Mujeres programando: las fundadoras de HackGirls y su desafío en un mundo de hombres

24/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Al hablar de la esta industria, necesariamente, deberíamos referirnos a sus brechas de género. En las empresas de las tecnologías de la información las mujeres no representan más del 5% de la fuerza laboral, cifra que motivó a las dos chilenas fundadoras de HackGirls. Esta es una comunidad que busca incluirlas en el rubro de la programación por medio de charlas, talleres y capacitaciones, aunque eso significa mucho más. ¿Cómo se empodera por medio de códigos y tecnología?

 De las tantas inscripciones a sus actividades, una del último tiempo les llamó la atención. Fue la de una madre con su hija, quienes les hicieron saber que todo fue por una de sus charlas transmitidas vía streaming.

Se sorprendieron: nunca antes había ocurrido un vínculo de este tipo. Sí de compañeras de trabajo o incluso amigas interesadas en programar, pero el común de todas es asistir solas. No fue el caso de estas familiares, quienes incluso optaron por el curso más largo para aprender esta materia. Su duración fue de ocho meses, en promedio.

En una pequeña calle del centro de Santiago se esconde el edificio de Desafío Latam. Camila Sánchez y Magdalena Claro ya trabajaban en este lugar cuando se dieron a conocer una serie de estudios sobre la presencia de las mujeres en la industria tecnológica. When Women Thrive, Business Thrive estableció que el 34% de la fuerza laboral en este sector corresponde a mujeres. Era un dato alarmante, considerando el dinamismo del negocio, pero desgraciadamente “superado” por lo sucedido en la industria TI. Ellas solo representarían un 4,5% del total.

Cualquiera se da cuenta que algo había que hacer y ellas dieron un paso gigante con HackGirls, una comunidad que organiza distintas instancias prácticas de aprendizaje en programación. Talleres, charlas, espacios de networking, espacios donde ellas puedan sentirse insertas en un grupo.

“Con cada una de nuestras actividades intentamos ser un paso inicial, sin compromiso. Una pincelada de lo que pueden llegar a aprender, o un empuje a pertenecer más al medio. Tenemos un ambiente colaborativo, sin prejuicios, con la posibilidad de asistir al evento que quieras sin la necesaria obligación de inscribirte en otro curso previo o posterior”, dice Magdalena Claro.

Desde 2016 desarrollan este tipo de eventos, con incluso talleres que toman todo un día, convocando cada vez a más mujeres interesadas en el tema. El alcance ha sido tal que hoy admiten recibir muchas más postulaciones de las que pueden aceptar.

“Cada actividad que realizamos tiene un formulario de postulación, donde consultamos el motivo por el que quieren asistir. Eso ha costado en el último tiempo, suponte en nuestra última actividad fueron cerca de 700 mujeres las que querían asistir. Y el evento era para 50.  Es terrible, por así decirlo, porque lo único que nos quedó fue seleccionar al azar”, admite Camila Sánchez.

Pese a lo anterior, consideran que esa sobredemanda también es buena para lo que abogan; el sentimiento de comunidad. Para ellas es importante, porque trabajan con gente que quizás nunca pensó en dedicarse a esto. ¿Las razones? Muchas que podemos ver en nuestra sociedad. Machismo, rechazo, o temor de ingresar en un mundo donde es difícil ver a otra mujer alrededor.

“Hemos logrado armar un bonito círculo, donde las participantes después quieren ser mentoras para seguir ampliando todo esto. Esas redes de contacto y apoyo son importantes para nosotras, porque cuando ves a otras mujeres en la misma que tú, te valoras aún más”, afirma Claro.

Imagino que ese interés también se manifiesta porque antes no existía algo relacionado con el tema y, aún menos, enfocado en mujeres.

 Camila: Hoy en día somos varias las instituciones que buscamos dar interés y visibilidad a las distintas instancias en que una mujer puede desarrollarse en la tecnología. El fondo de todo es apoyar e incentivar los temas, lo que resulta fácil porque no todas estamos exclusivamente dedicadas a lo mismo.

Magdalena: No es que seamos competencia con otras comunidades, sino que todas somos una que va por el mismo camino. Como la propuesta de HackGirls está enfocada a lo básico, a lo inicial que se requiere saber en el rubro, nos gusta vernos como un puente hacia otras áreas de la tecnología.

¿Cuál es el público al que apuntan en su trabajo? Porque sí, se enfocan en mujeres, pero también hay de muchas características y ocupaciones.

C: En general, tienen entre 25 y 35 años. Muchas tienen relación con la informática y el diseño, aunque nunca nos hemos cerrado a profesiones o cierto tipo de labores.

M: Otro perfil con el que trabajamos es sobre quienes deseen hacer una transformación profesional en estos temas, con quienes quieren atreverse a dar vuelta la situación y participar.

 ¿Por qué? ¿El panorama es difícil para las mujeres?

C: Lo que pasa es que muchas empresas están buscando desarrolladores, por lo que nos llegan varias mujeres que vienen por la necesidad de sus trabajos. Hay otros casos donde las tratan de meter casi por obligación, ya que en un rubro de hombres son bien valoradas desde la imagen.

 M: Muchas nos comentan que existen varias oportunidades laborales que implican saber programar, pero que ellas no saben cómo aprovecharlas. Eso les causa molestia, ya que son rubros que pagan bien, entretenidos e interesantes, pero siempre con una tendencia hacia los hombres. Es importante que no se empiece a crear un sesgo sobre este tema…

C: En el sentido de que no queremos mujeres trabajando solo con mujeres, sino que compartan los espacios con esos hombres y demuestren que cualquiera puede ser profesional de estas áreas. Hay que reconocer el contexto y saber que todo va por algo más de autoestima, de sentirse empoderada.

¿Cuáles son las principales brechas que les mencionan sus asistentes?

 C: Lo que me llama la atención es que varias reconocen que nunca tuvieron la oportunidad de desarrollarse en esto o que incluso, les daba miedo por lo difícil que podía ser. Si ese fuera el caso, también sería complejo para un hombre, pero las cifras son claras en decir que hay un sesgo. Hay otras que se meten en este mundo porque son emprendedoras y necesitan modernizarse, al menos con una página web, o su negocio no prosperará. En ambos casos es necesario motivar a esa gente porque reconocen las oportunidades de surgir, dando un primer paso con nosotras.

¿Y cómo es trabajar con grupos que quizás nunca tuvieron formación en el tema?

 C: Es un poco más complicado. Cuando algo se hace desde niños, se crece con una seguridad que nada más te puede dar. Por el contrario, este público viene recién transformándose, tomando visibilidad de eso una vez terminados los talleres. Parte de nuestro objetivo también es demostrar que cosas así no solo suceden en el rubro de la programación, sino que en cualquiera donde las mujeres luchan para derribar mitos, brechas y miedos.

 Además que la programación es un área que no se encuentra tan presente en nuestro día a día, en el sentido de que recién se enseña en cierto tipo de colegios y universidades.

 M: Yo creo que antes era más un nicho. Ahora explotó y se presenta en muchos ámbitos.

–¿Sí?

C: Desde el Gobierno se han tomado iniciativas como Talento Digital. Se considera importante programar y aprovechan este tipo de instancias porque les hace sentido. Aparte, de a poco se darán cuenta que deben subirse al carro de la tecnología.

¿En qué sentido?

 C: En que muchos estudios aseguran que desaparecerán un montón de trabajos, lo que es bien complicado para cualquier tipo de sociedad. Hay empresas que son conscientes de eso y están trabajando para actualizar a sus empleados y, así, no tener que echarlos.

¿Pero es necesario saber programar para no quedar al debe?

C: No lo sé, pero hay gente mayor que con suerte sabe usar Excel. O transformar algo a PDF. Eso ya no es suficiente para nuestro contexto. ¿Qué haces con esa gente?

No lo sé.

 M: Es divertido porque quizás de afuera se puede ver como nicho, pero entras y es un mundo gigante y con distinto tipo de gente. También hay oportunidades, iniciativas como nosotras, como también problemas a resolver, porque lo que dice Camila es algo que pronto ocurrirá en la industria. Si es que no está ocurriendo ya.


Imagen principal cortesía Pexels. Interior: Hackgirls

TAGS: Camila Sánchez / código / comunidad / HackGirls / Magdalena Claro / mujeres / Programación / Programar

24/07/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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