Mis Favoritos

Según la mitología, mas de 10.000 años antes de nuestra época, existió una civilización que habría alcanzado un alto nivel de desarrollo en lo intelectual, cultural, espiritual y técnico. Nos apasiona la idea de que realmente haya existido una isla donde la gente vivió en paz y felicidad debido al nivel de desarrollo alcanzado.

Se cuenta que esta isla fue azotada por una catástrofe natural y se sumergió en el océano, perdiéndose todo el conocimiento adquirido. Curiosamente, no han sido pocas las expediciones que han tratado de encontrar esta lugar mitológico, todas sin éxito. Cabe preguntarse, cuáles son las motivaciones profundas para encontrar la Atlántida.

Su existencia es leyenda, pero nuestro miedo a perder el conocimiento y desarrollo alcanzados es real. De ahí la necesidad de rescatar todo lo perdido y -más aún- entender cómo se llegó a esos niveles de desarrollo. Por lo demás, los humanos somos los únicos animales que entendemos ese concepto.

Si bien nos forman para entender que la sociedad en que vivimos hoy no será necesariamente igual en el futuro, por otra parte la historia enseña que el camino hacia el desarrollo no es evidente. Cuando miramos hacia atrás, se comprueba que existe mucho conocimiento y desarrollo social perdido. Ejemplos claros son la cultura maya e inca, entre otras.

En pocas palabras, el conocimiento puede crearse, pero también es posible extraviarlo. Y eso puede pasar en la sociedad, en las organizaciones o en las empresas.

Alrededor del año 1900 se encontró en el fondo del mar, en las costas de Grecia, lo que podría considerarse el primer computador. Era un mecanismo encontrado en la isla de Antikithira, entre la península del Peloponeso y Creta, con mas de 2000 años de antigüedad, bastante primitivo.

Desde el punto de vista tecnológico, nada impresionante, parece un reloj antiguo. Pero desde el punto de vista intelectual, uno de los instrumentos más hermosos que ha creado el hombre, pues fue el primer intento del ser humano por traspasar trabajo intelectual a una máquina.

Este extraordinario invento no puede ser clasificado, según nuestros estándares actuales, como un ejemplo de innovación. Probablemente, no tenía un uso práctico en las actividades propias de la época, como la navegación, el comercio o la agricultura. Tal vez su único uso posible haya sido en astronomía y educación.

Este ejemplo deja en claro que ni el descubrimiento más avanzado ni el invento más revolucionario son una garantía para generar innovación y desarrollo. La existencia de este “computador” nos podría hacer pensar que la antigua Grecia estaba en proceso de una revolución industrial, algo que -sabemos- nunca ocurrió.

Podríamos decir que les faltaron más inventos tecnológicos, pero la primera máquina a vapor fue creada ahí mismo unos 300 años AC. La máquina encontrada no realizaba ningún trabajo, sólo demostraba el principio de que es posible crear movimiento mecánico sin el uso de fuerza muscular. Sin duda, algo revolucionario que sólo pudo encontrar aplicación casi mil años después.

La historia nos enseña que los griegos desarrollaron también teorías de la división y especialización del trabajo, además de pensamientos sobre el funcionamiento de una amplia variedad de cosas e -incluso- teorías sobre el universo.

Lo más curioso es que ellos crearon el primer motor a vapor, el primer computador primitivo y la primera teoría de producción en masa; desarrollaron la arquitectura, la filosofía, la astronomía y muchas otras áreas del conocimiento. Sin embargo, nunca lograron una revolución tecnológica e industrial.

En los orígenes de la cultura griega, se viajaba en barcos a vela y carros tirados por caballos. Después de mas de mil años y, a pesar de muchos extraordinarios inventos y avances del conocimiento, los griegos seguían viajando en barcos a vela y carros tirados por caballos.

La historia de la cultura griega, maya, inca y otras, nos enseñan que para que exista innovación, desarrollo tecnológico y, a partir de ambos, avances económicos, deben existir las condiciones en la sociedad para poner en práctica el conocimiento, la tecnología y los inventos. Los griegos antiguos entendieron el principio de generar movimiento mecánico, pero nunca lo aplicaron.

¿Que faltó, entonces, en estas avanzadas civilizaciones? El conocimiento era desarrollado por la élite intelectual y se mantenía ahí, los inventos no eran creados en respuesta a las necesidades de la sociedad y -por lo tanto- no eran aplicados.

Además, no generaron la idea de que el conocimiento, la creatividad y la innovación pueden generar una intensa revolución tecnológica y un evidente desarrollo económico.

También podemos aprender mucho de la historia reciente, pues sólo en la ultima década no han sido pocas las organizaciones y empresas que han perdido el rol protagonico que alguna vez tuvieron.

¿Que les pasó? ¿En qué fallaron? Lo mas común fue la pérdida rápida de la capacidad de innovación. No fueron capaces de sistematizar el uso y la transferencia del conocimiento adquirido.

Otro problema común en las empresas es que durante los períodos de apogeo desarrollan una cultura “No inventado aquí”, es decir, dejan de estudiar lo que otras empresas están haciendo, dejan de buscar nuevo conocimiento y nuevas tecnologías fuera de la empresa, es decir, conceptos como “gestión del conocimiento”, “scouting de tecnología”, “gestión de tecnología”. En resumen, la innovacion abierta no es aplicada de manera correcta. O, simplemente, no aplicadas en lo absoluto.

Obviamente, hoy conocemos muchas organizaciones y empresas que siguen como líderes e -incluso- pioneras en su área, gracias a una visión y gestión innovadora. Y es que, por lo general la innovacion es parte del ADN de estas organizaciones y empresas. Tal como lo ha sido en la historia. Pero hay que saber aplicarla.

Sin comentarios Deja tu comentario