Si bien siempre se les reconoce a las pequeñas y medianas empresas su rol como principal motor productivo del país, aún están al debe en materia de incorporación de nuevas tecnologías para optimizar su gestión y, por ende, su desempeño.

Evidentemente, la transformación digital es un tremendo desafío para el sector, pero no es algo imposible.

Según datos de la empresa de inteligencia de mercado y consultoría especializada IDC, de aquí al año 2020 el 35% de las grandes empresas en Chile va a contar con un liderazgo que le permitirá transformar su estructura de TI para hacer frente a una efectiva transformación digital.

La pregunta, entonces, es ¿qué pasa con las Pymes?

No es secreto para nadie que, en muchos casos, se ven limitadas en sus acciones por la falta de recursos o la burocracia que dificulta el acceso a fondos que pudieran permitir su modernización. Sin embargo, es un mito creer que las mejores prácticas de la industria TI no pueden llegar a este sector. Hoy, eso es posible.

Por montos mínimos, incluso, algunas a costo cero, el mercado TI actual ofrece diversas soluciones de clase mundial, 100% web, de fácil uso y escalables, especialmente diseñadas para responder a las necesidades de la Pyme y de quienes emprenden.

Actualmente la tecnología es tan accesible, que todas las Pymes pueden acceder a ella. Bajo esa óptica, la Pyme chilena si quiere sobrevivir, debiera hacer de las mejores prácticas de negocio un hábito, porque en la era de la transformación digital no se fracasa por falta de expertise, sino por mala gestión.

La Pyme debe comprender que la inversión en TI es una muy buena opción que tiene un retorno rápido y cuantificable.

Hoy en día –incluso- es posible por menos de la mitad de un sueldo mínimo mensual, automatizar completamente una empresa, incluyendo facturación electrónica, haciéndola así mucho más eficiente, productiva y competitiva.

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