¿Una niña con disfraz de astronauta? ¿Un niño preparando cupcakes en una cocina perfectamente equipada? ¿O es al revés? Hasta hace muy poco tiempo esto era prácticamente impensable, puesto que la gran mayoría de los juguetes estaban fuertemente marcados por patrones sociales. No eran ni son de extrañar los juguetes “para niñas”, relacionados con el cuidado de la familia, la salud, la educación o las tareas del hogar tales como las manualidades, la compra o la cocina, en contraposición con los juguetes “para niños”, focalizados más habitualmente en la automoción, la construcción, el deporte o el ingenio, entre otros. Es una situación que sigue presente y que se acentúa particularmente en una época de tan alto consumo como es la Navidad.

No obstante, es posible observar que estas diferencias comienzan a diluirse progresivamente. Tanto es así que en Tiendeo.cl  cinco de cada 10 de los principales catálogos digitales de juguetes han dado señales de ser inclusivos en lo referente al género. La mayoría de los folletos y catálogos cuentan con una oferta más variada e integran en sus fotografías cada vez más niños y niñas, indistintamente, en diferentes contextos y utilizando diferentes juguetes. Parece que esta creciente necesidad de la sociedad por ofrecer a los más pequeños la posibilidad de elegir, dejando de lado los estereotipos, está siendo escuchada por las marcas y se está produciendo lentamente un cambio de paradigma que es ya visible.

«Los juguetes son un pilar muy importante en la educación constructiva y de ellos los niños extraen fuertes valores en un entorno en el que “todo el mundo es bienvenido”».

Los colores continúan siendo el gran desafío pendiente. Un claro ejemplo es el monopolio de colores rosa y azul, que sigue todavía muy presente tanto en el diseño de los catálogos como en el de los propios juguetes. Imposible no recordar frente a esto uno de los videos más vistos de YouTube, donde un pequeño niño argentino le reclama a su madre porque la vendedora no quiso ofrecerle un short de color fucsia. Y es que hay que entender que los niños responderán a los patrones que como sociedad les ofrezcamos.

La buena noticia es que cada vez van predominando nuevos formatos y planteamientos más inclusivos, como los juguetes solidarios, que permiten concientizar a la vez que recaudan fondos para proyectos sociales. O los casos de Playmobil y Lego, incorporando figuras con capacidades diferentes y más incluyentes. Asimismo, marcas emblemáticas como Mattel, presentó una nueva colección de Barbie compuesta de muñecas con distintas realidades y formas de entender lo que es la belleza. Esto sumado a su nueva línea de muñecos “Creatable World”, que vienen equipados con todo tipo de pelucas, así como accesorios para que sean los niños y niñas quienes experimenten y hagan volar su imaginación.

Los juguetes son un pilar muy importante en la educación constructiva y de ellos los niños extraen fuertes valores en un entorno en el que “todo el mundo es bienvenido”. Una invitación sin duda atractiva para los tiempos que corren y el anhelo de una mayor igualdad.

 

 

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