Josefa Villarroel: “Es miope pensar que uno logrará desarrollar un emprendimiento participando de convocatorias pequeñas”

16/02/2019 / Autor: Marcelo Salazar

La Directora del Observatorio de Políticas de Emprendimiento valora el financiamiento estatal para emprendedores, que en nuestro país es mayoría, sin dejar de criticar que esto limitaría las capacidades de esos proyectos por las normas de las instituciones públicas. Luego de la presentación del “Reporte de Fondos y Concursos para Emprender 2018, la experta comenta en esta entrevista algunas cifras del estudio, el rol de instituciones privadas, el marketing detrás de la innovación y la Ley de Pago Oportuno.

Hace énfasis con las manos como demostrando que lo que viene es importante. Que lo debemos saber. “Todas las convocatorias públicas, privadas, de Chile o el extranjero, son altamente competitivas. Para Start-Up Chile hubo dos mil postulaciones, lo mismo para Capital Semilla. El concurso de Andrónico Luksic alcanzó las cuatro mil. De todas esas salen cincuenta, cien premios. La capacidad del emprendedor es diferenciarse, llamar la atención, y cuando ves estos números te das cuenta del universo de gente que trata de emprender”.

Quien recalca esto es Josefa Villarroel, Directora del Observatorio de Políticas de Emprendimiento, luego de la presentación pública del “Reporte de Fondos y Concursos para Emprender 2018”. Esta es una recopilación y posterior reflexión sobre las distintas convocatorias para el apoyo a emprendedores y proyectos en nuestro país, siendo exhibidos sus resultados frente a periodistas y actores del ecosistema en este edificio de Las Condes.

Para esta investigación se analizaron cifras de 100 iniciativas públicas, privadas e incluso internacionales. Los datos relevados del ecosistema chileno fueron liderados por 70 instituciones que indicaron, entre otros, un 74% de financiamiento en efectivo, condicionando el desarrollo del proyecto.

Otro punto importante es que el 60% de los montos no superan los 10 millones de pesos, lo que refleja que la mayor parte de las convocatorias se centran en las fases iniciales de idea o prototipado.

Villarroel, tanto en la presentación como en esta entrevista, reconoce que el Estado es el principal garante financiero en nuestro país.

“Es una característica particular de nosotros. Se piensa que en todos los países es así y no. Es un rol que hemos tomado de forma, aunque también termina afectando por las normas que definen estos instrumentos, a veces coartando el desarrollo de otros ámbitos”.

La especialista en programas de emprendimiento, también creadora de los #JosefaTips, afirma que los tiempos del Estado entre los que se identifican, evalúan y adoptan los financiamientos terminarían limitando en algunos aspectos.

“Ocurre que, por sus propias normas, debe vigilar el correcto uso de los recursos. Por esto es inevitable que se entreguen también con restricciones. Los emprendimientos deben adaptarse a ellas y a lo que se les permite ser financiados, con los topes que existan”.

De distinguido vestido azul, celular vibrador a ratos y tiempos reflexivos de sus respuestas, especifica que la información sobre las convocatorias se obtiene mayormente por redes sociales. Con los resultados del segundo semestre del año pasado, dice proyectando su visión al día soleado que se ve por una ventana, se pudo comprobar que Instagram fue el primer canal para acceder a las bases de las convocatorias correspondientes. El año pasado fue Twitter.

“Me parece correcto este camino porque llega de manera más cercana a los emprendedores, siendo más fácil viralizar o recomendar la información. Es casi una buena práctica que debería mantenerse en redes sociales. Otro asunto positivo es que cuando vas a los sitios de las instituciones, en general, son bastante claros en lo que exhiben. Montos de los premios, focos de la convocatoria, utilización de infografías o recursos de imagen. Esto no quita que la información sea parcial, porque todas las reglas están contenidas en las bases de cada concurso”, afirma para recomendar que estas últimas no necesariamente deberían estar siendo viralizadas por estas plataformas al contener elementos técnicos, legales y de reglamentos con lenguajes no tan cercanos a los de una red social.

–Otro punto importante del reporte es la consideración de las convocatorias internacionales. ¿En qué se destacan o siguen los mismos pasos que de otro tipo?

Sus requisitos son unificados. Casi todos te piden un video pitch como también uno presencial, en un demoday. Los criterios que se piden son la idea, el tipo de emprendimiento y su modelo de negocio. Son cosas que están, en general, instauradas. La principal diferencia de las convocatorias internacionales es que suman un escalón, un eslabón a la cadena. Una aceleradora extranjera, por ejemplo, además de dar capital inteligente, permite dar un salto hacia otros mercados.

–¿Qué análisis cabe sobre que exista tanto financiamiento en las etapas iniciales de los emprendimientos?  

Se podría ver, teóricamente, como el clásico embudo de desarrollo pero se le puede dar otra mirada a partir de algunos elementos. Hay muchos actores nuevos, vinculados a instituciones privadas u ONGs, que ingresaron al ecosistema emprendedor. Por ello se hacen convocatorias pequeñas como una especie de prueba. Otra cosa es que el emprendimiento y la innovación se ha tomado como herramienta potente de marketing. Como no está la intención de tomar participación o hacer en conjunto esos proyectos, los montos tienden a ser menores. Si te fijas, los mayores son del Estado ya que le interesa desarrollar impactos positivos en el empleo o la inversión.

–¿Eres crítica en ese uso del marketing sobre el emprendimiento?

Es bastante favorable porque las convocatorias son transparentes, independiente de que el premio sea un millón de pesos o un viaje al extranjero. Apoyar al espíritu emprendedor y plantear un desafío están bien en esa línea. Donde realmente veo la falencia en todo esto es cuando los emprendedores deciden embarcarse en esto como para probar si lo suyo está bien. Es miope pensar que uno logrará desarrollar un emprendimiento participando de convocatorias pequeñas. Falta una visión de negocios. Puede existir el legítimo sentido de participar y probar pero cuando piensas en construir un negocio es miope pensar en desarrollarlo con uno o cinco millones.

Otro tema del que soy crítica es que si desde el Estado ya está instalado el apoyo, debe ser más agresivo. En Chile están las condiciones para decir ‘miren, nos enfocaremos en 10 proyectos por decirte un número, con los que invertiremos en ellos y saldremos juntos a ver cómo hacerlos escalables’. Como el Estado no puede ser socio de estas empresas, eso también restringe su nivel de involucramiento.

–¿Crees en un rol más potente del Estado en ese aspecto?

Sí. En general se hace la crítica de decir ya, este se ha ganado no sé cuántos concursos. Creo, siendo algo radical, que si ya se realizó una inversión y donde el Estado ha sido protagonista, cómo no ver aquellos que estén “en la última milla”. Dar un empujón con un programa orquestado con distintas instituciones públicas. A veces ocurre que existen proyectos que, por ser algo nuevo, no tienen clasificación en el Servicio de Impuestos Internos. Eso te frena el negocio en distintos ámbitos.

–¿Pero eso es asunto del Estado o de los fondos respectivos?

Me gustaría ver iniciativas de escalamiento de esos fondos como lo hace SkyLab, donde postulan quienes ya hayan sido financiados. Ese tipo de iniciativas, que pueden ser a un número de emprendimientos acotados, pueden ser más agresivas.

–En términos generales, ¿cuál es la exigencia hacia los emprendimientos en Chile para obtener financiamiento?

Hay distintos niveles. Existen convocatorias solamente para la idea, para que las personas generen una capacidad emprendedora. De esos concursos puede salir un emprendimiento exitoso, pero lo que se busca son las habilidades. Hay otros donde sí se exigen validaciones comerciales, siendo mucho más precisos con las capacidades técnicas que tiene el equipo y el negocio. Existen otros más avanzados, todos dentro del segmento semilla, donde se empiezan a ver modelos de ingreso y negocio. Fondos más complejos, sobre 25 millones de pesos y en general de Corfo, dicen explícitamente apoyar emprendimientos dinámicos, con potencial de crecimiento y que logren vender por lo menos un millón de dólares de aquí a tres años. Nuevamente, lo que conversábamos antes, se declara o marca la meta desde ese parámetro.

–¿Y eso qué significa?

Que las normas van coartando el desempeño. Me pasa cuando soy jurado o mentora que pregunto cuánta plata necesita el proyecto y me responden con montos de cinco, 10, 25 o 60 millones. Esos son los que aparecen en los fondos y no hay una reflexión sobre cuánto realmente se necesita para que los emprendimientos suban de etapa. Como me dicen montos de fondos les pregunto si de verdad les alcanzan o no. Es un aporte, pero ahí vuelvo al tema de cómo reflexionar las estrategias de financiamiento.

–Con respecto a actualidad emprendedora, ¿qué te parece la promulgación de  la “Ley de pago a 30 días”?

Es positiva porque impacta en la forma de financiamiento de los emprendimientos. Es una manera relevante que permite mejorar y diversificar este aspecto. Te permite contar con caja o recursos para invertir en lo que es capital de trabajo, porque los montos que se entregan son chicos y no sirven para otros aspectos necesarios. Conozco emprendimientos que necesitan construir una planta para realmente escalar. Tienen un producto probado pero no pueden crecer porque no son capaces de hacer esa inversión y el banco todavía no les presta plata. Por ello esta ley es un gran avance y una medida positiva que debemos observar de cómo impactan también en las PyMEs.

–¿Son las más beneficiadas? Porque antes era común escuchar del pago a 120 días, que para una PyME es un plazo eterno por un servicio ya realizado.

Sí, existen varias críticas en torno a que hecha la ley, hecha la trampa, pero sigue siendo un hito significativo para ellas. Otro asunto que veo y me gusta es el espíritu de ir a cosas transversales de la política pública. Sucede que en los concursos o fondos, donde hay mucho reclamo y con acotados beneficiarios, no solucionan los topes generales del ecosistema y legislaciones así vienen a apaciguar eso.


Imágenes interiores cortesía de pina messina / Unsplash y AbsolutVision / Unsplash

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16/02/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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