Lorena Gallardo: “Si tu emprendimiento no es capaz de pagar una sala cuna, no funciona, no es negocio”

19/12/2018 / Autor: Marcelo Salazar

Fundadoras, desde el próximo año, será el primer cowork enfocado en el emprendimiento femenino de Latinoamérica. Lorena Gallardo, su creadora, dio a conocer los motivos para formar esta escuela de negocios enfocada en las mujeres que buscan independencia económica y cuestionar el rol de proveedor establecido para los hombres. “Hay algo que, en lo personal, me duele mucho y nace de todo esto. ¿Qué pasa con una mujer, del nivel socioeconómico que sea, que no se puede separar porque se queda en la calle?”, se pregunta en las futuras instalaciones de esta iniciativa.

Se abren las puertas del ascensor y comienza un rápido tour por este segundo piso lleno de ruido, movimiento y olor a cemento. Los trabajadores del lugar toman una pausa y la saludan mientras ella muestra, apunta e imagina distintas oficinas, un locutorio, la cocina y otros espacios de este futuro cowork de emprendimiento femenino. Sí, algo único en Latinoamérica y que, literalmente, se construye en este edificio de Las Condes.

Lorena Gallardo reconoce, al interior de una sala casi nueva y sentada en una silla que aún conserva su plástico de fabricación, que todo partió con un blog con distintas experiencias de mujeres, ya fueran errores o distintos casos de éxito en los negocios. Lo llamaron Fundadoras.

“A la gente le empezó a gustar. Luego nos hicimos Instagram y todo prendió. Había una necesidad real de generar una comunidad de mujeres sin ser una del emprendimiento esforzado o del súper negocio. Lo de nosotras era intermedio, ambicionando a ser bacanes”, reconoce la psicóloga y también fundadora de 7 Reinas y Woman Advisor.

La cuenta de Instagram de la que habla, en tres meses, alcanzó cuatro mil seguidores. La psicóloga se sorprendió y vio una oportunidad de negocio, surgida de la nada, que tomó y elaboró en un primer programa de formación para emprendedoras. Ensayo y error, adquirió distintos conocimientos que hoy la tienen preparando la primera escuela de negocios femenina de Latinoamérica.

“Metimos todo a una licuadora llamada Excel y salió este nuevo modelo, también gracias a la incorporación de mi socia, Macarena Salosny. Con ella reformulamos el plan de estudio y lo transformamos en algo más formal y estructurado, mezclando dos meses de clases con otros dos de coaching y mentorías”, dice, para luego dar más detalles.

Con voz directa y de militante simpatía explica las dos etapas de enseñanza de estos programas del próximo año.

Entrevista Lorena Gallardo-2

La primera es la creación del negocio formalmente: “Pensándolo siempre en grande. Si alguien quiere una panadería, metemos fichas para que sea la más bacán y se transforme en algo escalable”.

La segunda, dice mientras observa de reojo a otras dos compañeras de trabajo, es para los negocios que llevan dos o tres años de ventas estables y que permiten el salto “de emprendedora a empresaria. Para eso hay que aprender a delegar, tener estructuras de disciplina y mejorar las finanzas”.

Sonríe a medida que sus ojos recorren el lugar y da los primeros indicios de lo que se viene en enero, porque ese segundo piso dará la bienvenida a primeros workshops para grupos de 20 emprendedoras. El objetivo de la instancia es que cada una realice su planificación anual con distintas preguntas que ella, como reconoce, también se hace.

“¿Qué pasará con mi negocio? ¿Cómo lo venderé? ¿En cuántas ferias estaré? ¿Hago Ecommerce o no? ¿Y cuándo decido eso?”, se cuestiona.

–¿Qué rol cumple el emprendimiento femenino en la productividad y economía del país?

La causa que mueve a Fundadoras es la independencia económica de las mujeres y, en este caso, a las emprendedoras. Tiene que ver con qué pasa si ella no tiene los recursos suficientes para mantenerse sola o con sus hijos. Se le ha asignado al hombre, durante muchos años, el rol de proveedor. Las mujeres salieron al mundo del trabajo y eran el ingreso extra, siempre extra. O también se formó esa idea de que el emprendimiento femenino era un hobby. Hay algo que, en lo personal, me duele mucho y nace de todo esto. ¿Qué pasa con una mujer, del nivel socioeconómico que sea, que no se puede separar porque se queda en la calle?

Entrevista Lorena Gallardo-3

–¿Ves una dominación económica entre un género y otro?

No lo veo como dominación, lo veo como algo que está y que nadie ve porque es como normal. Es como ‘oye mi amor, ahora que estás embarazada no trabajes tanto, yo me haré cargo. Meteré mucho más tiempo y dedicación a mi trabajo para que me vaya mejor y puedas descansar’. Claro, tiene sentido, es una ecuación simple, pero qué pasa. La mujer se retrasa un año en su negocio y el hombre tiene un año en que la va bien. No tiene que ver con que eso sea malo, sino que es casi normal y debemos cuestionarlo. ¿Por qué no puedes seguir trabajando? Sí se puede, cuesta, pero ¿por qué ambos no cumplen el mismo rol de paternidad? Si mi negocio no es capaz de pagar una niñera o un jardín, estoy perdiendo el tiempo.

–¿Y eso predomina en determinados sectores socioeconómicos?

En el que quieras ver. Desde la señora que vende en la feria, que también es un ingreso extra porque su marido también trabaja pero él es el proveedor. También está la Isidora no sé cuánto de La Dehesa, con su marido cirujano plástico que le va la raja, que se dedica a pintar al óleo para venderle a las amigas. Resulta que ambas quedaron sin pareja por X motivos. ¿Qué pasó con el estándar de vida que tenían? ¿Por qué no empoderar a las mujeres para que logren independencia real y estén emparejadas económicamente?

–Además de esta falta de independencia, ¿qué otros asuntos perjudican al emprendimiento femenino?

La falta de disciplina, el mucho sueño y enamoramiento del proyecto. También el poco ingreso. Lo que ha pasado, y es un gran error del emprendimiento en general, es eso de que si sé hacer algo, puedo venderlo. No es así, ya que los negocios nacen de una necesidad del mercado. ¿Cuál puedo satisfacer? Me han preguntado por Fundadoras, cómo hago una escuela de negocios si no me ha ido bien, así como fantástico en los negocios.

–¿Y qué respondes?

Que justamente veo una necesidad horrible del mercado por hacerlo. Yo no hago clases, ni asesorías ni mentorías, yo soy la persona que vio la necesidad y junta a un montón de otras que vienen a resolverla.

–¿Esta materia se potencia en el actual contexto de empoderamiento femenino y crítica al patriarcado?

Emprender, número que sigue creciendo, responde y es parte de los debates actuales. Al final, lo que ves detrás de las mujeres que buscan independencia económica, de las que no queremos que nos silben en la calle o las que buscan mejores posiciones de liderazgo, estamos todas hablando de lo mismo. Ponle el nombre que quieras, lo puedo llamar feminismo o de otra forma. Lo importante es que sucede lo mismo en todos lados.

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–¿La motivación a emprender por parte de las mujeres tiene que ver con las discriminaciones laborales a las que se enfrentan? Como la disparidad de sueldos y cargos. Es particular ver que muchas no llegan a altas direcciones, en su mayoría, compuestas por hombres.

Yo creo que la mayoría emprende por una búsqueda de propósito. No tiene que ver con que alguien no llegue a un cargo y dice chao. Trata sobre las mujeres que no están encontrando su propósito de desarrollo en las empresas pero sí en el emprendimiento. Meteré todo lo que puedo entregar y regalar de mí en esto.  Hay una fuerte necesidad de ser exitosas en lo profesional y emprender es un camino hermoso en ese sentido.

–Porque a un hombre se le hace más fácil escalar corporativamente por el sólo hecho de serlo.

Creo que son demasiados los factores. En mi caso tuve un intento en el mundo corporativo, en una empresa de servicios y consultora de recursos humanos, que fue como si me hubiesen tenido amarrada de brazos y piernas. Yo estaba “quiero inventar esto, quiero hacer esto otro” y no podía por la burocracia de la empresa.

–Según cifras de la Encuesta de Microemprendimiento del INE, un 45% del emprendimiento femenino funciona al interior de las viviendas. ¿A qué responden esas cifras? ¿A dar la misma importancia a la familia?

No lo hacen por eso. Muchas están en la casa y se quieren matar por estar con los hijos.

–Pero me imagino una cifra menor en los emprendimientos de un hombre.

Por el sistema. ¿Cuándo has visto a uno que se quede en la casa mientras la mujer sale a trabajar? Casos muy particulares, esperando que sean más, pero lo obvio es que ella lo haga porque lo obvio es que él sea el proveedor. La invitación es cuestionar y salir de la casa. Pagar una niñera o ver la escolarización temprana. Si tu emprendimiento no es capaz de pagar una sala cuna no funciona, no es negocio. Todo será lento, te costará mucho y no es necesario que sea así. Esa cultura de emprender con el hijo a cuestas y con el que siempre fuiste a las reuniones. Yo también lo hice y no es algo que me sienta orgullosa. Hubiera preferido mil veces que tomara mamadera tranquilo mientras yo estaba trabajando. Es cuestionar lo establecido, salir a trabajar como lo hacen todos. Emprendiendo desde la casa, posteando en Instagram, no alcanzará a ser un negocio.


Escrito por Marcelo Salazar. Imágenes: Karin Winter.

TAGS: 7 Reinas / cowork femenino / Emprendimiento Femenino / Fundadoras / Independencia económica / Lorena Gallardo / Woman Advisor

19/12/2018 / Autor: Marcelo Salazar

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