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Marc Palahí: “Si no queremos petróleo debemos plantar árboles”

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05/07/2018 / Autor: Innovacion.cl

Con 43 años, el actual Director del Instituto Forestal Europeo proclama el fin de la era del petróleo y del carbón, donde los recursos “fósiles” en que se ha basado la economía mundial desde el siglo XX está llegando a su fin.

Oriundo de Barcelona, el doctor en ciencias forestales y director del Instituto Forestal Europeo, Marc Palahí, visitará Chile en agosto próximo y será uno de los principales oradores de la Semana de la Madera 2018.

Allí expondrá con fuerza un asunto poco discutido pero obvio: que el fin de los materiales fósiles no viene –necesariamente– por el agotamiento de los mismos, sino por la inviabilidad ambiental de continuar quemándolos y desechándolos. En su reemplazo, llega la “bioeconomía circular”, donde el uso de los recursos biológicos –especialmente los forestales–, tendrá un rol preponderante.

—¿Qué es la bioeconomía?

La bieconomía es un concepto relativamente nuevo, del que se viene hablando con mayor intensidad hace unos cinco años desde que la Unión Europea adoptó su estrategia para la Bioeconomía.

Más que un término técnico, es una oportunidad para catalizar un cambio de paradigma del sistema económico. Un paradigma que se basa en el uso y transformación de recursos renovables biológicos, para generar prosperidad económica, dentro de los límites sustentables por nuestro planeta.

Un paradigma donde ecología y economía son las dos caras de la misma moneda: la moneda de la prosperidad sostenible.

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—¿En qué se caracteriza el paradigma económico actual?

Llevamos desde inicios de la Revolución Industrial, unos 200 años aproximadamente, viviendo en un paradigma económico que se basa en el uso lineal de los recursos fósiles. Tanto para generar energía, como para generar los materiales que utilizamos en nuestra vida cotidiana: materiales de construcción (como el cemento y el acero), los envases plásticos de todos los alimentos, o la mayoría de tejidos que utilizamos para vestirnos (poliéster).

Este paradigma de economía “fósil”, proveniente del petróleo y sus derivados, en que llevamos inmersos más de dos siglos, ha generado un crecimiento económico y poblacional, ha generado un gran progreso material y tecnológico, pero al mismo tiempo ha generado los problemas ambientales más grandes de nuestra historia, al nivel que incluso ha alterado el clima en nuestro planeta.

—¿Por qué es tan importante este cambio de paradigma?

Ha llegado un momento en que el consenso es que no podemos continuar con este paradigma fósil basado en una economía lineal, más aún cuando se esperan incrementos en la población, especialmente en las clases medias, y por lo tanto incrementos importantes en la demanda de energía y materiales.

Seguir con este tipo de economía basada en el petróleo y materiales y energías no renovables, no es una opción si queremos un futuro sustentable para el planeta.

Por eso es que cambiar el paradigma significa avanzar hacia una economía renovable, donde no sólo sean las energías de fuentes renovables, sino también los materiales que utilizamos para la construcción, medios de transporte, envases, etc.

Cambiar la energía y los materiales fósiles por la energía y materiales biológicos, transformándolos de manera inteligente, eficiente y sostenible, o sea circularmente, es en lo que se basa la bioeconomía circular.

El mensaje que quiero transmitir es que pasar de una economía fósil a una bioeconomía circular es una de las oportunidades de negocio más grande del siglo 21. Qué mejor negocio que salvar el planeta.

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¿Cómo se produce este cambio?

Es un gran reto superar este paradigma y la adicción del mundo a los recursos fósiles. Necesitamos un plan estratégico integral, a nivel global, que integre a todos los países y que debería estar basado en cuatro elementos estratégicos que se refuercen uno al otro:

Primero, innovación en ciencia y tecnología. Porque cambiar este paradigma tiene que estar basado en conocimientos científicos sólidos, para conseguir que la economía prospere dentro de los límites que nos impone la biósfera. La innovación tecnológica es necesaria para reemplazar e incluso mejorar los materiales existentes basados en fósiles por recursos biológicos.

Segundo, instituciones políticas que incentiven este cambio, que incentiven el uso de recursos biológicos, forestales, etcétera y que al mismo tiempo desincentiven el uso de los fósiles: el carbón, el petróleo, los plásticos y todo lo derivados. Esto incluye políticas de contratación pública que tiren de la demanda y que ayuden a crear y regular un mercado para los nuevos bioproductos; que pongan incentivos a aquellos que tienen bajos niveles de emisiones, de CO2, como son los recursos biológicos. En resumen, se requieren políticas públicas transformadoras que catalicen el cambio.

Tercero, infraestructuras necesarias para movilizar y procesar biomasa de manera sostenible en nuevos productos que reemplacen a los derivados del petróleo. Pasar de refinerías de petróleo a biorefinerías. Infraestructuras “blandas” en forma de educación que combinen la revolución digital con la biológica también son prioritarias.

Finalmente, inversiones. Es necesario una gran cantidad de capital privado que financie la transformación económica necesaria, que transforme capital natural en capital económico y social. Esto incluye también la transformación de capital financiero en capital natural, ya que para una bioeconomía ambiciosa y resiliente, es necesario invertir en biodiversidad y servicios ambientales; capital natural.

—En la bioeconomía, la ecología es importante para cambiar la economía, ¿qué papel tienen los bosques en este sistema?

En este contexto los bosques tienen un papel básico que cumplir, porque la bioeconomía de lo que se trata es de la gestión y transformación de recursos biológicos.

Los bosques son la principal infraestructura biológica que tenemos en nuestro planeta y es la principal fuente de recursos renovables biológicos que no compiten directamente con la agricultura. Por lo tanto en un futuro, si tenemos una bioeconomía exitosa, los recursos forestales jugaran un papel principal.

Al mismo tiempo, los bosques son los principales sumideros de carbono que tenemos, por lo que tienen un gran rol en la lucha contra el cambio climático.

Países como Suecia o Finlandia, pioneros en Bioeconomía forestal, han aumentado en los últimos 100 años la superficie forestal y stock de manera muy importante (gracias a la contribución económica en el sector forestal).

¿Se puede reemplazar el plástico por materiales biológicos?

La industria forestal, por ejemplo la empresa Stora Enso, ya ha creado una planta de biocomposites para reemplazar diversos elementos de plástico por materiales derivados de la celulosa y otros recursos biológicos.

Los textiles hechos en base a fibras forestales y con propiedades ambientales mucho más positivas que el poliéster o el algodón ya son posibles.

Si no queremos petróleo debemos plantar árboles. En la actualidad, en el mundo, un 7% de los bosques son plantaciones y el 93% son bosques naturales. Pero ese 7% proporciona aproximadamente el 30% de la demanda de madera del mundo, lo que da una idea de su importancia.


Texto publicado originalmente en Corma.cl / Editado por Raquel Lop. Imágenes cortesía de Corma.

TAGS: bioeconomía / cambio de paradigma / economía circular / Instituto Forestal Europeo / Marc Palahí / paradigma económico / petróleo / Sustentabilidad
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05/07/2018 / Autor: Innovacion.cl

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