Hace unas semanas nos visitó un especialista de Finlandia que nos dio a conocer cuáles son los factores de éxito de esa nación, y cómo ha avanzado en el desarrollo de sus políticas de educación e innovación. Finlandia ha sido considerado en diversos informes, como el primer o segundo país en el desarrollo de tecnología, educación  y economía.

¿Cómo, con cinco millones de habitantes, ha logrado semejante progreso? La respuesta es una interesante estrategia respecto a las TIC’s y en su política educacional

La política de desarrollo de este país descansa sobre la sociedad del conocimiento y en la necesidad de la educación continua. El camino del éxito se sostuvo en  reestructurar el sector público, tomando como base la administración y las herramientas que puedan reutilizase. Para ello, se desarrolló un plan de acción nacional basado en grandes pilares: el “Life Long Learning” (aprendizaje a lo largo de la vida), la implementación de un sistema nacional de innovación, el incremento de la investigación y desarrollo (I+D), y ser considerado un laboratorio de aplicaciones de la sociedad de información. Este plan tuvo varios factores de éxito definidos por el parlamento finlandés. Estos son: la influencia de la globalización, explotar al máximo la información y la tecnología, el desarrollo del aspecto humano, la innovación, y la implementación de ellas en materia de gobierno y vida.

Entre 1999 y 2002, Finlandia implementó un programa de políticas basadas en la sociedad de información. La estabilidad política y el acuerdo de los diversos sectores, permitió esta gran revolución. Actualmente, esto se traduce en la aplicación de los beneficios de la sociedad de información. Es así como se produjo un cambio en la economía, que pasó de centrarse en factores productivos, a desarrollar aplicaciones y servicios basados en la sociedad del conocimiento

El parlamento finlandés, a través del “Comité para el Futuro”, estableció las bases de su actual desarrollo, sosteniendo que, para lograr el cambio que se requiere, la educación debe centrarse en un aprendizaje más activo. Esto originó que las instituciones ofrecieran “educación a distancia”. Así, se generó material institucional, software y hardware que hicieron más amistosos los ambientes educativos y se construyó un soporte para el proceso de enseñanza.

Sin embargo, todo este avance no serviría si los profesores no contaban con las competencias necesarias, ni con el suficiente liderazgo para implementar las transformaciones. A partir de ello, comenzó una significativa producción de material de estudios y el desarrollo de herramientas electrónicas. Esto, permite que los profesores dispongan de distintas alternativas formativas, tanto en cantidad como en calidad. Se dio gran énfasis en la responsabilidad del liderazgo pedagógico en las facultades de educación, se consideró que es de suma importancia comprender que éste es un proceso de desarrollo que hay que administrar, y estos cambios requieren del trabajo de equipos de profesores.

Así mismo, se implementó un sistema de aprendizaje conjunto entre las empresas  del sector de las TIC’s, las compañías que prestan servicios al mundo educacional, las universidades y los politécnicos o institutos tecnológicos, la educación secundaria y primaria. Para lograr esta interacción, han desarrollado una pirámide de competencias básicas requeridas según el nivel en que se encuentre la persona. A ello se suman, un sistema de educación flexible, cursos pequeños de desarrollo, implementación de universidades virtuales, desarrollo y generación de conocimiento, nuevos negocios y servicios de aprendizaje. A todos estos elementos se le añade la investigación, pues los cruza transversalmente.

Los finlandeses han entendido que es importante focalizarse en el proceso de creación del conocimiento de los individuos, las organizaciones y las diferentes comunidades. En síntesis, la sociedad es la que está cambiando. Es así como, el foco de atención debe estar en la colaboración para lograr el desarrollo, no en las individualidades.

Como vemos, la creación de una estrategia basada en el máximo uso de aplicaciones de la sociedad de la información, ha permitido que la pequeña Finlandia se encuentre entre los primeros países competitivos del mundo. Este si que es un interesante caso digno de imitar.

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