Desde hace dos años me toca dirigir una organización de más de 50 integrantes en la que hemos llegado a conformar un equipo de trabajo en el que 2/3 son mujeres; y a pesar de que en esta esfera mi responsabilidad y acción -o «aporte», más bien- está en el mundo de la economía, de la empresa, de la productividad, de la innovación e I+D, vivir mi vida rodeado de mujeres y llevar con ellas éstos y otros proyectos adelante, ha sido una empresa que ha definido todo sobre cómo veo el mundo.

Todo lo que hemos aprendido y llevamos como habitus empieza en nuestros hogares y relaciones familiares, nuestras escuelas, vida de barrio, vía pública y laboral. Nuestras experiencias y cómo las abordamos definieron y definen qué personas somos en la vida y en la vida colectiva. En este caso, qué tipo de hombres somos y quiénes somos para ellas.

Se trata de un desafío sistémico, en el que como sociedad y cada uno de sus componentes e instituciones nos abocamos a hacernos cargo la manera en que nos acogemos y cómo compatibilizamos la convivencia entre todos sus integrantes.

¿#NoTeDaVergüenza? Es una campaña del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile (Ocac) que nos invita a los hombres a hacer un poco de mea culpa en este proceso y no descansar toda la responsabilidad reivindicatoria y de lucha en las mujeres.

¿No te da vergüenza nuestra negligencia diaria? ¿No te da vergüenza el trato y la violencia que avalamos todos los días? (incluso entre ellas mismas) ¿No te da vergüenza lo que le enseñamos y lo que no enseñamos a nuestros hij@s? ¿No te da vergüenza como tratamos a las mujeres que trabajan con nosotros? (mira a tu alrededor).

Démonos cuenta de lo que hemos heredado, recibido y recibimos como sociedad todos los días de ellas; y qué hemos heredado de la historia, la costumbre y la tradición que nos llevan a actuar «consuetudinariamente», para luego decidir qué queremos ser. Y, en especial, qué queremos que nuestros hij@s sean.

Según las cifras del ministerio de Desarrollo Social (Casen 2015), las mujeres en el mercado laboral se concentran tradicionalmente más en oficios técnicos profesionales, en empleos de oficina y del comercio, enseñanza, servicio doméstico, servicios sociales y de salud.

Las mujeres tienen menos cobertura en pensión de vejez que los hombres (la mitad) y se dedican a labores -no remuneradas, por cierto- de cuidado o quehaceres del hogar el doble que los hombres.

Los hombres siguen ganando en promedio casi un 30% más que las mujeres, diferencia que se acentúa a medida que aumentan los años de escolaridad. Sigue siendo Chile un país en el que es más rentable un año más de escolaridad para los hombres que para las mujeres.

Y estas alertas no son nuevas en Chile, las venimos leyendo hace décadas. Un informe del 2008 de la Superintendencia de Salud ya advertía que el cobro diferenciado en las isapres “contraviene derechos y principios consagrados en la Constitución, en el Código del Trabajo y también en la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer”. Esto encarece su cobertura y les atribuye la responsabilidad exclusiva del costo de la reproducción, “cuestión que debiera ser de interés y responsabilidad social y no sólo de la madre”.

Esta brecha de género en la innovación se manifiesta en una escasa participación empresarial femenina. En Chile solo el 25% de las empresas son lideradas por mujeres y no se alcanza el 10% de empresas que cumplen la doble condición de innovar y ser conducidas y/o fundadas por mujeres.

Y a pesar de este contexto, sabemos que en América Latina las empresas medianas y grandes lideradas por mujeres son tan productivas (o más) que aquellas lideradas por hombres (según datos del Banco Mundial).

En los proyectos acelerados por Startup Chile durante su trayectoria, en tanto, la tasa de supervivencia de los emprendimientos liderados por mujeres (56,7%) supera en casi 7% la de los hombres (con datos a febrero de 2016).

ComunidadMujer, los informes del BID y Unicef continúan demostrando en sus campañas de concientización lo que los estereotipos y sesgos en aula les hacen a las niñas en su percepción de las propias capacidades e inteligencia y en las decisiones que van tomando a futuro.

Incluso sabemos que las niñas asocian más el ser inteligentes o brillantes con una característica más masculina que femenina partir de los 6 años (según la revista Science, enero 2017).

Sumando, y como consecuencia del largo proceso de instalación de sesgos e inequidades estructurales en Chile, en la elección de educación superior las mujeres se concentran más (20% aproximadamente) en ciencias médicas, ciencias administrativas y económicas y en educación; mientras que los hombres en un 45% a las tecnologías e ingeniería.

Hoy Chile está en un momento crítico, que convoca a democratizar y sofisticar la innovación, incorporándole una diversidad de miradas y buscando la excelencia en los equipos que la implementan. Esto se entiende como un enorme desafío para Corfo y se trabaja para que a partir de la generación de nuevos instrumentos y enfoques de género de la política pública, se logre generar nueva evidencia, nuevos casos y modelos de rol y una mirada más profunda a la innovación femenina en Chile.

Durante 2016, Innova realizó dos pilotos de instrumentos con enfoque de género siguiendo los compromisos asumidos en la Agenda de Género Corfo y en coordinación con el ministerio de la Mujer y Equidad de Género. El Voucher para la Innovación realizó un llamado especial para empresas lideradas por mujeres. El concurso apoyó 54 proyectos (todo de MiPymes), por un total de $359 millones en subsidios.

El último trimestre del 2016 se lanzó el segundo piloto bajo la línea Capital Humano para la Innovación con un llamado especial para que empresas lideradas por mujeres puedan contratar capital humano avanzado para sus proyectos.

Y el martes 7 de marzo de 2017 se entregaron los certificados por la presidenta Michelle Bachelet en conjunto con Minecon, Corfo y el MinMujeryEG. El concurso apoyó catorce proyectos a empresas que contratarán siete magísteres y siete doctorados por $473 millones en subsidios.

Estamos avanzando, pero aún falta mucho por recorrer. Los incentivos a la participación de las mujeres en el sector productivo y en las ciencias y tecnología debemos comprenderlos como una labor que comienza desde la compresión de los estereotipos que inculcamos en la crianza y en el aula, en los modelos de currículum escolar y hasta las políticas de maternidad y previsión social.

Sin comentarios Deja tu comentario