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Las discordancias respecto a crecimiento y desaceleración en el país son constantes. Una de ellas es el contraste que se produce entre las tasas de desempleo frente a las vacantes disponibles en el área de las Tecnologías de la Información, que alcanzan los 6 mil puestos no ocupados a nivel nacional.

Un estudio elaborado por Cisco sobre “Habilidades en Redes en América Latina” señala que en nuestra región la demanda de profesionales con habilidades TIC rebasará la oferta y harán falta 449.000 empleados de tiempo completo para el año 2019.

Una cifra irónica, tomando en cuenta que por otro lado la tasa de desempleo actualmente está al alza y muchos otros puestos de trabajo conocidos tradicionalmente están por desaparecer producto del desarrollo de la tecnología.

Cuando hablamos de la contrariedad que se produce entre la necesidad del rubro de las tecnologías de contar con el capital humano para satisfacer la disponibilidad de áreas de trabajo y las personas que buscan empleo, surge la idea de generar una respuesta a la falencia por la que atraviesa el mercado, el que indudablemente no se está haciendo cargo de los desafíos y oportunidades que tenemos como país.

Por una parte, estas cifras demuestran que hay una necesidad que fácilmente se podría satisfacer con personas que decidan capacitarse en competencias tecnológicas. De esta forma, estos trabajadores podrían ocupar parte de las posiciones disponibles.

Hoy necesitamos que todos los actores -desde universidades, asociaciones y gobierno- nos hagamos cargo de esta problemática que se acentuará año tras año en medida que las tecnologías avancen.

Y a pesar de que ya hay instituciones educacionales que se están haciendo cargo de esta problemática, promocionando las carreras tecnológicas, incentivando al alumnado de enseñanza media a acercarse al tema, demostrando las oportunidades que Chile tiene en la medida que desarrollemos una industria tecnológica de nivel mundial, el componente más importante, el Estado, nos parece que ha estado al margen.

Es necesario que las autoridades jueguen un rol proactivo, incentivando y logrando incrementar, mediante medidas, el ingreso de estudiantes a carreras técnicas y potenciando a técnicos profesionales TI, puesto que ya no es solo la industria la que demanda este tipo de profesionales, sino que es transversal: desde bancos, el retail, la minería y las pymes.

Hoy por hoy, son las propias personas quienes se hacen cargo de educar y potenciar sus habilidades en programación o de entender los conceptos básicos de programación. Sin embargo, son las autoridades de gobierno y las universidades las que deberían tomar como propio este desafío.

Como Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información, hacemos un llamado a la reflexión, para comprender la urgencia de que el Chile actual no cuenta con la estrategia adecuada para hacer frente a las necesidades que van surgiendo y no contamos con la cantidad y calidad de profesionales y técnicos adecuados para atender los nuevos desafíos que presenta el desarrollo de la industria TIC.

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19/12/2016 / Columnista: Marcelo RománGerente general de Acti.

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