La historia

Hace algunas semanas, durante el congreso de la Asociación Chilena Administradora de Fondos de Inversión (ACAFI) «Venture Capital y Private Equity», algunos emprendedores presentes (no más de cinco) compartimos con los VC chilenos que se reunieron a compartir un desayuno, ver algunas presentaciones de conocidos empresarios y conocer las experiencias de algunos casos de emprendimientos exitosos, de los que todos hemos escuchado en decenas de oportunidades.

Parece increíble que los emprendedores no fueron invitados a esta cita. Los cinco que asistimos fuimos afortunados de conseguir entradas. No tuvimos que esperar mucho para darnos cuenta de que los asistentes al congreso, en su mayoría banqueros a cargo de fondos de inversión, no tenían mucho conocimiento sobre emprendimiento.  

Esto no es sorpresa, ya que en su mayoría son destacados ejecutivos de larga trayectoria y no emprendedores. No es que no sepan de fondos de inversión o de la teoría detrás del financiamiento de emprendimientos, sólo que no tienen la suerte de haber compartido con emprendedores lo suficiente como para poder entender todas las variables que constituyen el valor de un emprendimiento.

Luego de finalizadas las presentaciones, en el cocktail de «networking», el grupo de los cinco nos acercamos a algunos para conversar sin mayor éxito. Lamentable, ya que estos ejecutivos son difíciles de ver en eventos de emprendimiento como “Demo Days”, Meetups y otros.

El trauma, riesgo y fracaso

El sector privado de Chile, probablemente aún traumatizado por la década del 70 y la crisis de los 80, es completamente adverso al riesgo. Les ha ido tan bien jugando a los commodities que se les olvidó como comenzaron sus grandes grupos económicos.  Si dan una mirada a la historia casi todos vienen de un emprendimiento: alguien en sus familias en algún momento sufrió, pasó dificultades y puso todo lo que tenía por un sueño, por una convicción.

En Chile el fracaso es vetado, totalmente inadmisible. Haciendo el mismo ejercicio de mirar hacia atrás, podremos observar que nos hemos equivocado cientos de veces. Desde el mundo político al privado somos lo que somos justamente porque nos equivocamos y aprendimos en el proceso. ¿Por qué entonces se castiga tanto el fracaso en Chile? ¿Por qué alguien que quiebra no puede volver al sistema bancario nunca más? Esto es especialmente relevante para las empresas jóvenes que luchan y se mueven en un ambiente extremadamente competitivo y adverso. 

El proceso

El capital de riesgo es una cadena que cuenta con varios eslabones, todos necesarios para que el flujo se mantenga y se consigan los resultados que todos esperamos.

Los primeros eslabones son aquellos proyectos en etapa semilla que son los más riesgosos.  Le siguen los proyectos financiados por capitales ángeles y finalmente los pocos que llegan a un VC.  Si queremos desarrollar un mercado de capitales de riesgo, debemos apuntar primero al inicio de la cadena, que es donde todo nace.  

La ventaja de esta etapa es que se puede invertir en cientos de proyectos. Sí, CIENTOS con pocos recursos. «Y combinator», el benchmark mundial para los llamados «seed funds incubators» ubicado en San Francisco, financia 60 proyectos por trimestre invirtiendo en promedio US$18.000 en cada uno. Es decir, una inversión anual de poco más de US$ 4.300.000 por un total de 240 proyectos.

Con la infraestructura existente en Chile este tipo de procesos se puede realizar. Start-Up Chile es un ejemplo de que dicha magnitud de llamado es factible, ahora queda sólo trabajar en el seguimiento y trabajo del día a día. No copiemos a Y combinator. Somos Chile, no Silicon Valley, pero si nos haría bien un poco de su visión y de su análisis estadístico básico. ¡¿Cómo uno sólo de los 240 no va a ser un hit?! En Chile, con mucho en contra, ya se conoce de casos de éxito con ventas de empresas en varios millones de dólares ¿Qué estamos esperando?

El llamado

Estamos cansados de escuchar de parte del Estado, de los empresarios, de los medios, del mundo académico, de todos lados, que las PYME generan el 70% del empleo en Chile.  También pareciera ser un acuerdo que la vía al desarrollo pasa justamente por el desarrollo de nuevas empresas que generen valor y compitan de manera global.

El llamado es a confiar en los emprendedores. Impulsar un mercado de capitales de riesgo enfocado en empresas en etapa semilla o “Early Stage”:

Ejecutivos de la banca comercial y privada, la invitación está hecha. Compartan más con los emprendedores, visítenlos en sus lugares de reunión, escúchenlos y compartan su tan necesario conocimiento con ellos.

Grandes empresarios y altos ejecutivos, este llamado esta dirigido especialmente a ustedes. Las cada vez más relevantes campañas de responsabilidad social empresarial (RSE) son fundamentales en este proceso. ¿Cuánto invierten en RSE al año? ¿Han calculado la rentabilidad social de esas inversiones?

Chile necesita superar las tremendas desigualdades que existen ¿Qué manera más clara hay para lograrlo que generar más empleo, dar oportunidades a esos miles que día a día luchan para lograr lo que sus antepasados o ustedes mismos lograron? Son sólo US$ 4.000.000 al año que tienen que juntar entre todos y darán inicio a un proceso que no tendrá vuelta atrás. Cambiarán el rumbo de Chile para siempre.

Emprendedores, hagan más ruido. Compartan sus historias, busquen ayuda, toquen puertas. Es nuestra responsabilidad dar a conocer al mundo lo que estamos haciendo y cual es nuestro aporte.

Desarrollar el capital de riesgo en Chile es tarea de todos.

El Rol del Estado: 

El Estado no puede seguir siendo el principal actor en el financiamiento del emprendimiento en Chile. Éste debe enfocarse en dar beneficios al sector privado para que sea éste el que lidere el desarrollo de nuevas empresas.

Garantías estatales para créditos, capitales semillas, apalancamiento de fondos de inversión. Son innumerables los esfuerzos estatales por desarrollar el emprendimiento y el capital de riesgo en Chile. La pelota ahora está en cancha de los emprendedores y del sector privado.

Que la meta del Gobierno de los 10.000 emprendedores no sea un voladero de luces dependerá del compromiso y en especial del coraje de los que queremos que Chile sea un país de oportunidades, de crecimiento, de talla mundial ¿Qué estamos esperando?

Sin comentarios Deja tu comentario