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La innovación no necesariamente tiene que ser tecnológica. Depende de varios factores, entre ellos el tipo de problema que se quiere resolver, el perfil del usuario, los recursos disponibles y los tiempos involucrados.

Uno de los proyectos más exitosos que ha surgido últimamente del dLab -un programa de ultimo año de la UDD, donde alumnos de 5 carreras aprenden un proceso completo de innovación resolviendo problemas concretos- es Oliber, una órtesis médica de bajo costo y con un reducido desarrollo tecnológico, pero que genera un tremendo valor para el usuario (principalmente niños con piel de cristal).

Por otro lado, en India, el concepto de ‘Innovación Frugal’ es parte de su cultura, donde este proceso ha sido obligatoriamente desarrollado desde una óptica de pocos recursos y sin énfasis en la sofisticación tecnológica. Nesta, una fundación británica dedicada a promover la innovación, publicó un informe analizando las lecciones que se pueden extraer desde el sistema de salud de India, desde un punto de vista netamente de bajo costo.

Pero si se trata de aplicar tecnología a un proceso de innovación, es fundamental primero poder entender profundamente que puede aportar dicho desarrollo al invento o solución que se quiere desplegar. También se recomienda que el mismo equipo fundador sea, en parte, los que tengan la capacidad para realizar el desarrollo, para así poder iterar rápidamente el modelo y la tecnología.

Como mentor de startups, munchas veces me presentan proyectos para crear una nueva aplicación, pero muy pocas veces veo que los potenciales emprendedores conozcan las métricas mas relevantes que debería tener en cuenta para ir midiendo sus avances y preparando el camino para potenciales inversionistas.

Junto con esto, los desarrolladores tienen que crear un interfaz y procesos que van generando un UX (User Experience) que les diferencia de las otras aplicaciones (2MM. de aplicaciones que se encuentran actualmente en el Apple App Store y 3,8MM que están el Google Play Store). Además, una app tiene que competir contra los canales ‘análogos’ de compra, la tienda física, por ejemplo, donde los retailers del mundo también están tratando de mejorar la experiencia del usuario en todos los sentidos.

Un proceso clásico de innovación contempla etapas que comienzan con empatizar con el usuario para así generar “insights” y visualizar problemas y oportunidades. Después viene la etapa de investigar referentes a nivel local y global, para poder definir y pulir la oferta de valor y quizás sacar lecciones de innovaciones similares. Sigue una etapa de “ideación” donde se empieza a bajar a tierra el proyecto.

Mientras tanto, y durante todo este proceso descrito anteriormente, el innovador puede empezar a desarrollar prototipos de diferente factura, basado en las ideas que vayan emergiendo, y estos podrían, o no, incorporar tecnología. En ese sentido el proceso de innovación no necesariamente comienza desde la tecnología, si no que ésta se debería colocar al servicio de la idea que se quiere desarrollar y el problema que se quiere resolver.

Cornershop, la startup que fue recientemente vendida a Walmart, nació de un problema no resuelto que vieron los socios, al cual posteriormente se le aplicó tecnología. En este sentido Cornershop logró altos estándares de UX, comparables con las que habían visto en servicios de delivery desde supermercados similares en Estados Unidos y Europa.

Cornershop también supo cómo convencer a inversionistas de EE.UU., México y, eventualmente, a Walmart que su tecnología era de clase mundial, poniendo foco desde la calidad del código utilizado en la programación, hasta la integración “seamless” de la aplicación con los sistemas propios del supermercado (en ese sentido utilizaron a Chile y México como su laboratorio de pruebas).

Mas que nada, los emprendedores de CornerShop entendieron mejor que nadie, como poner la tecnología al servicio del problema y como combinar esto con innovaciones en los procesos humanos durante el proceso de comprar en línea de un supermercado. Daniel Undurraga, uno de esos fundadores ha dicho que uno de los objetivos desde un inicio era “devolverles tiempo a sus usuarios” y esto, gracias en parte a la tecnología, es lo que han logrado.

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