La transformación digital ofrece una gran oportunidad para seguir creciendo como país. Se trata de un camino del que las regiones no pueden quedar fuera y se hace urgente y necesario que se les apoye para que también crezcan y puedan aportar más y mejor a la economía del país.

Para el empresario regional es más difícil acceder tanto a información como a soluciones que estén a la vanguardia en materia de digitalización, por lo que es deber de las instancias competentes, tanto a nivel público como privado, cambiar esa situación, acercando las mejores prácticas directamente a regiones como un beneficio concreto para sus negocios.

En ese plano, todos debemos acompañar y poder responder a las preguntas que toda empresa regional se hace. Entre ellas, cómo optimizar su gestión, si sus áreas están o no integradas, si existe un control real y seguimiento de los procesos de negocio; cómo ahorrar y ser más competitivas. Y, por supuesto, también tenemos que ofrecer las soluciones, herramientas y apoyos pertinentes para implementarlas en sus procesos de trabajo.

Asimismo, las regiones también requieren de una buena infraestructura de telecomunicaciones que les permita acceder a una conexión de internet de calidad en todas partes.

Si en cada rincón del país se puede contar con internet sin interrupciones, rápido y seguro, es mucho más fácil y posible que las empresas regionales estén al día y opten por soluciones de gestión en línea, flexibles, confiables y capaces de crecer en conjunto, a costos sumamente asequibles.

No es tan difícil entregar ese apoyo, es cuestión de voluntad.

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