, sin conocerse, esta comunidad se fue armando. Al principio hicimos unas gráficas explicando el origen de la palabra, luego otras sobre cómo se decía “tomar once” en otro idioma, para luego partir con el Instagram. Hicimos pequeños llamados y nuestros amigos comenzaron a seguirnos. Luego vino la gente que no conocíamos, después otros más y luego las 100 fotos de cuentas con las que no teníamos vínculo.

–Porque 100 fotos necesariamente son 100 personas distintas interesadas en presentar su once.

Sí. Kalu tenía la teoría de que quizás mucha gente de nuestra edad no iba a enganchar. Que a lo mejor hoy no se tomaba tanta once, pero nos dimos cuenta de todo lo contrario. Que sigue viva en muchos familiares y personas como momento de reunión.

–¿Esas primeras 100 fotos llegaron por el mismo sistema de hoy, por DM de instagram? ¿O hay otro canal?

Tenemos un correo electrónico pero no funciona como el mensaje interno o que nos etiqueten, porque así incluimos el crédito de quien mandó la foto. Nos importa mucho que no es una imagen más de comida, sino que está vinculada a una historia.

–¿Las fotos siempre vienen con un mensaje de quién la tomó?

 Casi siempre. Obvio que hay menos expresivos, pero también existen otros que te cuentan que son, por decirte, de Chillán, y que mandan la foto con su familia. O la de quien vive solo y quiere mostrar su mesa.

Constanza Miranda

Foto: Constanza Miranda

–¿Y cuántas fotos de onces has visto?

Yo creo que dos mil. Más allá de las publicadas, creo que por lo menos dos mil fotos. Pasa que hay algunas que son como incomprendidas, porque llega un punto en que no sabemos a qué le están tomando una foto y que debemos dejar fuera, pero casi todas son buenas y dignas para contar.

–¿Tienen criterios para determinar si una se publica o no?

Sí, porque es una cuenta estética y apelamos a esos objetos o cosas que traen el recuerdo a la memoria. La tetera, la taza, el pan, la miga, la palta…

–Luego de tanta información dada por la gente, ¿de qué se compone una once tradicional?

La taza de té no pude faltar, dando lo mismo si tu refrigerador está lleno o no. Pasa lo mismo con el pan tostado, aunque no tengas mantequilla. Esos son los dos elementos que más se repiten pero hay un mundo de posibilidades. Hay gente que le gustan más los colores y que chochean con las tazas y teteras, mientras otras son más sencillas y directas. Hay algo que me encanta, con mi ojo de diseñadora, y es todo ese mundillo de la loza, de las cosas físicas que componen una mesa que siempre es interesante.

–Además que cualquier once, sea para fotografiarla o no, lleva consigo la composición. De establecer que esto va acá, o que se usará esto… 

Sí, y creo que con nosotros se dio porque las primeras gráficas que hicimos para convocar eran con una toma cenital a la mesa. Hoy casi todas llegan así. Espontáneamente, se ha respetado esa estética por casi todos, porque hay excepciones, aunque son pocas.

Foto: Paulina Astudillo

–¿Qué valor cultural tiene la once para ti?

Es algo muy identitario de la sociedad chilena, tanto por lo que se come y lo que significa esa experiencia del momento. No sé cómo es en otras partes, pero una once te permite desde celebrar un cumpleaños hasta tener un momento con tu pareja y saber cómo estuvo el día. O de resolver un problema, ver una serie o recibir a alguien que no es de Chile. Una de las historias publicadas en Paula es de una chica venezolana que se sorprende de lo instaurada que está la costumbre en nuestro país. Como algo sagrado.

–¿Y qué rescate planean con todo esto? Porque lo suyo muestra cercanía de gente que piensa la once como ustedes.

Es una intención de preservar algo en este mundo tan rápido. Obvio que este momento del día, esta comida, tiene su propia adherencia por la que se seguirá por mucho tiempo, pero nos gustaría que todas estas fotos e historias sirvieran para que quizás en, qué se yo, 30 años, los próximos chilenos conozcan como se tomaba once en estos días.


Imágenes cortesía Paulina Astudillo, Camila Álamo, Constanza Miranda, Renata Tesser y Kalu Downey.

TAGS: Chile / comida / Cultura / Historias / Kalu Downey / Once / Patrimonio / Paula / plataforma / Proyecto Once / Renata Tesser / Rescate / Tradición

30/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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