Fernando Bas, director ejecutivo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA):

“Es momento de evaluar la innovación realizada en el país”

Consciente que cumplidos ya algunos años desde que el país viene asimilando la importancia de la innovación, la máxima autoridad de la FIA piensa que, a propósito que el próximo año fue declarado como el “Año de la innovación” por el Presidente Piñera, resulta oportuno revisar el camino trazado y analizar cuán efectivos han sido los esfuerzos en esta materia.

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Fernando Bas: "Pienso que llegó el momento de preguntarnos cómo nos ha ido y saber si hemos tenido impactos. Estamos a tiempo de conocer los números duros y saber qué hemos hecho bien, qué cosas mal y qué deberíamos cambiar".

Muy “empapado” del quehacer de la institución que dirige desde fines de febrero, Fernando Bas tiene muy definidas las prioridades de su gestión y sabe que no tiene mucho tiempo, pues las urgencias son claras y requieren de soluciones urgentes. Una de ellas y calificada cómo prioritaria, se relaciona con elevar el nivel educacional de la gente que trabaja en el agro, como punto de partida para una serie de mejoras en el sector. Acá, cuenta a Innovacion.cl su visión sobre el tema.

- ¿Es muy difícil fomentar la innovación en el sector agrario?
- Lo que hemos aprendido en estos dos años en el sector agrícola, es que se puede promover mucho la innovación, pero todavía con pocos resultados de innovaciones propiamente tales porque subsiste un natural temor en las personas cuando se le propone un proyecto de innovación. Aún se tiende a pensar que cualquier cosa relacionada con innovación va a ser imposible o demasiado complicado de desarrollar. Eso nos hace pensar que tenemos un público objetivo al que invitarlos a innovar no resulta fácil, porque no existe aún la necesaria apertura para entender del tema y todas sus potencialidades.

- Considerando lo anterior como un importante antecedente, ¿cuál va a ser la forma en que la FIA va a encarar la promoción de la innovación?
- Quisiera que mi gestión como director ejecutivo se basara en dos pilares fundamentales: el primero, relacionado con capacitar en emprendimientos innovadores, trabajo que se refiere a abrirle la mente a la gente sobre lo que es la innovación, lo que pasa por trasmitir lo que se entiendo por innovación. Para lograrlo, tenemos planificado desarrollar una serie de talleres de trabajo, lluvia de ideas creativas y juego de roles, metodologías que apuntan a cómo abordar y resolver los problemas que se presentan.

- ¿Darle herramientas a la gente?
- Efectivamente, pero hay mucho que hacer al respecto todavía antes de estimularlos a que hagan una innovación. Creo que hay una etapa previa de mostrar cómo se hace una innovación e identificar problemas concretos, cuellos de botella y encontrar formas creativas de poder abordarlos. Queremos aterrizar nuestro trabajo a la realidad, a lo que pasa todos los días en el campo. Los agricultores saben dónde les aprieta el zapato y cuáles son los problemas que le aquejan a diario. Para ellos, buscaremos soluciones simples y baratas, de manera que los procesos productivos sean más eficientes y al negocio le vaya mejor.

- ¿Con qué se han encontrado en el camino en está área de trabajo?
- Con cierto temor en la gente de pensar que las innovaciones son pensadas para hacer grandes cosas o para cambiar el mundo y no es así, porque tienen como norte generar pequeños cambios en los procesos productivos para ser más competitivo. Y eso se logra ganando más dinero, bajando los costos y aumentando los ingresos porque puede vender más. Se trata de ser más eficiente en los procesos porque, a la larga, eso hace que el pequeño o mediano agricultor genere más recursos, pueda proveer mayor cantidad de empleos y ser más competitivo en su entorno local, Chile o el mundo.

- ¿Y cree que está internalizada esa idea entre la gente del agro?
- En eso estamos trabajando. Nuestro rol es de fomentar la competitividad, pero llevado a los casos concretos, ayudando a la gente a reducir sus costos y resolviéndole problemas cotidianos. Por eso, apuntamos a realidades micro porque la única forma que se cambie la manera de hacer algo, es cuando se puede identificar qué partes del proceso son defectuosas y buscar soluciones alternativas. En este contexto, vamos a desplegar un contingente grande de personas realizando talleres, buscando ideas innovadoras para resolver problemas cotidianos de la gente de la tierra, considerando que trabajamos con gente tradicional, que le tiene miedo a la innovación. A ellos les queremos decir que innovación es hacer de mejor manera el proceso que lleva haciendo hace tiempo. Nada más.

- ¿Y cuál es el segundo gran pilar del trabajo de la FIA?
- El otro gran foco se relaciona con las ideas en qué innovar o por dónde cambiar, porque sería irreal pensar que todas las ideas van a salir de nosotros, si en el exterior hay ejemplos muy exitosos. Por eso, nos hemos puesto como meta salir a conocer otras experiencias que se dan el mundo y traer a los expertos que han estado detrás de esos trabajos y conocer sus modos de trabajar, de tal manera de adaptarlos a las diversas realidades que tenemos en el país. Queremos traer a estos expertos, pero no a dar charlas ni a decir qué es lo que hay que hacer, sino a que vean en terreno cuáles son los principales problemas que se presentan y que las soluciones vayan saliendo de esa interacción. Ya se ha hecho contactos con expertos de Israel, a quienes, antes que vengan a Chile, se les envió la información de qué es lo que se ha hecho en Chile, con los problemas ya identificados, de manera que cuando estén en el país, los grupos nacionales y extranjeros tendrán avanzado el camino para ir solucionando problemas, mediante trabajos específicos.

Año de la Innovación

- El próximo año, ha sido señalado como el de “la innovación”. ¿Cómo se prepara el organismo para el año 2013?
- La mejor manera de enfrentar el año es conseguir mayor cantidad de recursos para financiar más proyectos innovadores. Pero eso no basta; es importante analizar los impactos que han tenido los proyectos de innovación que se han hecho en el sector, qué cambios se han logrado y qué potencialidades tienen. Creo que hemos llevamos una buena cantidad de años en que el país compró el concepto de la innovación como uno de los pilares para alcanzar el desarrollo, lo que está muy bien, pero también pienso que llegó el momento de preguntarnos cómo nos ha ido y saber si hemos tenido impactos. Estamos a tiempo de conocer los números duros y saber qué hemos hecho bien, qué cosas mal y qué deberíamos cambiar.

- ¿Cómo analiza la relación entre el mundo académico investigador, encargado de proporcionar aportes en innovación y el sector productivo, que se supone recibe dichos trabajos?
- Hay una clara falta de comunicación entre ambos mundos. Y también una gran desconfianza. Si uno le propone a un agricultor que trabaje con gente del mundo académico, de inmediato aparecen dudas en torno a que éste es un teórico que no le va a resolver sus problemas porque están pensando en otras cosas, pero no en los problemas diarios que los afectan. Una realidad que hace un divorcio entre lo que necesita el sector productivo y lo que entrega el mundo investigador. Sin embargo, advierto algunos avances para acercarse entre ambos sectores en el último tiempo. Pero algo muy importante de considerar sobre la materia es que debemos enfrentar evidentes problemas de incentivos en el sector académico, pues lo que le piden que haga es publicar. Los premian por los papers publicados, lo que puede no guardar relación con las necesidades del sector productivo. La FIA había financiado muchos proyectos de universidades y centros de investigación, cuyos resultados son infinita cantidad de informes y papeles que están guardados. Faltó la parte aplicada de dichos estudios. Cómo convertir esos trabajos en buenos negocios.

- Asumiendo que la educación es clave en todos los ámbitos productivos, ¿por qué es particularmente importante en el agro y constituye una preocupación especial para la FIA?
- Si aspiramos a desarrollar modelos de gestión similares a países que constituyen un espejo para nosotros, como Nueva Zelandia, Israel, Irlanda y otros, debemos acercarnos a los estándares que tienen ellos. El nivel educacional de sus trabajadores es muy superior al que hay acá. Por eso es tan importante capacitar a nuestros trabajadores. Además, hay que considerar que hay una diferencia abismal entre el nivel educacional de los trabajadores rurales y el resto del país. La gente del campo se está quedando muy atrás en todo sentido. Los trabajadores agrícolas son los que presentan mayores índices de analfabetismo, menos años de escolaridad y menor presencia formal en el colegio. Eso lleva a tener a los menos capacitados, con menor especialización, y también los peor pagados. Entonces, se produce una gran complicación que si uno pretende aplicar modelos exitosos de otros países. Por eso, estamos preocupados y, a través de herramientas como el Sence para el sector agrícola, queremos mejorar los indicadores educativos de nuestros trabajadores.
Estuve en NZ. Tienen un modelo muy bueno para identificar los modelos de gestión en agricultura y agroindustria. La diferencia es que tienen un modelo productivo muy distinto al nuestro; más familiares, con menos mano de obra, y más tecnología. Igual que con Irlanda, que aplican tecnología muy superior a la nuestra, por lo tanto no podemos replicar de manera mecánica sus modelos de gestión. Hay cosas que se pueden tomar.

- ¿Qué riesgos avizora frente a esta situación?
- Lo preocupante es que la mano de obra es lo que hace moverse al sector. Hay un déficit de mano de obra. La gente se está yendo a la ciudad porque sienten que en éstas tienen más oportunidades. Ahí hay otro gran desafío: hacer del sector agrícola algo atractivo para que la gente prefiera quedarse y no migrar a la gran ciudad. Lo que significa mejorarles la calidad de vida en el campo a los trabajadores agrícolas. Generar incentivos y que sientan que el lugar de donde son les da las oportunidades que buscan. Donde están las raíces. Estamos perdiendo gente, por condiciones de trabajo muy difíciles, a veces. A iguales salarios, la gente está prefiriendo emigrar. Lo que más valoran son las condiciones de trabajo.

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