Alexis Berczely: “Es cierto que hoy requerimos menos gente para la construcción, pero la que queda debe estar más capacitada”

24/06/2019 / Autor: Marcelo Salazar

Fueron los primeros en Latinoamérica en traer este tipo de impresión 3D y la ejecución de una construcción robotizada, la que hace que solamente sean necesarias 11 personas en obra para los procesos de montaje. Baumax apela a una eficiencia y cumplimiento de plazos que distan de lo que sucede en la industria de la construcción. Conversamos con Alexis Berczely, Gerente Comercial de esta empresa, para conocer más de su tecnología y por qué, pese a lo que se piensa, la mano de obra seguirá siendo igualmente necesaria. Incluso pese a que el trabajo lo haga un robot.

“Nunca me olvidaré de la expresión que ocupó”, recuerda sentado en uno de los sillones del segundo piso de una cafetería en Vitacura. Se refiere a la primera reunión que tuvo con un potencial inversionista, quien habría sido directo en su respuesta. “¿Para qué? Si sigo ocupando a los mismos egipcios de siempre”, repite Alexis Berczely, socio fundador y Gerente Comercial de Baumax, guardando un segundo de silencio amable.

Esta es una empresa que ejecuta construcción robotizada y de impresión 3D en hormigón para la estructura de obras inmobiliarias. Su proceso, basado en automatización, les admite un transitar ajeno a errores y atrasos, ya que sus robots les permiten construir los elementos uno a uno, en la misma secuencia que luego serán montados. Esto les permitiría tener listas cuatro casas, de 140m2, en un día, además de un ahorro en mano de obra de hasta un 50%, según sus cifras.

“Hacemos más eficiente, en términos de tiempo, la ejecución en la industria de la construcción. Un tema nacional, incluso hasta mundial, es que los costos en la construcción siempre se van un poco más allá de lo esperado. Tiene que ver con variables de plazo, también por un montón de otras faenas en distinta índole, personas que tienes que coordinar. Otro tema no menor son los permisos. Baumax les hace sentido a las constructoras como una solución para tercerizar el problema, sacarse el dolor de cabeza que significa administrar un montón de gente mientras se hace con robots y un proceso industrializado”.

En la fábrica de Baumax, menciona mientras ya acaba su café, “tenemos cerca de 100 empleados. La idea es que vayan terminando lo que el robot inició, porque básicamente no hay toma de decisiones pero sí ejecución de tareas”.

–¿Cómo es la función de esos robots?

Es lo mismo que hizo Ford con su industria. Lo que inventó es que el auto recorre distintas estaciones con equipos de trabajo en cada una, automatizando mecánicamente su proceso. Aquí es lo mismo pero con lo fundamental de que el robot lee directamente planos en el computador y ejecuta. Imprime el molde de lo que se compuso: casa, edificio o lo que sea. La gracia es que en esta etapa no hay interpretación humana. No hay un viejo con una huincha midiendo, tomando decisiones y equivocándose, porque el error es humano.

–Antes de conocer este tipo de tecnologías, ¿pensabas que existía algo así en la industria de la construcción?

Sí, porque no es nuevo tampoco. Que en Chile no se haya innovado no significaba que no ocurriera en el mundo. La tecnología que trajimos lleva 45 años, pero no con estos niveles de automatización. Hay un montón de otros desarrollos, con otros materiales y resultados, que existen. La gracia de todo es que fuimos los primeros en Latinoamérica en traer este tipo de tecnología.

–Que una industria tradicional y básica como la construcción ya tenga innovación en sus procesos es como para reconfirmar que la tecnología necesariamente cambiará el mercado laboral en poco tiempo.

Sí, eso da para profundizar un montón. Nos podemos ir por otra rama y pensar en los call centers, pero sí, con estos procesos quedan fuera un montón de personas del trabajo.

–¿Qué dudas tienen tus clientes cuando les exhibes tus procesos y resultados?

Toda innovación conlleva dudas, de distinta índole. Técnicas, tácticas, hasta algunas por escepticismo, más de la guata. Al principio, lo primero que se pregunta es la parte sísmica. Básicamente lo que hacemos es construir un muro doble que se comporta exactamente igual al sistema tradicional, de manera que un calculista ve nuestra tecnología y no tiene dudas. Otro tema son los costos, de que calcen con los plazos de ejecución. Con un cliente nuevo generamos varias instancias para que entienda en qué parte entramos, cómo funcionamos, cuánto nos demoramos, etc. Han vuelto casi todos nuestros clientes, lo que es muy bueno porque están validando nuestra tecnología.

–La que quizás conocieron por primera vez.

Con este tipo de procesos uno constantemente va mejorando. A nivel de producción, planta, montaje, rendimiento y productividades. Últimamente, contamos con un personal de 180 personas, tanto en montaje, producción y ventas, con un KPI (medidor de desempeño) similar al de los europeos.

–¿Cuánta gente participa en el proceso? Pese a la presencia de la tecnología.

En este minuto estamos trabajando en un proyecto en Concepción con 11 personas montando un piso cada tres, cuatro días. En una obra tradicional puedes lograrlo en el mismo tiempo, pero necesitas al menos 50, incluso 100 personas.

–¿Y siempre es el mismo número?

Sí, once porque es edificio. Si es una casa, son cuatro.

–Un completo cambio de panorama, considerando que lo más llamativo de una construcción es la cantidad de gente.

Sí, es lo que más llama la atención de quienes van a la obra. Ven cosas montadas pero a nadie más.

–¿Cuánto demoran estos proceso? En promedio.

Es difícil de responder porque hay distintos tipos de clientes, nichos, segmentos. Casas como viviendas sociales de 50 metros, otras de alto estándar de 300, edificios, colegios, hospitales. Para tratar de resumirlo, una casa de 200 metros cuadrados nos toma un mes y medio de diseño en BIM. En producirla, un cuarto de día y en montarla, tres días.

¿Y en el caso de un edificio?

En este minuto nos encontramos montando 12 edificios en Concepción, por lo que el tiempo de diseño y producción ha sido mucho más largo. Me cuesta responder pero son cerca de 300 metros cuadrados al día, según nuestros cálculos.

–¿Cómo será la industria en un tiempo más si ya estamos trabajando con tecnología que reemplaza a la mano de obra, parte esencial de la construcción?

Va por varias aristas. La construcción, independiente de Baumax, está experimentando una era de hacer más eficientes sus procesos. Es cierto que hoy requerimos menos gente para la construcción, pero la que queda debe estar más capacitada. Eso abre otra posibilidad con algo muy importante, que es el acceso al estudio en Chile, que ha cambiado completamente desde hace 40 a 50 años. La clase social media es mayor, ha tenido más acceso a la información y en lo que tiene que ver con estudios y capacitaciones.

–¿La eficiencia que señalas es con respecto al trabajo de las constructoras?

Sí, además que vas a las obras y son completamente artesanales. El mundo ha entendido y está haciendo más compatible el trabajo de las personas con la tecnología. Si te llevo a un caso extremo, antes se enviaban cartas, las que se trasladaban en una carreta que iba al correo y después eso, al tren. Hoy existe el celular y los mensajes instantáneos. A nivel de la construcción pasa lo mismo, viene un desafío de las constructoras por cómo integrarse de forma sana a un proceso que hoy va más allá de construir. Tiene que ver con logística, planificación y entender que debes cambiar tu forma de trabajar. Veremos cómo llevan este proceso, si unas se adaptan antes o después, pero a la larga todas deben hacerlo y el que no lo haga quedará un paso más atrás competitivamente.

–Y volviendo a tu idea, ¿de qué depende que esa gente se capacite? Porque es común pensar que, casi con el solo hecho de llegar, la tecnología reemplazará a una parte del mercado laboral. Lo que no necesariamente tiene que ser así.

Mi teoría, puede que esté equivocado, es que todo dependerá a partir de la necesidad en que se inserte la tecnología. Me explico. Si de la noche a la mañana logras que el contestador de voz responda según tu tono de voz, tu grado de emocionalidad, es porque el proceso se hace más eficiente y porque antes las contestadoras de call center quedaban chatas a la sexta llamada. Si la innovación va a la par con la adaptación, estamos perfecto. El ejemplo de la carta y el celular es, en teoría, una máquina reemplazando mano de obra. Todo esto tiene que ver con que las ejecuciones se cumplan, por lo que se requerirán personas en puestos claves que de a poco se irán entrenando, capacitando y cumpliendo la tarea de industrializar la construcción.


Imagen cortesía Guilherme Cunha / Unsplash

TAGS: Alexis Berczely / automatización / Baumax / casas / Construcción Robotizada / Edificios / Impresion 3D / industria / inmobiliaria

24/06/2019 / Autor: Marcelo Salazar

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