Bárbara Silva: “El gran valor del sector empresarial es contribuir con los agentes de cambio, y eso te lo brinda acceder al conocimiento, tener buena educación y también, la posibilidad de viajar”

27/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

El 2 y 3 de octubre se realizará la tercera versión del Singularity U Summit en nuestro país, jornadas donde expertos internacionales expondrán sobre Inteligencia Artificial, robótica, digitalización y nanotecnología, entre otros temas relacionados con las nuevas tecnologías. Conversamos con Bárbara Silva, Directora Ejecutiva de Singularity University Chile, una mujer disruptiva que tiene su propia consultora de innovación y transformación cultural, como también una academia de innovación que promueve el talento digital femenino en Chile. A continuación, sus palabras sobre la instancia de la próxima semana en el Centro Cultural Corpartes, como también su análisis del actual contexto de la innovación en nuestro país.

Es natural que nuestra primera aproximación a las cosas sea en el hogar, el espacio que cobija nuestras primeras manifestaciones de inocencia e interés por lo que nos rodea. Sin embargo, su caso fue aún más especial.  Primero por su madre, que como profesora también supo despertar su curiosidad desde pequeña. Luego estuvo su papá, un emprendedor y fanático por la tecnología que la aproximó a los computadores cuando casi nadie tenía uno. Hablamos de los 80, incluso principios de los 90, cuando ella aún no pensaba estudiar psicología, tampoco dedicarse al rubro de la innovación y muchos menos, estar con los últimos preparativos de la tercera versión del Singularity U Summit en nuestro país.

Bárbara Silva es la Directora Ejecutiva de Singularity University Chile, la única sede que esta institución educacional de Silicon Valley tiene en Latinoamérica. Un camino que inició en 2010, cuando se encontraba cursando un Máster en Innovación y era parte de la baja cifra de las mujeres del curso, solamente tres de los 50 estudiantes. Además de pertenecer a las ciencias sociales y sentirse rara entre tanta gente tech, lo que más le llamó la atención fue que nadie daba la discusión sobre incorporar más mujeres al rubro de la tecnología. Ese mismo año, pudo cursar el “Global Startup Program”, el programa más largo de estudios que tiene Singularity University en Estados Unidos, donde pudo afianzar una idea que luego implementó en su vuelta a Chile.

“Allá sí había mujeres desarrollando aplicaciones y empresas de base tecnológica, pero igual eran pocas. Eso hizo que muchas veces las discusiones por financiamiento fuesen complejas, además de situaciones de acoso sexual que recibían las startups lideradas por mujeres por parte de los inversores. Comencé a ver una serie de situaciones que me hicieron pensar en lo relevante que era generar un movimiento en Chile y Latinoamérica, por lo que gesté Her Global Impact”.

Silva se refiere a su academia de innovación que integra el talento femenino en la era digital, el que no es su único proyecto. También desarrolló BeSTinnovation, una aceleradora de innovación corporativa que entrega consultorías y programas de transformación cultural y digital. Ambas instituciones siguen una lógica que ella vio en Singularity y que hoy es una máxima de todo tipo de educación: el aprender haciendo.

“Nunca había armado un robot en mi vida y allá tuve una clase donde aprendí. Tenía temor, aun sabiendo que no me pasaría nada, porque si una persona con cierta formación académica se expone a situaciones distintas a las que vivió, genera rechazo y resistencia. En otra oportunidad, me tocó aprender a manejar un simulador de vuelo de la NASA —que cobija a la casa de estudios en su Centro de Investigación Ames— con un astronauta de copiloto. Luego, unos médicos nos enseñaron a hacer saturaciones y cirugías”, recuerda, hablando sobre una lista que podría seguir y seguir.

Esa transformación de la mentalidad y de la cultura, además de las nuevas estructuras de la era digital, tecnologías exponenciales y disrupción de los modelos de negocios del siglo XX, son los temas que se abordarán en la tercera versión de Singularity U Summit Chile, que se llevará a cabo el 2 y 3 de octubre en el Centro Cultural CorpArtes.

Los asistentes a esta cumbre podrán conocer los últimos avances sobre Inteligencia Artificial, robótica, redes, sistemas computacionales, fabricación digital, nanotecnología, medicina, neurociencia, biotecnología y bioinformática. Además, durante ambos días se realizará un “Digital Lab”, donde distintas empresas generarán experiencias interactivas con la tecnología.

“Vendrán 15 expertos en innovación para comentarnos cómo Blockchain está cambiando la industria de los servicios, seguros, banca, corredoras de bolsa y fondos de inversiones. También, cómo la activación de los datos es un activo poderoso para predecir y poder anticiparse a las necesidades de los clientes, lo que sirve para empresas de consumo y retail. Viene alguien de Amazon Web Services, también otra persona que nos hablará de cómo realizar transformaciones con las distintas generaciones que hoy administran empresas heredadas o familiares. Un abanico muy grande sobre lo que significa innovar hoy en día”.

 ¿Cuál es la mirada que tiene Singularity University de nuestro país?

 Ven a Chile con mucho potencial de desarrollo, con instituciones muy serias y de alto nivel de transparencia. Nuestros índices de radiación en energía solar son un gran tema para ellos, al generar un polo de soluciones innovadoras para el mundo, además de que tenemos el potencial de generar un tercio de la energía que requiere el planeta. La primera vez que traje a la gente de Singularity University para acá, hicimos reuniones con el Laboratorio de Gobierno, con Startup Chile, iF, además de una visita al Observatorio ALMA. Otra cosa que les llamó la atención fue el rol del Estado en todas estas iniciativas, como también la necesidad de que se sume el sector privado a todo esto.

 Pese a que cada vez se masifica más la discusión sobre la innovación en modelos e industrias tradicionales, ¿crees que es un debate que se da a nivel país?

 No, la verdad es que quienes conocen del tema son un grupo chico, que nosotros buscamos ampliar. Sin ir más lejos, acabo de llegar de una notaría y te juro que era para fotografiar el proceso. Todo manual, todo a lápiz y papel, cuando podría ser un flujo automatizado, trazado por Blockchain, donde con un clic puedas obtener documentación a partir de un software que gestione contratos y haga firma electrónica. Yo pasé una hora esperando un documento que debía mandar a una empresa, donde claramente hay dos análisis que hacer.

 ¿Cuáles?

 Uno es sobre el modelo y el diseño de este tipo de servicios, mientras que el otro es la resistencia al cambio. Continuando con el ejemplo de la notaría, me puse a observar a las personas que trabajaban ahí y una joven era una “máquina” frente al computador, mientras que otra mujer, que de seguro rondaba entre los 50 a 60 años, era más pausada. Eso me llevó a pensar que las personas que próximamente estarán obsoletas serán aquellas que no han gestionado su autoaprendizaje. Que no tienen iniciativa ni tampoco la flexibilidad como para aprender, además de que se quedan pasivas ante una juventud que, de alguna u otra manera, tiene mayor agilidad para adquirir conocimientos computacionales.

Considerando que el alcance que hoy tenemos a distintos dispositivos es mucho mayor.

Sí, sobre todo cuando hablamos de los móviles. Si vemos la data de todos los teléfonos celulares que hay en Chile, son casi dos por persona. Todos tenemos acceso a la información, pero el desafío está en cómo se usa y enseña la oportunidad. Hoy el conocimiento es democrático, porque puedes preguntar por la situación de las tecnologías en nuestro país, por ejemplo, y saber cómo impactará el 5G en los próximos años.

¿Pero es masivo ese conocimiento democrático?

Lo que pasa es que ni siquiera hay un debate que se lleve a las masas. Hoy queda en una cúpula intelectual y creo relevante bajarlo al resto de la población. Hace dos semanas desarrollamos el programa Inspiradoras en Valparaíso, cuya hipótesis era que las jóvenes sí están interesadas en construir su futuro. Me planteé que debíamos crear muchos diamantes en bruto, por lo que ideamos una convocatoria online donde buscamos niñas, de entre 14 y 18 años, de colegios públicos y subvencionados de la región. Como hubo paros y tomas durante este año, llegamos a esa audiencia vía algoritmos, con lo que ubicamos el corazón para reconocer el driver de la experiencia. Así fue como desarrollamos una beca de un día completo, donde ellas vieron distintos modelos de roles en la tecnología, la innovación y las artes. Con esto podían llevar sus ideas a la acción y desarrollar prototipos de base tecnológica.

Tomando ese punto, el de la motivación por este tipo de temas, ¿crees que lo fomentan instituciones privadas como la tuya más que el Estado?

 Debe ser un compromiso de todos.

Lo pregunto porque veo más activo al sector privado en este tipo de actividades de alto impacto.

 Sí, creo que el Estado debería ser un actor más relevante en el diseño de políticas públicas, que creen una carretera donde se facilite el acceso para estos temas. Debemos encontrar formas distintas, creativas e innovadoras, que generen una experiencia transformadora para llegar al corazón de los jóvenes y motivarlos. En el fondo, el sector público administra fondos que ayuda a organizaciones como nosotros para que sigamos replicando iniciativas como Singularity University Summit o Inspiradoras. Porque todo el trabajo es por nuestra iniciativa, como levantar un fondo Corfo, hacer alianzas con universidades, con ministerios, con gobernaciones, etc. Algo parecido me pasa con Singularity, ya que todo el mundo piensa que tenemos mucha plata y no. Yo debo hacer las alianzas, levantar el financiamiento y llenarlo de gente para que esto funcione.

En una publicación de Diario Sustentable aseguraste que el «principal enemigo de la innovación es la miopía de los tomadores de decisiones y el sentimiento de éxito». ¿A quién te refieres? ¿Al Estado? ¿A los privados? 

 A ambos, el Estado y el sector empresarial. Refiriéndome a este último, es muy chico. No así las pequeñas y medianas empresas en proceso de desarrollo, porque están en lo urgente, en el flujo de caja, en parar la olla para seguir funcionando y es así como se han convertido en los que más generan empleo en Chile, pero no necesariamente influyendo en el PIB del país. Es por eso que, a nivel de empresas grandes, es un desafío para sus líderes conservar la humildad y el pensamiento crítico para desarrollar innovación.

¿En qué sentido?

En que no necesariamente deben saberlo todo. Es impresionante cómo algunas empresas enormes han sido reemplazadas por organizaciones mucho más jóvenes, pequeñas y con menor infraestructura. Hoy existe una dinámica donde los años de experiencia no necesariamente garantizan el éxito. No porque tengas acumulación de edificios y propiedades, tu negocio será próspero. Imagínate cuántas sucursales de bancos, supermercados y farmacias han cerrado en el último año. Antes la discusión era que si había un banco A, el B debía estar al lado para generar una ilusión óptica y ver dónde se inclina el cliente. Hoy eso resulta una discusión antigua porque todo pasó a otro nivel, donde hablamos de banca virtual, donde no necesariamente hay que ir a un lugar físico para generar una transacción. O te encuentras con el modelo de la tienda online, como lo hace Cornershop, donde todos los actores del mercado están en la canasta y tomas la decisión con tu teléfono.

Entonces, ¿qué rol debería cumplir el empresariado en nuestro actual contexto de innovación?

El gran valor del sector empresarial es contribuir con los agentes de cambio del presente, y eso te lo brinda acceder al conocimiento, tener buena educación y también, la posibilidad de viajar y ver lo que está pasando fuera de Chile. Imagínate que alguien de Gorbea, por poner un ejemplo, es una persona muy distinta a otra de Las Condes. No necesariamente tendrá una visión gigante y ambiciosa sobre innovar porque el espacio donde se desenvuelve es tremendamente local. Puede ser Gorbea, pero también cualquier otro lugar del norte, centro o sur de Chile. Lo importante es cómo llevar a la gente, a la masa y en la simpleza de un lenguaje coloquial, todo esto que se está conversando a nivel de cúpula sobre innovación.

¿Cómo ejemplificarías ese punto?

Por ejemplo, con el tipo que tiene su negocio automotriz. Él sigue haciendo su trabajo pero un día se dio cuenta que dejaron de pedirle repuestos porque los autos cambiaron y ahora son solares. Como no tiene conocimiento para abordar esa nueva tecnología, y como nunca le plantearon la inquietud por actualizarse, su negocio murió porque no tuvo la oportunidad de reinventarse. Sin embargo, si Chile ideara una política pública donde se integraran más fácilmente este tipo de autos al parque automotriz, donde haya también un razonamiento con el transporte público y que eso se lleve a otras ciudades, ese mecánico tendrá la motivación de reinventarse y tener su centro de mecánica con todo lo necesario para atender a ese nivel de cliente. Sin embargo, si ni siquiera está en conocimiento de todos estos cambios…

Qué le vamos a pedir…

 Lo único que notará es que ya no tiene plata para comprar el pan. Así de simple. Hoy, la actualización de conocimientos y la educación continua deben ser accesibles para todos.


Imagen principal cortesía Franck V. / Unsplash

TAGS: Bárbara Silva / Chile / Cultural / digital / Innovación / Singularity University / Summit / Tecnología / Transformacion

27/09/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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