Dido: el kit educativo que explica a los niños cómo inyectarse insulina

30/01/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Con una estructura armable y un diseño de perro para generar cercanía, este proyecto busca que inyectarse insulina sea algo común desde pequeños. Conversamos con Macarena Zapata, su creadora, quien aseguró que “lo más importante es que el niño busque su independencia y forme el hábito desde edades tempranas. Si así lo hace, al igual que cuando comienza a lavarse los dientes, crecerá y lo tendrá incorporado en su día a día”.

Hace una pausa, un leve suspiro como para acordarse de ellas. En esta ya menos calurosa tarde de enero admite que no hubo nada más grato que las sonrisas de los niños. “Si todo anda bien, ojalá también podamos ayudar a los más grandes. Como uno de 18 años que aún no sepa o tenga problemas para pincharse”, dice la creadora de Dido, Macarena Zapata.

Este es un kit educativo para menores insulinodependientes de entre cuatro a ocho años. Es un armable dinámico, con una matriz de rotación que tiene la figura de un perro con distintas personalidades para que el niño con Diabetes tipo 1 practique de manera didáctica este proceso que lo acompañará toda su vida.

“A los de menor edad les cuesta pincharse por su cuenta y cuando lo logran casi siempre es en el mismo lugar. A la larga esto generaría una lipodistrofia, que es como una pelota que va creciendo cada vez más y es un daño progresivo que provocará que no llegue la insulina a la sangre”, explica.

Dido fue presentado como su proyecto de tesis en la carrera de Diseño mención Gráfica en la Universidad del Desarrollo. Tras este proceso lo postuló a Incuba, instancia de dicha casa de estudios que busca entregar oportunidades a sus estudiantes para que desarrollen y potencien un proyecto emprendedor. Este fue un gran acercamiento, dice Zapata, para obtener un posterior Capital Semilla de Corfo que la tiene proyectando la primera venta para noviembre de este año.

Con un equipo médico y comercial detrás explica que esta iniciativa, desde la prevención, busca instruir al niño para no cometer errores en el futuro.

“Parte del kit tiene una inducción en conjunto con una enfermera, donde existe un storytelling de cada Dido, porque son cuatro. Está el cocinero, que atañe a la alimentación necesaria para alguien con diabetes, como también el deportista que narra la práctica de deportes, los que deben seguir ciertas normas debido a su condición. También tenemos uno explorador y otro viajero, que van por los lados intelectuales y de gustos personales de cada uno”.

Sus cuatro aristas, admite, se pensaron para identificar a los menores dentro de su condición. Por lo mismo cada Dido trabaja con colores “más generales. No quisimos separar entre hombres y mujeres, por lo que tenemos naranjo, azul, celeste y verde. No hay distinción de género porque quisimos lo más inclusivo posible”.

“La idea es generar un lazo entre el niño y este perro que sería como su mascota, para practicar en él antes de que lo haga con su propio cuerpo. Esto le genera confianza y también a sus padres, los que antes enseñaban en una naranja, un peluche o lo que se tuviera a mano”.

 

–¿Cómo fueron las primeras pruebas y reacciones de los niños?

Nuestro primer piloto fue con organizaciones sin fines de lucro que apoyan a niños con diabetes, donde validamos colores y tamaños. Hace como un mes tuvimos un plan piloto con la Clínica Alemana con niños de cuatro hasta algunos de 12 años que se integraron. Me di cuenta que el material va cambiando, que no es el definitivo hasta que llega la primera venta, pero nos sirvió mucho para validar y tener buena recepción de los padres y niños. Lo más grato para nosotros recibir ese feedback porque, al final, estamos cumpliendo una labor social.

–Porque vuelven interactiva esta etapa inicial, de reconocer esta enfermedad para toda la vida.

No me gusta tocar el tema pero hago la comparación. Un niño con una enfermedad terminal, lamentablemente muere. Tiene su “fecha límite”, por así decirlo y aunque suene fuerte. Si te cuidas la Diabetes tipo 1 puedes vivir hasta, por decirte una edad, los 90 años, pero es mucho más terrible. Hablo de pincharse cinco, seis veces al día si no tienes la bomba. Imagínate si vas al colegio, quieres hacer deportes u otras actividades. Todo lleva cuidado. Veo necesario abarcar esto desde otro punto de vista.

–¿Cuál?

Emprender no es fácil. A todos les cuesta, pasamos por el valle de la muerte y debemos seguir adelante, pero entré a estudiar diseño no para ejercer en una agencia, lo que no encuentro que esté mal. Lo hice para dejar huellas en la sociedad y para mí Dido es un aporte, que enseña algo relevante y que me motivó a seguir adelante.

–Además de hacerse parte de un proceso complicado para los padres.

Sí, el hecho de que sea una condición es mucho más fuerte para los padres porque se preguntan qué harán cuando su hijo crezca. Cuando quiera salir con sus amigos. El niño querrá independizarse y no podrá andar con un GPS. Esta es una buena manera de partir ese camino. 

–¿Faltan alternativas para educar sobre enfermedades?

Totalmente. Debe ser de conocimiento de la gente, porque muy poca gente sabe lo que es la Diabetes tipo 1. Todos conocemos la tipo 2, sabemos lo que es esta enfermedad, pero no lo que conlleva. Nuestra generación es una que se preocupa por lo que pasará en las próximas. Cosas importantes como sustentabilidad o prevención de enfermedades, generan un cambio.

–¿Cómo es la validación médica de Dido?

Aún estamos trabajando en certificaciones pero estamos viendo material hipoalergénico para todos los alérgicos. Por eso optamos por el Capital Semilla de Corfo ya que nos permitirá validar ciertas cosas en torno a la materialidad.

–¿Pero por qué es importante que los niños aprendan a utilizar Dido?

Porque lo más importante es que el niño busque su independencia y forme el hábito desde edades tempranas. Si así lo hace, al igual que cuando comienza a lavarse los dientes, crecerá y lo tendrá incorporado en su día a día. Habrá menos casos de lipodistrofia y menores crisis en los hospitales para quienes necesitan la bomba. Nuevas generaciones de este tipo llevarán a no tener este tipo de problemas.

–¿Esta metodología es replicable para mayores de ocho años? O adultos.  

Sí, también. Quienes tenían Diabetes tipo 2 pero llevaron un mal tratamiento deben empezar a pincharse en algún momento.

–¿En qué etapa se encuentran ahora? ¿Buscan inversores, financiamiento?

No nos cerramos a nada. Ahora estamos buscando partners y alianzas estratégicas, pero queremos inversionistas para más adelantes. Nuestro foco ahora es perfeccionar el prototipo, que esperamos tener en dos a tres meses más, para lanzarlos con todo. El Capital Semilla es un buen fondo para partir al ser de cofinanciamiento. Uno pone el 25% y como que sacrificas algo tuyo.

–Además que, por el hecho de ser de Corfo, tiene un aval público en la educación en este tipo de enfermedades.

Sí. Para mí lo más difícil de emprender es la fuerza de voluntad. Hay semanas en que todo anda bien y luego todo abajo. En ese minuto te preguntas si seguir o buscar una pega estable. He dado esa lucha en mi cabeza muchas veces pero quiero seguir y seguir hasta que salga a flote. Como te dije antes, no ha habido nada más gratificante que ver las sonrisas de quienes han utilizado Dido.


Imágenes cortesía de Dido.

TAGS: Capital Semilla Corfo / Diabetes tipo 1 / Dido / Incuba UDD / Insulinodependientes / Kit Educativo / niños

30/01/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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