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Medio-alto es el nivel de maduración en el que puede situarse el ecosistema chileno de apoyo al emprendimiento.

Es una mirada que surge con más de ocho años trabajando por y para las startups, muchos de los cuales han transcurrido en Chrysalis, la incubadora de negocios de la Universidad Católica de Valparaíso.

Para clarificar mi análisis señalo que cuando hablo de ecosistemas, entiendo que se deben considerar seis dimensiones: Capital Humano, Política, Mercado, Cultura, Sector Privado y Soporte.

Los diferentes actores que forman parte de nuestro emprendimiento son muy importantes y están haciendo mucho por avanzar. Sabemos que queda mucho camino por recorrer y que contamos con un gran apoyo que está dando sus frutos.

Si bien aún no somos un ecosistema desarrollado, estamos creciendo (en Chrysalis por ejemplo, actualmente tenemos cien proyectos financiados). Sin embargo, aún hay un importante porcentaje de fracasos que se condicen con las tasas mundiales.

En el mediano plazo, estoy hablando en unos cinco años, considero que el desarrollo debiera ser verdaderamente importante. La inversión estatal está fomentando el emprendimiento y la cultura, generando actores expertos y capacitados para trabajar con todos los emprendimientos en todas las plataformas.

Por otro lado, la inversión está llegando, hay oportunidades en nuestro país que son importantes y la internacionalización está avanzando mucho, lo que nos permite generar una ventana que amplía nuestro pequeño mercado interno para globalizar nuestras ofertas y soluciones, compatibilizando con las necesidades existentes en otros mercados.

Soy muy optimista. Considero que será un ecosistema desarrollado, con ejemplos que van a permitir ser palanca para otros que quieran seguir ese camino.

Un ecosistema va creciendo en la medida que es capaz de fallar y lograr aprender de ello, para no cometer los mismos errores.

Vamos viendo:

  1. Capital Humano: Se relaciona directamente con la educación, es decir, cómo se enseña e inculca el emprendimiento. Lo cierto es que no contamos con grandes profesores en el tema. La mayoría, además, están concetrados en Santiago. Sí contamos con ejemplos y casos que fueron exitosos y nos brindaron material para poder mostrar, no como casos de estudio, pero sí para aprender de ellos.
  1. Política: Existe mucho aporte directo a los emprendedores y para la generación de un ecosistema. El sector gubernamental contribuye con financiamiento para los capitales semilla, capitales de escalamiento y capitales iniciales para la generación de prototipos. Pero también hay apoyo a instituciones como coworks, incubadoras o hubs, que permiten ir logrando así la conformación de esta cultura. Desde este punto de vista, el gobierno cuenta con dos organizaciones bien establecidas. Una de ellas es Corfo (Corporación de Fomento de la Producción) y Sercotec (Secretaria de Cooperación Técnica), que disponen un vasto número de herramientas para cada estado de desarrollo de un emprendimiento.
  1. Mercado: El mercado chileno tiene amplia apertura a los mercados globales, que se materializan en numerosos tratados de libre comercio. Esto nos permite, de alguna manera, ser un país de ‘primera estación’ para aquellos que quieran prototipar o que buscan la oportunidad de poder validar sus emprendimientos con una plataforma que brinda mayores posibilidades de internacionalización. Contamos con un Startup Chile, un programa validado internacionalmente, el cual importa emprendimientos, talentos y capital humano avanzado, lo que resulta muy provechoso para irse conectando con nuevos mercados.
  1. Cultura: Existe una cultura de emprendimiento en Chile que está creciendo. Ya está presente en la prensa, en las noticias se destacan emprendedores, es un tema país recurrente en la agenda nacional; pero desde el punto de vista de las Universidades, nos encontramos lejos de otros países, donde se incorpora la temática del emprendimiento como una materia transversal y obligatoria a todas las carreras.
  1. Sector privado: En este ámbito, existe un déficit importante. Desde los bancos, que no entienden la flexibilidad que deben de tener con los emprendedores; y también los Venture Capital o los inversionistas ángeles, quienes no tienen la capacidad para invertir con tanta frecuencia.
  1. Soporte: Creo que este punto es uno de los más avanzados. Existen muchas instituciones que son “pro-emprendimiento”, que apoyan desde distintos niveles de avances de un emprendimiento, como por ejemplo pre-incubadoras. Luego, cuando se concreta la idea, se encuentran los coworks, incubadoras de negocios y aceleradoras.

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