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Margarita Hantke: “Hay que juntarse más con la gente que fracasó que con la más exitosa”

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27/11/2018 / Autor: Innovacion.cl

La periodista y actual gerenta de un broker tecnológico que une emprendimientos con grandes compañías, considera la innovación como un término manoseado y que requiere una necesaria mirada ética. En un país cada vez más viejo existe una brecha digital enorme, según ella, que requiere la voluntad de todos para acabarse. “Para mí la tecnología no es contar con una ciencia atómica o de la Nasa. Para mí es tener tiempo”.

La primera innovación que presentó en su vida fue un sistema de rating digital a dos canales de televisión. Este software, basado en inteligencia artificial y que habría sido capaz de detectar perfiles de televidentes, quedó de ser considerado para futuras reuniones que terminaron por no tener fecha, hora ni lugar para concretarse.

“Fui al cliente incorrecto”, reconoce Margarita Hantke en su actual rol de Gerente General de Automaster, empresa que une soluciones de emprendedores a organizaciones que requieren soluciones innovadoras para sus problemas.

De hablar rápido, galopante y con varios énfasis, la periodista asume la palabra innovación como “un término muy manoseado. Para mí significa proveer de una solución donde no la existe. Uno hoy dice innovación y todos dicen claro, lo nuevo, pero ya. Aterricemos lo nuevo. ¿Dónde se alimenta o hace progresar?”, pregunta desde su oficina ubicada en Las Condes.

La innovación, si le piden su definición favorita, es algo que no parte desde cero. Para explicar sus ideas aprovecha la gestualidad y distintos tonos de voz, casi como actriz, para referirse a este concepto como un camino ya recorrido pero con distintos toques.

“Google no fue el primer browser como Yahoo y otros que no supieron mantenerse pasado el tiempo. Google vino y dijo buena la idea, corrijo estas metodologías y después viene la venta. Eso para mí es innovación. Hacer que otros la vean”.

Sentada, teléfono en mano y con una iluminación que destaca sus distintas facciones, reconoce que el máximo desafío de todo esto es responder ante una brecha digital enorme.

“Este país envejece a pasos agigantados con gente que se automargina, se jubila de la tecnología. Como que a partir de los 50 es hora de tener un celular con teclado grande y seré bien inútil porque llegará el millennials diciéndome ‘pasa para acá. Cómo no vas a entender’, en vez de una relación útil. Para mí la tecnología no es contar con una ciencia atómica o de la Nasa. Para mí es tener tiempo”.

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–¿Cómo así? ¿Darse el tiempo para esto?

Claro. Los más capos en tecnología no dicen que nacieron con un gen distinto. Son gallos que estudian, ven tutoriales, que ensayan y tienen errores. Es tiempo, el que le falta a mucha gente. Cómo hacer para cerrar esa brecha y el que domine el tema pueda enseñarle bien al otro y que no se sienta excluido del mundo.

–Yo también critico ese foco de que la tecnología es para jóvenes, siendo que es para el que tenga acceso. ¿Cuál es el motivo por el que ocurre eso? 

La cultura de la juventud. Se da en todos los dominios. El que tiene arrugas no puede salir en la tele. El que pasó los 45 no entiende el mundo empresarial, no se adapta. Se resiste al cambio. Hay prejuicios en un país que insisto, será de viejos. La publicidad de los súper smarthphones son hechos para matrimonios jóvenes que disfrutan las facilidades, cuando eso no lo entiende el verdadero que lo compra. Es lo mismo que el político enfocado en los jóvenes cuando el que vota es el mayor.

–¿Hay muchos asuntos éticos no considerados desde la innovación?

Una cosa que me cayó como patada en la guata fue sobre los autos autónomos pero con alguien que ponía a Kant en todo esto. ¿Recuerdas que tenía situaciones límites espantosas? Como usted “qué haría”. Estás en el bote con tu señora y tu hija, se empieza a hundir y sólo puedes salvar a una. En este caso era como qué pasaría si el auto atropella a una persona. Son dilemas extremos que uno ve en mil años más, con un impacto que hoy es palpable y que nadie cuestiona. No sé si es por no ofender a los empresarios que nadie habla de todos opera por afán de lucro. Se ha demonizado la palabra “lucro” pero nadie tiene una empresa pensando en regalar plata.

–O no sería empresa.

Y es una lección para quienes están al otro lado, desde la parte sindical o visión de trabajador, de cómo me adapto a esto. El empleador tiene el poder, entonces cómo dialogamos éticamente para que se vea mi valor como persona para que yo pueda aportar soluciones más que problemas.

–Desde Automaster, consideran relevante trabajar la transformación digital en el ámbito empresarial. ¿Cómo ven el panorama actual de esta tendencia?

Veo mucha boca y poca concreción. Sí, las tecnologías están, incluso catalogadas, como la inteligencia artificial, big data, data science o data analytics. Todas esas cosas se hablan pero siempre te preguntas cómo la vendes. El actual problema de la transformación digital es que el que contrata es viejo y no la ve. Lo primero que pregunta es cuánto cuesta porque no confía mucho, no ve los beneficios.

–Ustedes declaran unir dos sectores, el emprendimiento y el que requiere sus soluciones, que al parecer están incomunicados. ¿Qué desafíos les exige?

Mi rol justamente como gerenta es ser la cara para hacer entender. Quería explotar la veta de broker tecnológico, que implica mucha más dedicación. No hay un mundo que una empresas grandes con emprendedores. Las primeras se quejan como gremio porque les faltas soluciones y escuchan a grandes consultores que vienen a hacer charlas casi como tratando de Pre-Kinder a los dueños de holding. Como que a Paulmann lo trates como tatita, el celular se ocupa así. También, por otro lado, hay emprendedores que necesitan tocar puertas y nadie los recibe. Quieren juntarse con el mismo Paulmann y sí, esperen 40 horas. Se muere el emprendimiento, no tienen cómo difundirlo.

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–¿Quién más debería unir estos dos mundos? ¿La academia?

Mi problema ahí es que están en una carrera terrible con otros asuntos como la acreditación y la gratuidad. Cuando hacen vinculaciones son con una cantidad enorme de fuegos artificiales, alianzas con no sé quién pero no se concretan porque eso implica contar con un departamento de emprendimiento. No un estudiante que va a la práctica casi como lanzándolo a la empleabilidad. La academia no tiene esa noción de conexión con el mundo real. La empresa no tiene tiempo de ir a buscar, con suerte pide estudiantes brillantes para meterlos a las prácticas, pero tampoco tiene la idea.

–¿Y el sector público?

Corfo se queda como en este mundo de la Nasa, donde es cierto que existe un “lenguaje Corfo”. Te pasan unos manuales como enciclopedias. Hoy leí una publicación que, desde 2010, de mil 600 startups ha sobrevivido un 50% hasta el día de hoy. Un valle de la muerte importante, pero las últimas de ahora son las que más mueren por falta de venta. Ese acompañamiento posterior es vital.

–¿Ve necesaria una formación al emprendimiento? Quizás desde la escolaridad.

Más que en el colegio, al inicio de cualquier carrera. Una especie de bachillerato. Estamos en una generación que no quiere jefe y, si lo tienen, lo harán con delegación, independencia, autonomía, etc. El trabajo por cuenta propia no es menor, va a ser una necesidad. La revolución económica, más adelante, tendrá contratos inestables y por lo menos dos o tres pitutos.

–¿Y qué recomendarías para quien recién se enfrenta a sus procesos de transformación digital?

Hay dos tipos de emprendedores. El que partirá y el “en transición”, el que abandonará el sistema de estar empleado. Para ambos es necesario mucho estudio previo ya que tendrás que conseguir financiamiento de algún lado, ya sea de otro o propio, lo que implica que te monitoreen. Lo que al final es como tener un jefe. Es necesario estudiar para que des tu propio sello de cómo te moverás. Entender los contextos para lograr fondos, ventas y tu target. Lo otro es que hay que juntarse más con la gente que fracasó que con la más exitosa. A estas hay que verlas de lejos, como casos de estudios, pero a quienes han fracasado hay que mirarlos. Hay ciertas constantes en la sociedad, pero la innovación son momentos culturales.


Escrito por Marcelo Salazar. Interior: Rodion Kutsaevchuttersnap / Unsplash

TAGS: Automaster / Brokers Tecnológicos / Corfo / Innovación / Margarita Hantke / Millennials / Transformación digital
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27/11/2018 / Autor: Innovacion.cl

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