Chile es un gran país. Su estabilidad económica e institucional, sus recursos naturales, sus paisajes únicos, su gente y un gobierno con una fuerte visión pro innovación, ofrecen una oportunidad única. Sin embargo, nos estamos quedando a tras en un aspecto fundamental: carecemos de un número importante de emprendedores innovadores de alto potencial. O si están, necesitan apoyo para pensar en grande. Mientras no pensemos grande, no seremos tema para el mundo desarrollado, salvo por algunos recursos naturales y nuestros paisajes, y un país que se farreó la delantera que le llevaba a su región.

Tenemos el desafío de transformarnos en el polo de innovación de América Latina. Esto pasa, entre muchos otros factores, en atraer al talento abundante de nivel mundial. Si los emprendedores de alto potencial no son suficientes en Chile, entonces debemos salir a buscarlos fuera. Es así como nace Start-Up Chile. Si Pérez Rosales pudo hacer lo suyo en el siglo XIX y atraer a miles de europeos para colonizar el sur de Chile, cómo nosotros no vamos a poder hacer lo mismo en un mundo global.

Start-Up Chile es un programa que pretende seducir a quienes tienen las capacidades, las ideas y la perseverancia necesaria para implementar negocios de alto impacto. En una primera etapa iremos en búsqueda de 25 emprendedores que están ad portas de captar inversiones para sus proyectos y les ofreceremos US$40,000 para que dilaten esa decisión durante seis meses, con la única condición que ese periodo lo pasen en Chile.

Los primeros dos emprendedores ya tienen nombre y debieran llegar a Chile en las próximas semanas. Nicolas Meunier, ingeniero electrónico del Ecole Politecnique de Paris y MSc en ingeniería eléctrica de Stanford y el israelí Amit Aharom, ingeniero en computación de la Universidad de Tel Aviv y ex oficial de la unidad de inteligencia del ejército israelí, con un MBA también de la universidad de Stanford. Ellos, han creído en Chile y en este proyecto. Es posible que sus cercanos digan que están locos, que arriesgan mucho y les preguntarán dónde queda ese lugar. Pero sus ideas, empuje e iniciativa terminarán por demostrarles que no se equivocan al venir.

Start Up Chile es sólo el primero de varios programas que con el ministro Fontaine hemos estamos diseñando para que nuestro querido Chile, de una vez por todas, se “crea su cuento” y comience a pensar en grande.

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