Ignacio Lagos: “En Chile no existen medidas de evacuación para la población con movilidad reducida”

30/04/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Desde el 2014 se encuentra trabajando en un proyecto que puede beneficiar la calidad de vida de cualquiera de nosotros. Esto, porque trabaja en una plataforma para que alguien en silla de ruedas pueda utilizar las escaleras de emergencia, situación que aumenta su complejidad en caso de emergencias. Lagos dice que existen plataformas similares en el mercado pero nunca una como la suya, que ahorra segundos que pueden ser vitales. Esta es una conversación sobre su proyecto, que aún no tiene nombre y que va en su cuarto prototipo, como también sobre cómo las construcciones en altura nos ven como si todos tuviéramos las mismas condiciones.

Es sincero en que le encantaría que su proyecto fuese exitoso y que, como producto, pudiera masificar sus ventas. Sin embargo, también quiere generar conciencia sobre por qué hizo esto. No lo veo, sí lo escucho y luego casi interrumpo para decirle que sí, conmigo funcionó. Lo toma bien, relaja la voz y dice que ya le han dicho lo mismo.

Ignacio Lagos es un arquitecto que se encuentra trabajando en una plataforma para que alguien en silla de ruedas, ante una emergencia, pueda bajar por las escaleras de edificios. Estaría anclada a la pared y “de los vértices de la escalera, para generar un desplazamiento de la silla con el usuario sentado”, dice al teléfono.

Todo parte en 2014 en la Universidad de Santiago, donde, como estudiante, tuvo que desarrollar algún proyecto para un concurso público. Nombra algunas posibilidades de esos tiempos y dice que él optó por Innovatón, una hackatón que busca desarrollar plataformas que ayuden a la rehabilitación en el instituto Teletón. Llegó a la final, no ganó con su alternativa (que nunca vio a la luz) y que, para que me haga una idea, dice que era un montacargas ubicado en la parte externa de un edificio. “Llegué al final de ese concurso, no gané pero eso me entregó antecedentes para continuar la idea en mi tesis de graduación”.

Pasó ese proceso y los años, con un congelamiento de por medio, hasta finales del año pasado. Llevaba tres prototipos y se adjudicó el Concurso de Valoración de la Investigación en la Universidad otorgado por Conicyt. Con esto, pudo realizar el cuarto prototipo, con variaciones que me enumera como para que no termine la llamada con alguna duda. Luego remata con que ya estaría pensando en el quinto.

“Lo complicado es adecuar la plataforma al diseño de cada silla, porque la idea es que funcione para los distintos tipos de ejes, aros de rueda, si son convencionales o eléctricas”, establece y responde que piensa en 120 kilos, como mínimo, de soporte.

Al preguntarle por sus referencias en el mercado aclara que existen plataformas como la suya. Estas superarían el millón de pesos y se importan de Estados Unidos y Europa, principalmente. Son plegables y con el necesario traslado desde la silla a su infraestructura. Recuerdo la necesaria distinción que hizo al comienzo, “un desplazamiento de la silla con el usuario sentado”, ya que me reitera que su proyecto ahorraría ese esfuerzo que, durante un peligro, puede ser demasiado importante.

 “La idea que tengo con esto es que, tal como sabemos dónde están los extintores o redes húmedas de un edificio, también esté listo el dispositivo que estoy realizando, y con sus indicaciones correspondientes”, menciona para luego admitir que se encuentra en el proceso de patentes en INAPI.

“Cualquiera de nosotros puede ser, incluso por un tiempo, alguien de movilidad reducida y es bastante raro que nadie se cuestione algo como esto en su edificio. Llega a ser incluso obvio, pensando en que Santiago es una ciudad vertical”.

–De seguro, durante tu investigación y desarrollo, viste un déficit en la accesibilidad de los edificios.

 Totalmente. Hoy en día existen muchas barreras arquitectónicas en la ciudad, donde uno puede darse un paseo por el centro y encontrar muchas falencias. La que más me sorprendió fue la normativa.

–¿Por qué?

 Cuando me gradué con mi tesis, seguí el análisis de la problemática y me di cuenta que en Chile no existen medidas de evacuación para la población con movilidad reducida. Una carencia considerable pensando en que existen planes de evacuación en los edificios, pero lo típico. No usar los ascensores en caso de sismo, sí las escaleras, pero eso no le sirve a una persona en silla de ruedas del piso 15. No hay nada normado donde se diga lo que hacer con embarazadas, lesionados o de capacidades diferentes. La pregunta es cómo evacuar.

–Entonces, no hay una diferenciación entre la condición de una persona y otra. Todos bajo la misma medida.

 Exactamente. Lo que sorprende es que, justamente, vivimos en un país completamente sísmico y de constantes peligros de incendios verticales. Al año, según antecedentes de bomberos, hay un promedio de 16 mil emergencias declaradas. De ese número, un tercio serían en edificios en altura.

–Es bastante particular pensando en que el término “personas con movilidad reducida” atañe a distintos grupos de la población. Pueden ser una persona enferma, con capacidades diferentes, ancianos, obesos…

 Sí, distintas personas y rangos etarios. Los más afectados son los menores de 15 años y la tercera edad, generalmente dependientes de otra persona. En los comienzos quise ser ambicioso y pensé todo esto con un uso autónomo. Con desplazamiento propio. Con el avance me di cuenta lo difícil de trabajar este concepto. El proyecto en que trabajo hoy requerirá la asistencia de otra persona, también porque ambos son los más vulnerables y requieren de otro. Entre los 18 y 40 años, generalmente, pueden ser más independientes.

–Desde tu rol de arquitecto y pensando una situación tan peligrosa como un incendio o terremoto o cualquier otro requerimiento de un traslado, ¿ves a las actuales construcciones pensando en este grupo de la población?

 No. Por ser arquitecto y estando en el rubro se llegan a conocer los trucos. No quiero ofender a nadie pero sí me refiero al mundo de la construcción. El modelo inmobiliario es muy bueno para los que pueden gestionarlo, pero al resto nos toca adecuarnos a lo que plantean. Los edificios modernos de Chile no satisfacen la necesidad de una persona que tiene problemas de movilidad. Se diseña de manera minimalista con respecto a los espacios y no por el diseño. El ejemplo más claro son los guetos verticales, donde ya cualquier persona que no anda en silla de ruedas se llega a sentir incómoda o con poco espacio, no te quiero ni hablar de alguien que sí use una.

–Tu plataforma viene a colaborar en un lugar que no se pensó para este grupo.

Lo terrible es que hay normas antiguas, como la Ordenanza General de Urbanismo en Construcciones (OGUC), donde la reglamentación original dice que en espacios públicos se requiere mínimo de un metro y medio de ancho en los pasillos. No sé si se cumple.

–¿Quiénes son los responsables de esto? Porque ha sido  constante de nuestra conversación hablar de personas completamente afectados por su condición.

 Más que responsables, por lo difícil que resultaría sindicar a uno, podríamos establecer quién podría hacer algo. Claramente esto debería ser normado.

–¿De qué forma?

La OGUC cuenta con parámetros para definir las escaleras de evacuación, métodos de seguridad pasiva, activa inclusive, pero lo malo es que se establecen siempre del lado constructivo. Como debe haber extintores cada 50 metros o redes húmedas en toda la verticalidad del edificio, también se deben establecer métodos para personas con movilidad reducida. Como nadie puede regular esto, porque el vacío legal genera barreras arquitectónicas, si quisiera denunciar que me siento vulnerado por vivir en un piso 15, no sé si ganaría algo. No tengo de dónde agarrarme para decir que tal inmobiliaria está incumpliendo con mi calidad de vida. Con esto te quiero decir que todo parte, desde mi opinión, de lo normativo. La ley acompañada de una fiscalización.

–Fiscalización que, imagino, debe ser durante la construcción de la obra.

 Totalmente, basta con pensar en un incendio que pueda generar un colapso terrible en el pasillo. Ni siquiera la gente que no ocupa silla de ruedas podrá escapar de manera fluida al estar chocando unos con otros. En nuestro país se han presentado dos leyes, la de inclusión laboral y la correspondiente a los accesos en edificios públicos, que son un gran avance. Otra cosa importante es ver la cantidad de personas viviendo en pisos superiores. Creo que todos los que tienen problemas para moverse buscan los primeros pisos de los edificios, los que no siempre están disponibles e incluso llegan a ser más caros. Eso lleva a que mucha gente, casi por obligación, viva en un piso superior. No pueden optar por lo que quieren y eso les genera vulnerabilidad.


Imagen principal cortesía Charles / Unsplash. Interior: Matheus Bertelli / Pexels

TAGS: Arquitectura / Conicyt / Desplazamiento / Edificios / Ignacio Lagos / Inmobiliarias / Movilidad Reducida / plataforma / Silla Ruedas / Usach

30/04/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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