Enriquecer el lazo entre gobierno corporativo e innovación no sólo implica mejores cláusulas estatutarias que autoricen el uso de tecnologías o que directores y ejecutivos tengan facultades e incentivos necesarios para que la innovación sea una meta y no un obstáculo. Debe ir más allá.

Del ranking de las 50 empresas más innovadoras del mundo elaborado por el World’s Most Innovative Companies, once son digitales por definición y el resto ha debido incorporar este tipo de tecnología en sus programas de innovación.

Para contar con un gobierno corporativo que evite que los mecanismos diseñados, implementados y asentados en la empresa se conviertan -por un lado- en un obstáculo para innovar y -por otro- en métodos obsoletos por la irrupción de nuevas tecnologías, se requieren grandes cambios en términos de estrategia, operaciones, procesos operativos, el modelo de negocio y la relación con los clientes.

El primer cambio urgente es que quienes dirijan el negocio se vean envueltos en este proceso flexible y dinámico. La innovación digital no es una tarea fácil ni conocida por todos.

En Chile, la mayoría de las empresas no cuenta con un plan integral de transformación digital (Informe de Accenture, TechVision 2017), lo que evidencia que las empresas están dispuestas a innovar en ciertos aspectos de sus compañías, pero no de manera global.

Un ejemplo del celo a la innovación integral dice relación con la lentitud para incorporar nuevos métodos al funcionamiento de los órganos societarios, como ocurre con el manejo de la documentación confidencial, poderes limitados, estatutos poco flexibles, reuniones de directorio presenciales, ausencia de firma electrónica y, en general, con las comunicaciones societarias, a pesar de las ventajas que ofrece la digitalización.

Los nuevos gobiernos corporativos potencian una mejor gestión, agregándole valor a la compañía, a través de avances tecnológicos que hagan eficiente su tarea.

El cambio cultural en el que están inmersas las empresas supone también digitalizar la estructura de gobierno corporativo de cada una de ellas para que, de ahí en adelante, se abarque al resto de la compañía.

Después de todo, cada gobierno corporativo tiene como objetivo la maximización de los recursos y aumentar el valor de la empresa, alineando los intereses de los directivos y accionistas. Por lo tanto, la pregunta que deberían hacerse todos los gobiernos corporativos actuales es: ¿Están las empresas utilizando métodos que faciliten y maximicen el funcionamiento societario?

Los desafíos actuales para mejorar la gestión de los gobiernos corporativos implica vencer barreras culturales, capacitarse y fomentar la utilización de instrumentos que permitan una digitalización integral de cada sociedad.

En especial, la digitalización de los gobiernos corporativos mejora la forma en que los órganos de gobierno se relacionan, permitiendo una mayor eficiencia y transparencia en su gestión, agregándole valor a la compañía.

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