El buen uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) marcan un camino para potenciar la productividad en Chile.

El informe “Variables para un Comercio Sostenido (VSG)”, de la consultora internacional KPMG, señala que Chile debe mejorar el capital humano y la infraestructura, especialmente lo relacionado a educación, medios de transporte, tecnología y servicios.

Dicho informe muestra que la productividad de Chile cae del puesto 31 el año 2015 al 34 en 2016. Y observando las razones queda claro que las TIC son clave para la solución.

Ello porque de aplicarlas correctamente depende gran medida la posibilidad de tener, tanto a nivel público como privado, procesos que permitan transparencia, inmediatez, flexibilidad, ahorro de costos y, en definitiva, una mejor gestión.

Hoy existe una infinidad de tecnologías que no sólo pueden mejorar la calidad de vida de las personas, sino también optimizar la productividad de manera transversal, en diversas industrias, áreas y negocios; tecnologías como la realidad virtual, la inteligencia artificial y -sobre todo- el gran potencial que aún tiene internet como motor de conectividad.

Por lo tanto, para enfrentar de manera exitosa el desafío de la productividad es indispensable poner las TIC como eje central para la toma de decisiones.

En ese sentido, el Estado debiera dar el ejemplo. Aunque hay que reconocer que en ciertas dependencias lo ha hecho, todavía puede más.

Por su parte, las mayoría de las grandes empresas van a la vanguardia en esa materia; y las Pymes tratan de seguirlas, pero solas no pueden.

El reto –entonces- se centra en cómo se aprovecha esa enorme oportunidad que representan las TIC para crecer, avanzar, innovar y –al fin- mejorar la productividad.

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