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El mayor desafío para la innovación en las formas de pago en América Latina está dado en impulsar la renovación en las áreas urbanas y rurales que aún están dominadas por pequeños comercios locales.

Durante el año 2016, un 50% de las ventas móviles se realizaron con teléfonos inteligentes, mientras que el comercio electrónico creció más rápidamente que las transacciones presenciales.

La adopción de opciones de pagos móviles y digitales seguirá aumentando a medida que la penetración llegue a más zonas geográficas y a más consumidores, particularmente entre los millennials.

En América Latina aún existen ecosistemas de pago que dependen en gran medida de pequeños comercios con infraestructura alámbrica. Pequeñas tiendas operadas por familias o comercios que operan en ubicaciones remotas dependen de las terminales alámbricas para asegurar la conectividad.

Sin embargo, la tecnología está disponible: el punto de venta móvil o mPOS, el código de respuesta rápida o QR y otros tipos de infraestructuras de aceptación que no requieren una terminal, son opciones atractivas.

Prácticamente todo teléfono se puede convertir en un punto de venta, lo cual brinda una oportunidad masiva para prestar servicio en toda la región a nichos que aún carecen de pleno acceso a los servicios financieros. El valor agregado que representa añadir un nuevo comercio en América Latina y el Caribe es muchas veces superior al valor de añadir a un nuevo tarjetahabiente.

Aunque la región es heterogénea en términos de los diferentes modelos operativos que existen debido a las regulaciones, estructuras de propiedad y capacidades de procesamiento, está surgiendo un sector de fintech fuerte. Pero no están recibiendo toda la atención que merecen.

En Visa estamos comenzando a interactuar muy activamente con este tipo de startups, asegurando asociaciones con jugadores establecidos y participando en la comunidad por medio de programas de mentoría y patrocinios.

Nuestro mayor interés es conectar las ideas provenientes del sector de fintech con la ejecución de los bancos. También esperamos convertirnos en un punto de referencia entre las agencias reguladoras, los bancos y el sector de fintech emergente.

Gracias al Centro de Innovación de Visa en Miami y al Estudio de Co-Creación en São Paulo generamos un espacio creativo y una metodología a las compañías que estén buscando abrir nuevas vías para el comercio y nuevas experiencias para el consumidor.

Hemos asistido en la integración de Bradesco y ShopFácil con plataformas Chatbot que facilitan las interacciones de comercio. Con Aeroméxico, la mayor línea aérea de México, combinamos la inteligencia artificial con el comercio conversacional en Facebook Messenger para ayudar a los viajeros a reservar espontáneamente su próximo viaje en una interfaz de usuario que no es de uso tradicional para las aerolíneas.

La participación en la economía digital por parte de América Latina es clave, ya que va a definir nuevos índices de desarrollo humano, posiblemente ejerciendo un efecto positivo en la participación de más y más personas en la economía formal, aliviando la pobreza, expandiendo el acceso a los servicios bancarios y permitiendo que el comercio alcance a las pequeñas y micro empresas.

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