Las cifras de movimiento nacional relativas a las vacaciones de invierno han cambiado mucho en las últimas dos décadas. Hoy son consideradas tanto o más relevantes que las de verano, las familias organizan con anticipación sus destinos, la mayoría buscando información a través de sus teléfonos celulares. ¿Cómo impacta esto en la industria del turismo local considerando que es una de las que más desafíos ha tenido para mantenerse al día? Sobre todo en lo que a avances tecnológicos se refiere.

Aun así, en 2018 el 95% de las empresas registradas en el Servicio Nacional de Turismo seguían usando formularios en línea o contacto telefónico para las reservas y no contaban con un sistema de pago online automatizado. Esto es fundamental considerando que los nuevos turistas exigen rapidez, transparencia y seguridad, como quedó plasmado en el informe “El Hotel como Ágora” que presentamos recientemente y que explica los tres elementos transformadores que han vivido las nuevas generaciones de pasajeros chilenos y que deben ser considerados como esenciales en el proceso transformador de la industria local.

En primer lugar se encuentran los millennials, el consumidor del futuro, que tienen grandes aspiraciones y convierten lo que los mueve en profesión. Según un estudio realizado en la plataforma de turismo Contiki, que apunta a este segmento, arroja que esta generación valora sus vacaciones más que cualquier otra cosa, incluso que su smartphone, dispositivo que casi forma parte de su cuerpo: el 41% lo dejaría con tal de viajar. El informe, aplicado a 1.500 personas, reveló que el 83% de los millennials viaja entre una y cinco veces al año.

Los millennials  valoran sus vacaciones más que cualquier otra cosa, incluso más que su smartphone: el 41% lo dejaría con tal de viajar.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que para 2020 este segmento estará realizando, en promedio, 320 millones de viajes internacionales al año. En 2030, cuando tengan de 35 a 55 años, alcanzarán el pick de gasto turístico, más aún considerando que estarán en plenitud de estabilidad laboral y salarial. Por su parte, en una nota publicada hace algunos meses, la revista Times señaló que, sólo en Estados Unidos, hay más de 79 a 80 millones de jóvenes pertenecientes a este grupo, representando uno de los mercados emisores más relevantes a nivel global. Ya no queda duda de que los millennials serán los viajeros del futuro, y aquellos establecimientos que no se adapten a los cambios que éstos exigen, tendrán serios problemas.

Los Digital Nomads, por su parte, se han convertido en una nueva categoría profesional con un estilo de vida radicalmente distinto al de la mayoría, que entiende que viajar y conocer otras culturas es parte indispensable de su desarrollo personal y profesional. Por ello, la digitalización ha abierto un mundo de posibilidades a los viajeros que buscan equilibrio entre el ocio y los negocios (business + leisure).

Por último, el hotel como ecosistema de empresas, que supone la integración natural y conveniente de lo online y lo offline. La tendencia es crear espacios de coliving y coworking, que sólo en Santiago suman ya más de 90.

Si bien estos tres drivers están modificando la industria turística, no se deben dejar de lado las siete manifestaciones tecnológicas más prometedoras de la revolución digital que ceden al cliente el control de todos los aspectos de su estancia: check in y check out online, domótica, servicios del hotel, suites con tecnología de control por voz, hoteles construidos con Inteligencia Artificial integrada y softwares diseñados exclusivamente para funcionar en los asistentes de voz, todo con la única finalidad de proporcionar al huésped la experiencia digital completa.

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