Herramienta que compara textos académicos a nivel global verifica su originalidad y combate la cultura del copy paste

13/05/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Turnitin es un software que, por medio de su herramienta Feedback Studio, permite a los docentes y las instituciones de educación detectar las similitudes de los trabajos presentados.

 En nuestro país son 20 las instituciones que ocupan este sistema y una amplia base de datos a nivel mundial, verificando la originalidad del material y mejorando los procesos de enseñanza entre estudiantes y profesores.

Conversamos con Carlos Serra, Gerente Regional para Chile y Perú, para saber más detalles de esta tecnología que cuenta con 980 millones de trabajados cargados en el mundo, provenientes de 18 mil clientes, que entrega todo lo presumible de plagio en máximo cinco minutos.

¿En qué contexto surge Turnitin, con sus herramientas académicas, para hoy ser considerada uno de los principales proveedores en la educación universitaria?

Efectivamente, Turnitin es la solución más usada a nivel mundial. Tenemos 18 mil clientes, estamos en 160 países y en las mejores universidades del mundo. Es una tendencia que en Chile se repite y al igual que en Latinoamérica.

A Turnitin se la conoce como la mejor solución “antiplagio”, sin embargo, no detectamos plagio sino similitudes. Todo esto surgió producto de unos estudiantes que, en una universidad en California, se compartían trabajos para que uno revisara el del otro. Lo que hacían era llevarlos a una base de datos creadas por ellos y les quitaban el nombre, porque dejándolos anónimos era más fácil para repartirlos aleatoriamente y así tener distintos puntos de vista sobre sus textos.

Con el tiempo esa base de datos creció y comenzaron a salir casos de solicitudes. La solución de hace unos cinco años por parte de la empresa es retomar ese concepto formativo en los trabajos de los estudiantes. Una de nuestras encuestas determinó que cerca del 90% de los estudiantes llegan a cometer plagio sin la intención de hacerlo. La solución al tema está más allá de algo punitivo, sino que formativo. Los últimos cinco años hemos estado hablando con todas las universidades promoviendo el carácter académico de la herramienta.

Que sería el concepto de «retroalimentación formativa», que ustedes emplean.

Sí, de hecho la herramienta se llama Feedback Studio por lo mismo y aunque todos nos conozcan por Turnitin, que es el nombre de la empresa. La idea es eso, como su nombre, dar tanto a profesores como estudiantes lo necesario para que puedan detectar casos de similitudes. El primero puede dar una retroalimentación mucho más sustantiva y el segundo puede evitar caer en este tipo de casos.

La definición de plagio es muy fácil. Apropiarse del enunciado de un tercero y hacerlo propio sin la debida mención, lo que significa no citar correctamente. Por lo anterior, el profesor y más que castigar o reprobar, debería enfocarse en enseñar a hacerlo correctamente porque es casi imposible que conozca todo lo que se ha publicado o aparecido en la web.

Lo que mencionas, de todos los posibles datos a los que se puede acceder hoy en día, ¿termina siendo determinante a la hora de encontrar similitudes?

Es que el estudiante muchas veces cae en esto por costumbre. Hablamos que muchos crecieron en una cultura copy paste, con la costumbre de transmitir en 140 caracteres y que Google responda todo, incluso los correos. El plagio se ha convertido más en un tema de carencia de habilidades que, si lo analizamos, dice que ese estudiante no sabe escribir. Las universidades, por lo tanto, deberían ayudarlo en ese proceso. Incluso, si te pones a ver, ese es su fin último. Formar profesionales y ciudadanos que sean capaces de.

En términos generales, ¿cómo funciona la herramienta en sí?

En resumen es que subes un trabajo, un documento, un texto y el sistema lo revisa contra nuestra base de datos. Contamos con la más grande a nivel mundial, compuesta por 66 mil millones de páginas web y publicaciones de estudiantes durante los 18 años que existe Turnitin. Hoy existen casi 980 millones de trabajados cargados, donde la herramienta te dice dónde están las similitudes por medio de colores y diciendo que esto tiene similitud con este texto, en la fecha e información.

¿Pero a qué te refieres con “similitud”? ¿Un párrafo exacto? ¿Las mismas palabras?

No. El sistema convierte cada una de las palabras en un código binario, lo que también permite reconocer parafraseo. Si alguien intenta cambiar ciertas palabras para tratar de hacer trampa, o también por falta de costumbre, será detectado. No hablo de una oración completa, de corrida, sino que presentadas dentro del texto.

–Sin referirnos a la trampa sino al punto que tocas, la falta de costumbre, yo la asocio a un error. ¿Cuáles son los que más se repiten?

Mayormente los de citar, del estudiante no acostumbrado y que abusa del copy paste. Por otro lado, no tener claro el límite de hasta cuándo se puede referenciar. Lo anterior se debe a cuando el estudiante no tiene la capacidad de desarrollar pensamiento crítico y empieza a copiar a todo el mundo. Pega, pega y pega. Después, vendría lo relacionado al parafraseo. Cada uno de los anteriores los considero involuntarios.

¿Hay voluntarios?

Sí. Las tres principales razones son la falta de tiempo, presiones familiares o sociales y la dificultad con algún idioma de donde obtuviste la referencia.

¿En qué sentido va lo del idioma?

En que como gran parte de la educación es global, hay muchos estudiantes que hacen maestrías en, por decirte un país, Estados Unidos y caen en el plagio al no dominar completamente el inglés. Si te fijas, las tres que te menciono como voluntarias no entran en una falta de ética, como se pensaría. Con esto te quiero decir que muchas veces no está la necesidad de hacer trampa sino que se cae en otras cosas.

Viendo que el idioma es factor para el estudiante, ¿lo es igual a la hora de utilizar Feedback Studio y comparar trabajos?

Sí, porque nosotros contamos con una herramienta especial que reconoce las traducciones. No es que sea mejor que las comerciales, las otras en la web, pero sí es más académica. Generalmente, cuando usas una debes ajustar el resultado de acuerdo al sentido de lo que requieres. Nuestro sistema ya tiene incorporada esa variable mientras se reconoce el parafraseo.

–¿Y eso qué exige a quien esté comparando textos?

Esto quiere decir que si tomas un texto en francés, o en búlgaro, de todas formas debes hacer referencia. Esto no se considera mucho al poner lo traducido con tus propias palabras.

¿Quieres decir que un trabajo hecho en una universidad chilena puede ser comparado con otro en, por decir un lugar, una institución de Shanghái?

Sí. Es importante la comparación que haces entre una universidad de Chile y otra en el extranjero. Parte de lo que se está viendo ahora es que en ciertos países donde el plagio es un tema grave, se han desarrollado negocios entorno a esto. En Inglaterra, el negocio del plagio se ha masificado y hoy existen empresas que venden trabajos a los estudiantes. Esto puede provocar que, como varias instituciones chilenas aparecen en los rankings universitarios a nivel mundial, se copien sus trabajos al estar en otro idioma, se traduzcan y vendan. Feedback Studio, en ese caso, serviría para proteger parte del derecho de autor de los alumnos.

Imaginando la cantidad de información y nuevas posibilidades para los profesores, ¿cómo fueron las primeras reacciones de los académicos ante estas nuevas alternativas?

Te hablaré de mi experiencia en estos cuatro años que llevo en la empresa. En su momento buscamos los clientes de las mejores universidades de los rankings. Era lógico porque, a nivel institucional, el plagio afecta la reputación. Si una universidad aprueba tesis plagiadas no termina haciendo su trabajo. Desde mi punto de vista, la percepción del académico al hablarle de una solución “antiplagio” es casi la misma que la del estudiante. De resistencia.

¿Resistencia a qué?

Resistencia al hecho de que esto implica castigo, de revisar minuciosamente el trabajo. De hecho, pasa mucho que las universidades hagan vista gorda de esto.  He escuchado por ahí que si revisaran las tesis y exámenes de grado, minuciosamente, deberían reprobar cerca del 60%. Saben que existe un problema, pero cuesta la parte de denominarlo “plagio”. Con Feedback Studio el académico ya no debe importarle tanto la revisión y se puede enfocar en lo que era importante 15, 20 ó 30 años atrás, que son la estructura del texto, el desarrollo y la conclusión. Como la tecnología otorga una retroalimentación casi al instante, que demora en promedio entre dos a cinco minutos, se ahorra entre un 30 a 40% del tiempo destinado a corregir.

–Pero volviendo a la pregunta, mientras presentaban la herramienta a los académicos, ¿no hubo sorpresa ante la gran cantidad de facilidades que entregaba esta tecnología? Porque el tiempo ahorrado que mencionas es importante.

Lo que pasa es que para un académico, de los viejos que me hicieron clases, la revisión no era problema.

Era parte de su rutina.

No tanto la rutina. Cuando hacías un trabajo de grado te entregaban una lista de lectura recomendada. A menos que un estudiante fuera muy juicioso, se limitaba a eso y quizás uno o dos libros más. De seguro, estos eran referenciados y el profesor se empleaba en buscarlos. Entonces, cuando antes se leía un trabajo, se tenían nociones de dónde venía la información. Pasa que hoy en día todo eso lo encuentras en un celular, ni siquiera necesitas del computador.  En mi época tenías que encenderlo, esperar la descarga y que sonara la conexión a internet. Ahora, buscas algo y es ridícula la cantidad de información que aparece. Ni el profesor, ni el estudiante ni nadie, pueden conocer todo eso. Por eso la herramienta le hacía falta.


Imagen interior cortesía Lonely Planet / Unsplash

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13/05/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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