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Los desafíos que implica la creación de un ministerio de Ciencia y Tecnología en Chile no son pocos. Actualmente en el país se invierte apenas un 0,39% del PIB en I+D, uno de los montos más bajo de la Ocde y bajo lo que invierten países de la región como Argentina, México y Costa Rica.

Más aún, sólo un tercio de la inversión en Chile proviene del ámbito privado. Lo importante es ver de qué manera se puede mejorar esa realidad y de qué forma los privados pueden también apoyar la misma causa. En este aspecto el Estado entrega señales positivas como los subsidios y los incentivos tributarios de Corfo.

Un ministerio de Ciencia y Tecnología es una gran noticia siempre y cuando cumpla la expectativa de definir una política que permita fortalecer y ampliar las capacidades de investigación, de desarrollo e innovación tecnológica.

También si apoya la formación de investigadores y se procura la correcta inserción de ellos en el sistema, es decir, tanto en la academia, en el Estado y en los distintos sectores productivos.

Será una iniciativa exitosa si logra vincular de manera cada vez más estrecha el quehacer científico-tecnológico e innovativo con las preocupaciones de la sociedad. Para ello, resulta clave definir focos de acción y áreas prioritarias en función de los desafíos y oportunidades, tanto nacionales como regionales.

Lo cierto es que ante estos temas Chile está en deuda. Los investigadores nacionales se van del país, llevándose el conocimiento donde las condiciones sean más aptas y en donde pueden vivir de la investigación.

Por otra parte, muchas veces los científicos becados deben abandonar porque los recursos no llegan o lo hacen cuando ya es tarde. El número de patentes solicitadas podría ser mucho mayor. Ciertamente, se necesita un ministerio que esté a la altura de estas tareas.

Las naciones que han apostado por la ciencia y la tecnología como motor para su proyección en términos sociales y económicos, claramente, han tenido un desarrollo auspicioso. Si Chile quiere crecer y desarrollarse y competir de igual a igual con los grandes a nivel mundial, es hora de poner en práctica los ideales que tanto tiempo se han fraguado en más buenas intenciones que acciones.

Hoy se habla del futuro, pero el futuro es ahora y depende de las acciones que emprendamos hoy. Hemos de esperar que este tan ansiado proyecto sea el inicio de un futuro más que auspicioso.

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14/03/2017 / Columnista: Rodrigo AcevedoGerente general Entersoft

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