El esperado anuncio del ministerio de Ciencia y Tecnología subraya lo positivo que es la existencia de un estamento público que se haga cargo de articular procesos de trabajo integrado junto a otras disciplinas.

Se trata de una instancia esperada desde hace mucho tiempo por especialistas en la materia y por un significativo grupo de profesionales que sabe que muchos de los procesos citados pueden estar detenidos por políticas ineficientes y poco integradoras de varias disciplinas.

Por ello resulta positivo, entonces, que exista un estamento público que potencie ciencias y tecnología de largo plazo y continuas.

Sin embargo, surge una clara decepción en distintos segmentos, especialmente académicos, por la no inclusión del concepto “innovación” en el nuevo organismo. Inicialmente, era un ministerio de Innovación, Ciencia y Tecnología, pero por algún motivo, la innovación quedó fuera de esta nueva estructura.

Sin información aclaratoria, se puede concluir que es un error no incluirla como un eje fundamental. Eso, cuando se sabe de la importancia que la innovación tiene como política pública desde hace años en Chile y cuando existe pleno acuerdo que la innovación es un eje fundamental para el crecimiento de las naciones.

Por ello, es válido preguntarse si la innovación es un asunto tan clave como la ciencia y la tecnología.

Lo cierto es que la innovación se alimenta del desarrollo de las ciencias básicas y exactas, lo que permite algo que se ha demostrado y que es pieza clave en el proceso de construcción de nuevas tecnologías: los profesionales que lideran el trabajo de ciencias no son los que promueven las innovaciones que llegan al mercado.

A veces pueden estar unidos, pero en la mayoría de los casos son perfiles distintos, con diferentes objetivos y capacidades; movilizados por distintas motivaciones y con una concepción distinta del mundo y la realidad.

Muchos hombres de ciencias no se relacionan de la mejor forma con los encargados de promover las innovaciones. En palabras sencillas, existe una desconexión entre estos dos ámbitos.

Con todo, cuando no se integra la innovación a este nuevo estamento se aumenta esa misma desconexión. Es más, si algunas reparticiones gubernamentales, especialmente de regiones, dedicadas a la innovación, no han sido consideradas, la articulación puede finalmente no ser todo lo eficiente y eficaz que se busca con este ministerio.

Por ahora, no queda más que esperar para conocer mayores informaciones y entender el proyecto de manera detallada, además de tener la esperanza de que la innovación no quede rezagada una vez más.

Sin comentarios Deja tu comentario