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El mundo del trabajo cada vez va pareciéndose menos al de nuestros padres o abuelos. Para empezar, atrás quedó la cultura de trabajar 30 años en un mismo lugar. Hoy se valoran y se buscan múltiples experiencias en distintos lugares, afrontar nuevos desafíos, “moverse” de una compañía a otra dejó de ser algo mal visto, para pasar a ser una característica generacional.

Los espacios de trabajo e incluso las herramientas que utilizamos para trabajar también cambiaron. Hoy la tendencia es avanzar hacia espacios abiertos, colaborativos, más amigables y agradables en cuanto a su diseño. Y en cuanto a las herramientas, si analizamos sólo lo que cambió en la oficina, pensemos que todo lo que utilizábamos (agenda, post it, scanner y muchos más) se transformaron en software.

En este contexto de cambios viven y sobreviven los líderes de las compañías. Pero incluso, con un desafío más: muchas personas están dejando de trabajar en la oficina, para pasar a hacerlo bajo modelos de teletrabajo o desde otros lugares que les resultan más productivos. Por eso, el interrogante más grande en los últimos años es ¿cómo liderar- en todo el sentido de la palabra- equipos tan dispersos?

La respuesta es clara pero no es simple, tenemos que re-aprender a liderar. No podemos liderar equipos de hoy con conceptos de ayer. Y eso requiere de trabajo, predisposición y aprendizaje. En primer lugar, el líder debe autoevaluarse de forma honesta y si debe cambiar, reconocerlo. En este sentido, el rol del Departamento de Recursos Humanos es clave para acompañar a los líderes en el cambio, recomendarles entrenamientos, mantenerlos al tanto del feedback del staff, entre otros. Pero sobre todo tener en cuenta que la persona que lidere equipos que teletrabajan debe:

  1. Desarrollar la capacidad de adaptarse a los cambios. Y de practicar una escucha activa de las necesidades de su equipo
  2. Debe confiar en su equipo y saber que ellos tienen la capacidad de ser productivos y demostrar resultados sin importar dónde “estén sentados”
  3. Debe poder delegar de forma efectiva, sabiendo y conociendo los puntos fuertes y débiles de cada miembro de su equipo
  4. Debe fomentar el diálogo y la colaboración entre los miembros de su equipo
  5. Debe estar atento a las necesidades de capacitación y entrenamiento que su equipo puede llegar a necesitar tanto para adaptarse a nuevos estilos de trabajo como a adquirir nuevas habilidades
  6. Debe poder medir los resultados de su equipo por objetivos alcanzados. Dejando atrás el concepto de cumplir por cantidad de horas en la oficina

El mundo laboral sigue y seguirá cambiando. Pero mientras nos preparamos para el futuro del trabajo, es clave que los líderes analicen hoy si están liderando correctamente a sus equipos; si están llevándolos a dar su mayor potencial, a aprovechar su productividad o, en contrapartida, si seguir atados a modelos anteriores los están haciendo perder la conexión, la confianza y en definitiva los mejores talentos.

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