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“Si Lehman Brothers hubiese sido Lehman Sisters no se habría dado la devastadora crisis financiera del 2008”. Esa fue una de las principales conclusiones de Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, tras la devastadora crisis que el mundo vivió tras reventarse la burbuja inmobiliaria.

Si Lehman Brothers hubiese sido Lehman Sisters, el banco habría estado liderado por mujeres, lo que no significa necesariamente que hubiese estado mejor liderado, pero claramente habría sido un liderazgo diferente.

¿Y en nuestro país?, ¿cuántas mujeres hay en espacios de poder en nuestra economía?. Nunca hemos tenido una presidenta del Banco Estado, tampoco del Banco Central. No hemos tenido una ministra de Hacienda y entre los líderes empresariales las mujeres tienen escasa presencia, salvo algunas excepciones, como Alejandra Mustakis en Asech. Los espacios femeninos en las organizaciones generalmente están restringidos para las áreas de comunicaciones y marketing.

En pleno 2018, cuando las mujeres han comenzado a apropiarse de la opinión pública y la discusión ha tendido a recriminar la escasez de oportunidades y las dificultades para crecer, es momento de reflexionar, mirar hacia adelante y poner fin a esta larga ausencia. Debemos hacerlo por nosotras y por las que vienen y debemos hacerlo juntas.

Tenemos frente a nosotros una oportunidad histórica que debemos ser capaces de abordar. Las mujeres somos la mitad de la humanidad. En esa mitad hay ideas brillantes, esfuerzos destacables y resiliencia. Hay países que ya comprendieron aquello. Según el World Economic Forum, a pesar de las dificultades que, en general, existen para el desarrollo empresarial de las mujeres, países como Rusia, Australia o Nueva Zelanda se han convertido en un referente del emprendimiento femenino.

Nueva Zelanda es, a ojos del World Economic Forum, el país que ofrece las mejores condiciones a las empresarias, ocupa el primer puesto en presencia de mujeres con formación universitaria y obtiene puntuaciones muy notables en lo relativo a la inclusión financiera de la mujer. En Rusia, en tanto, el 32,6% de las empresas rusas está en manos femeninas, mientras que en Australia, el 32,4% del empresariado está compuesto por mujeres.

Según datos de la misma entidad, Botsuana cuenta con un nutrido empresariado femenino, que representa el 34,6% de las empresas, mientras que en Uganda, a pesar de las dificultades que enfrenta el país, en los últimos años el crecimiento de los negocios dirigidos por mujeres ha sido del 236%, frente al 153% de los encabezados por varones.

Claramente, los países destacados por el World Economic Forum están viendo en los liderazgos femeninos una oportunidad para potenciar el desarrollo económico. Es decir, están buscando que haya más “sisters” en los bancos como Lehman, para que no sólo sean los “brothers”, los que tomen decisiones. Si revisamos el ránking Forbes, la mujer más encumbrada entre las principales fortunas es Alice Walton, aparece recién en el puesto 16 y es parte de la familia fundadora de Walmart.

En Chile tuvimos una Presidenta de la República (dos veces), la líder del gremio emprendedor es mujer, hay una consejera del Banco Central y una de nuestras futbolistas destaca en el tremendo Paris Saint Germain. Estamos avanzando, pero nos falta mucho.

Debemos valorar el aporte que las mujeres hacemos a la economía y el objetivo debe apuntar a un mayor equilibrio, más representación y diversidad en la toma de decisiones.

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