La creatividad según: Montserrat Martorell

24/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Si no está entrevistando escritores, a Montserrat Martorell la podemos encontrar haciendo clases y talleres para desarrollar la creatividad al momento de escribir. Escritora, periodista, autora de las novelas La última ceniza (2016) y Antes del después (2018), es una de las narradoras jóvenes más prometedoras de la literatura nacional. Tiene un Máster en Escritura Creativa de la Universidad Complutense de Madrid y es candidata a Doctora en Literatura Hispanoamericana de esa misma casa de estudios, pero, más que eso, tiene la fe de que todos podemos ser creativos si somos disciplinados y críticos de nuestra propia obra. A continuación, las palabras de quien cree que esto tiene que ver con la necesidad de volver a ser niños para deslumbrarnos con todo.

 Para mí la creatividad es la capacidad que tenemos como humanos de hacer que las cosas adquieran otras formas, tonalidades y relieves. Es quizás el único espacio que tenemos para jugar, inventar o incluso innovar sobre algún aspecto. Podemos conocer maneras y mecanismos para hacer las cosas que pueden ser muy comunes, pero estos se vuelven interesantes o vanguardistas cuando alguien toma una parte de ellos y los moldea. La creatividad es una manera de resignificar los símbolos, las emociones y las maneras.

Tengo distintas formas de desarrollar mi creatividad. En algunas ocasiones, me llega como una ola que golpea sin avisar, porque solo aparece. En otras, paso por procesos lentos donde busco la quinta para al gato para así desarrollar mejor una historia. Lo fundamental es estar sensibles, conectados a la razón pero también al corazón. De hecho, creo que la creatividad y la escritura son una mezcla de ambas cosas.

Sí, soy consciente de cuando paso por un proceso creativo. Qué bueno que me lo preguntes, porque hace dos noches me pasó que estaba escribiendo mi última novela y me sorprendí. En un momento, como si nada, tuve un proceso no racional donde no paré de escribir una escena que me llegó de repente. En serio, una súper fuerte y que ocurre con los dos protagonistas, quienes vivían algo terrible. Escribía y escribía, me iban apareciendo las imágenes al punto que era como si una voz me estuviera diciendo algo y yo solo transcribiera. Cuando ocurre algo así, demasiado evidente, te sorprendes de tu propia capacidad creativa. Es algo mágico.

Como hago talleres y clases universitarias sobre escritura creativa, puedo afirmar que formar comunidad fomenta la creatividad. Las instancias colectivas son necesarias porque se puede aprender mucho de las fortalezas y debilidades del otro. Sirve mucho escribir algo, leer en voz alta y que todos den su opinión. Es un intercambio poderoso que me hace creer que las personas cada vez necesitamos agruparnos más para hacer cosas nuevas.

En general, encuentro la creatividad cuando me dedico a hacer cosas como viajar, vincularme con la naturaleza o desconectarme de la rutina, pero como escritora lo que más me sirve es la lectura. Soy una devoradora de libros: cuando puedo, me quedo hasta las tres de la mañana leyendo. Es muy estimulante leer a quienes escriben bien, que tienen buena prosa y que inciden en tu manera de pensar, porque eso inmediatamente crea otras dimensiones en tu cabeza. Me gusta la narrativa y la poesía, aunque siempre estoy abierta a explorar otros autores ya que, y es un consejo para todo lo que uno hace, uno debe estar con los clásicos y con la gente nueva del camino.

Como te decía, si bien para mí es fácil desarrollar la creatividad a partir de la lectura, creo que también se fomenta con las conversaciones que tengas con otras disciplinas como el arte, la música, el teatro, etc. Ahora estoy estudiando dramaturgia y me doy cuenta de que aprendo mucho de los procesos creativos de los otros. De cómo llegaron a esas ideas, si son ordenados o dejan que todo fluya. Sí, he descubierto distintas maneras, como los que se levantaban a las cinco y media de la mañana para comenzar a escribir, como también los que dicen que esto es solo inspiración y pasión. Con eso uno saca lecciones, las que muchas veces tienen que ver con la personalidad de cada uno.

Parte del proceso creativo es cuestionar tu obra. En mi caso, lo más difícil es la edición de mi texto. Puede que un día escriba más, otro menos, o incluso uno donde no haga nada, pero en la edición llega el momento de sacar las cosas que en realidad no serán importantes para el final. Se aprende mucho más que durante la escritura porque dejas tu zona de confort, te pones más exigente respecto a las palabras, al lenguaje, al ritmo, a la coma, al punto, al personaje que no se ve favorecido por tal párrafo y a todo lo que conlleva hacer un relato entretenido.

Sí, todos podemos ser creativos, aunque creo que todo tiene que ver con las estimulaciones que recibimos en nuestra infancia. Un niño estimulado es un potencial creador de lo que sea. Músico, constructor, filósofo, matemático, físico, por eso que detrás de las ciencias también hay mucha creatividad. También tiene que ver con las ganas. Cuando vamos convirtiéndonos en adultos se pierde esa conexión con la imaginación, con lo lúdico. Una vez leí que el escritor o escritora es un niño que nunca llega a convertirse en adulto, porque en este oficio hay mucha conexión con el yo de la infancia. De esos momentos de la vida donde todo te llama la atención, donde eres observador y despierto porque hay inocencia y porque todo te da curiosidad.

Algo fundamental de la escritura y de cualquier proceso creativo es la disciplina. Uno puede tener un gran libro, después escribir otro aún mejor, pero la disciplina es lo que te hizo construir esa obra. Es lo que más le cuesta a los artistas, lo noto por las conversaciones que tengo con ellos. ¿Por qué? Lo asocio a los vicios y a la oscuridad. Para hacer arte debes tener ciertos tormentos dentro, aunque la idea es que no le ganen a la escritura, o por último que sean a ratos porque también requieres mucha lucidez para escribir. En el fondo, es como ser un buen deportista. Puedes tener la capacidad y la contextura para ser atleta, pero si no ejercitas de nada te sirvió ese gen. En el arte sucede lo mismo: puedes tener talento pero si no te encargas de desarrollarlo y pulirlo, lo perderás.


Entrevista y redacción: Marcelo Salazar. Imagen principal cortesía de Dan Counsell / Unsplash

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24/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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